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TALLER DE ESCRITURA

Describir el cuadro "La balsa de la medusa" de Gericault. Intentar hacer una descripción real, aséptica. Escribir no lo que nos sugiere, sino lo que ven nuestros ojos.

Según la R.A.E. describir es:
1. tr. Delinear, dibujar, figurar algo, representándolo de modo que dé cabal idea de ello.
2. tr. Representar a alguien o algo por medio del lenguaje, refiriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias.
3. tr. Definir imperfectamente algo, no por sus predicados esenciales, sino dando una idea general de sus partes o propiedades.

Una descripción literaria es básicamente lo mismo, pero cumple el propósito de ambientar una narración. En otras palabras, al describir, el autor busca que los lectores vean en su imaginación lo que él está visualizando en la suya. Describir es hacer ver, no explicar.

4 comentarios:

LA BALSA DE LA MEDUSA

Al fondo de la composición una vela hinchada por el viento, que oculta parcialmente una gran ola coronada por unas nubes obscuras. Este es el punto de partida de una de las diagonales que marcan la disposición de los personajes. Pesadas lonas bajo la vela. Hasta la mitad de esta primera línea aparece un mismo color ocre,- marrón, incluidas las tres figuras humanas del fondo. El rostro de la más próxima al espectador refleja una intensa luz, visible también en su brazo izquierdo, extendido.
Siguiendo la diagonal, tres hombres ; dos de los cuales muestran actitudes extremas , sujetando con sus brazos extendidos la espalda de su compañero. El color se va aclarando : ocre- blanco. La figura central está exhausta. El fin de la línea está definido
por un hombre semidesnudo , que se sujeta con la pierna derecha , doblada, a un tronco sobresaliente y atado a la balsa. El color llega ahora a ser blanco.
Esta diagonal tiene el punto álgido en la vela; y desde ahí marca una línea descendente, que finaliza con la figura sujeta al tronco.
La segunda diagonal (derecha- izquierda), comienza también con un punto elevado: un hombre semidesnudo, que agita con su brazo izquierdo una tela roja y blanca. Su piel obscura, refleja el color de algunas de las nubes que le sirven de fondo. Lo flanquean dos figuras, también de espalda, también semidesnudas. El del calzón rojo, que se apoya en una cuba de madera, agita con su brazo derecho, una tela de color blanco con reflejos pajizos. Es el grupo en el que se advierte mayor tensión: músculos hinchados, gestos dramáticos. Pretenden llamar la atención. Olas enormes detrás. Un hombre de cabello rubio, sentado en el suelo, apoya con fuerza su mano izquierda en el calzón rojo ya citado, mientras su derecha se sujeta al extremo de la balsa. Sobre la parte posterior de sus piernas, extendidas, se ve parcialmente un cuerpo de piel obscura y cabello negro, inerte.
La segunda diagonal continúa con un grupo de tres hombres, ya descrito, y que marca la intersección. El extremo izquierdo está formado por un grupo de cinco. El primero, en el centro de la composición, aparece de perfil y sujeta su cabello moreno con un turbante azulado. Su rostro y pecho están en sombra, y la luz se refleja sobre parte del brazo derecho. Está sentado, y su pierna izquierda extendida, con el pié calzado llega al tronco sujeto a la balsa. La parte inferior de su torso se cubre con una tela de varios colores, entre los que predomina el rojo. Delante de él, la parte anterior de un cuerpo sin vida, que apoya su mano izquierda en el tronco ya citado. Su piel es clara , su cabello moreno.
Detrás de la figura del turbante, un hombre sentado apoya su rostro en su mano derecha. La izquierda se extiende a lo largo de un cuerpo desnudo, en total abandono, cuyas extremidades inferiores salen fuera de la balsa. Los pies están calzados .El hombre que cubre con su brazo la figura desnuda, tiene abundante cabellera, que protege con un manto rojo. Su rostro está en reposo.
El final de la línea derecha- izquierda representa un cuerpo desnudo, recostado sobre la balsa. No evidencia movimiento alguno. Podría estar muerto. Es moreno, con cabello y barba negro. Su torso desnudo refleja una tenue luz.
Si tomamos como referencia la primera diagonal, podemos decir: la mitad derecha refleja tensión suprema, actividad febril, lucha desesperada. La izquierda: resignación,
abandono, reposo, muerte.

Pepa Rubio Bardón

31 de enero de 2010, 11:21  

La balsa de la medusa

El cuadro pintado por Théodore Géricault está inspirado en el embarrancamiento y posterior naufragio de la fragata “Meduse”.
Son 365 pasajeros y no existen suficientes botes. Parte de ellos construyen una balsa con los restos de la nave y, una vez construida, l49 intentan instalarse en la
que a duras penas puede mantenerse a flote, por lo que se desatan intensos forcejeos para ocupar los lugares más seguros.
Pasados los días escasean los víveres y sobre todo el agua potable, produciéndose enfrentamientos entre los náufragos. Hay ataques de locura, desmayados que
caen al mar, y otros que fallecen por inanición, e infecciones.
Solo se mantienen quince en la maltrecha balsa; sus rostros están demacrados; sus ropas, endurecidas por el salitre, se pegan a sus cuerpos.
El cielo, cubierto por negras nubes, no presagia nada bueno y el mar, embravecido, lanza la embarcación con fuerza, por lo que temen chocar contra los acantilados
que divisan.
Al cabo de los días vislumbran una embarcación. Enardecidos se suben a lo más alto, enarbolan sus destrozadas camisas, y gritan, aunque es tan grande su debilidad,
que casi ni ellos mismos se escuchan. Con desesperación ven que sus esfuerzos han sido inútiles, porque el barco continúa su ruta.
Cada día que pasa es un nuevo dolor. Para subsistir han llegado a comer los restos de los cadáveres que se van acumulando en la balsa y que ya no tienen fuerzas
para tirarlos al mar.
Sin ninguna esperanza aguardan aquello que les depare el destino…

Mª Ignacia Caso de los Cobos

31 de enero de 2010, 11:23  

Conocía el cuadro pero nunca lo había analizado tan minuciosamente. No reparé en los detalles del significado que llevó al pintor Gericault a crear tan maravillosa obra maestra “La balsa de la Medusa”. Me ocasiona, todavía, a estas alturas de la vida una gran impresión, no por la obra que siempre será admirada por generaciones y generaciones,…sino por el horror de esos hombres por la lucha de la supervivencia.

Es de una gran majestuosidad. El color del cielo y del mar se juntan expresando un día tenebroso que me hace recordar al episodio bíblico del “Diluvio Universal”, pero solo con hombres acorralados como animales…. Los polizontes con sus rostros desencajados y algunos de ellos esperanzados, con una mirada al más allá. En cambio, en otros se ve en ellos la resignación, el abandono, las ganas de morir ante tanta penuria. Se nota que hay, por un lado, compenetración entre algunos, en cambio se observa que entre otros tuvo que haber discusiones, enfrentamientos quizás por el especio o por el hambre, pues sus caras y cuerpos escuálidos reflejan hambruna ya de mucho tiempo. Puede ser que haya habido canibalismo entre ellos para sobrevivir…no se, parece que hay cuerpos como mutilados.

El personaje que me llama más la atención por ser distinta su expresión al resto: por ser el más viejo, el más tierno, y el más sabio; ya que con su actitud de apatía y desencanto lo dice todo, y una dulzura en la mirada proyectada en la lejanía y sin ver nada, parece que estuviera como más cerca de Dios. Me recuerda a “La Piedad” de Miguel Ángel, con su hijo desnudo y muerto en brazos ofreciéndolo a alguien…..a una fuerza divina.

Géricault también en este lienzo no quiso que todo fuera catastrófico abrió una ventana a la vida y eso se nota con la actitud que toman los tres polizontes, que con sus propias camisas saludan levantando el brazo en son de socorro. Divisan a lo lejos una embarcación y el entusiasmo, la alegría se contagian entre algunos de los balseros. Puede ser un delirio pues el pintor no refleja con mucha claridad que se aproxime la tabla de salvación.

El deterioro de la balsa es notable y el peso de los polizontes o marineros hace casi imposible que los localicen con vida, o que los puedan divisar. La tempestad que se avecina es otro enemigo quedando ocultos con las olas, en la profundidad del mar o en la oscuridad de la noche.

Al observar el cuadro una y otra vez no se puede negar la crueldad de la vida. Desde la elaboración de este cuadro hasta nuestros tiempos ha transcurrido más de un siglo y medio y todavía por nuestros océanos cruzan personas en busca de un mundo mejor. Las circunstancias quizás sean distintas pero lo que si es igual, y esto no ha cambiado nada, es la discriminación, la miseria y el hambre de los pueblos.

El motivo del cuadro está totalmente en vigor en nuestros tiempos.

Guillermina Castañón E.

9 de febrero de 2010, 20:06  

"LA BALSA DE LA MEDUSA"

El autor se basa en un hecho real, el naufragio del buque "Medusa"frente a las costas de Africa.
La balsa, frágil e inestable con los naúfragos abordo,aparece en primer plano oscilando sobre un mar enbravecido y amenazante.El cielo, cargado de negros nubarrones, tiñe la escena de un gris plomizo,añadiéndole dramatismo.
Toda la obra transmite movimiento,energía: el fuerte viento que sacude la vela,el plano inclinado de la balsa azotada por el intenso oleaje,incluso las nubes repletas y oscuras presagian tormenta.
Sobre la superficie de la balsa se confunden cadáveres y supervivientes, en un caos de cuerpos semidesnudos, que el pintor retrata con un realismo sobrecogedor,modelando su anatomía con meticulosidad y acierto. Describe con toda crudeza y perfeccionismo los gestos de pasividad y derrotismo de algunos hombres,mientras que vemos en los fallecidos el horror y el agotamiento en su última mueca. El contrapunto se observa en algunos personajes de la zona superior, que aparecen expectantes,animados, llenos de actividad , mientras se esfuerzan por descubrir en la lejanía la ayuda de un barco que posibilite el rescate y los libere del aciago y temido final.

Rosa

9 de febrero de 2010, 20:08  

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