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TALLER DE LECTURA, 5-NOVIEMBRE-09



EL TRINO DEL DIABLO Y OTRAS MODULACIONES, DE DANIEL MOYANO


“Cuando se acaban las palabras, llegan los sonidos”

Esta novela narra la historia de Triclinio, un violinista que habita un lugar donde esta profesión es vista como sospechosa de divulgar ideologías conspiradoras contra el gobierno en turno. La mayor parte de estos músicos son llevados al exilio, en donde además sufren la desgracia de enfermarse de artritis. A pesar de ser una historia trágica, las aventuras de Triclinio son contadas con un registro humorístico y de parodia, de tal forma que el dolor es mitigado por la risa y la complicidad, afirma Casarín.

En el texto se advierte la multiplicación de la violencia y se percibe la prohibición, la censura y el estado policial. En su conjunto, configura hechos que no eran visibles aún en la Argentina de 1973.

Existen en la novela paralelos claros con personajes de la vida política. Por ejemplo, referencias claras a Juan Carlos Onganía, o similitudes con características clave de la dictadura, como la noche de los lápices, la complicidad civil y la doctrina de seguridad nacional.

En 1988 Moyano reescribió el libro y lo transformó en todos los niveles. Al igual que en 1974, la publicación no pasó desapercibida, pero su mayor reconocimiento fue entre círculos de escritores, críticos y lectores selectos.

El trino del diablo es sobre todo, un cuento mágico, un relato que sostiene una atmósfera onírica desde el primer capítulo ,“Sobre el arte de fundar ciudades” , donde se inicia la trama. De manos de Triclinio, personaje real que fue alumno del propio Moyano, un violinista con la cabeza plagada de sonidos y ecos, que simboliza la pureza en un país desangrado ante la locura y la barbarie de la dictadura, el autor espolea la conciencia colectiva para aceptar y comprender que en su mundo la música salva al hombre.

Una fusión de sonidos para evidenciar que el arte salva al hombre. De ella dijo Cortázar que es la novela que a él le hubiera gustado escribir.

LA FIGURA DE DANIEL MOYANO
Daniel Moyano (Buenos Aires, 1930- Madrid, 1992) es uno de los olvidados de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Autor de ocho libros de relatos, cinco novelas, ganador del Premio Juan Rulfo de 1985, no ha encontrado todavía la categoría de gran prosista de la lengua castellana.

Amigo personal del Che Guevara, fue calificado por autores como Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Julio Cortázar y Juan Gelman como "uno de los narradores más brillantes de la segunda mitad del siglo XX en lengua española".

La literatura de Moyano es de un estremecedor realismo profundo abonado por los grandes, como Pavesse, Kafka , Borges o Bioy Casares.

Cortázar no escatimaba elogios, opinaba que Moyano era "el mejor cuentista de su generación".

Si quieres saber algo más.

6 comentarios:

Gracias por tanta información sobre Moyano, en el taller de lectura se echó de menos eso, información. Ya pasó con Joyce, los que no le conocían creo que salieron de allí sin saber quién fue.
¿Por qué la persona responsable del taller no habla del autor y las claves para entender su obra? Sea de palabra o por fotocopias. No todo el mundo tiene internet y además para eso se va al taller, ¿ o no?

7 de noviembre de 2009, 22:27  

Me encantó reencontrarme con este libro después de tantos años. Lo descubrí de casualidad, curioseando por las mesas de saldo de una librería porteña, allá por los años 90 y lo que me decidió a comprarlo fue su título, que hace referencia a la Sonata para violín de Tartini, estudiada en algún momento por los que somos violinistas. Y ahora, al releerlo, pienso que debería ser lectura obligada para todos los que somos músicos, por lo menos, y violinistas en particular, por los constantes guiños de ojo a nuestra jerga musical y a los avatares que como artistas podemos sufrir a lo largo de la vida.
Uno de los párrafos que más me tocaron especialmente, por haberlo sentido en carne propia fue: "No tenía ni casa ni familia ni ciudad ni presentimientos ni futuro, y tocar el violín no era ya un deseo imperativo como antes sino una especie de circunstancia secreta que podía guardar para días mejores si alguna vez llegaban" y "lo más duro de todo había sido el quedar convertidos en violinistas sin público. No se puede pensar, decían, una soledad mayor". A veces el destierro nos juega malas pasadas, aunque sea elegido. Yo vine con un sueño que no pude cumplir y por el camino tuve que guardar el violín "para días mejores" y dedicarme a otras cosas... A veces lo que uno tiene para ofrecer no le interesa a nadie (o por lo menos no a los burócratas encargados de la Cultura que consumirá la población). De eso también sabía Daniel Moyano.
Me pareció muy interesante la entrevista que le hizo Virginia Gil, donde habla de su arte y su manera de ver la vida. Comparto su opinión sobre Argentina, después de estar mirándola de lejos, desde afuera (que es cuando mejor se comprende al propio país), de que hasta que no acepte que forma parte de Latinoamérica, del tercer mundo, que no es Europa, aunque esté llena de exiliados europeos (y todos los que somos sus descendientes) y no tenga un proyecto propio de nación, sin malas copias de culturas que nada tienen que ver con Latinoamérica (como el modelo neoliberal de EE.UU. que tan jocosamente implantó Menem en los 90, haciéndonos creer que estábamos en el primer mundo, pero todo era pura máscara, ficción, esperpento, "pizza y champán". Cuando despertamos de ese mal sueño tuvimos que empezar de cero con lo puesto, y de eso Daniel Moyano también sabía demasiado), continuará el drama de creerse quien no es, seguirá teniendo delirios de grandeza irrealizables, y continuará viendo cómo su prometedora juventud huye despavorida de sus fronteras.
Lo que más me gustó de volver a leerlo fue redescubrir su incansable ingenio, la forma de tornar en fantasía la dura realidad, encontrarme con un Tiermusik dentro de mi violín y enamorarme de "la belleza diaguita de Triclinio, con su piel azul oscuro y sus ojos verdes de tanto tomar mate en la piecita de su exilio porteño". Y ahora que me miro a los ojos veo que empiezo a tener puntitos verdes de tanto tomar mate en mi exilio asturiano.

Valeria Buono

7 de noviembre de 2009, 23:32  

Acá estoy de nuevo para dejarles la Sonata "El trino del Diablo" de Tartini, que encontré en youtube, una interpretación con sentimiento y virtuosismo final.
Violín: Oscar Shumsky
Piano: Milton Kaye

1º Mov.
http://www.youtube.com/watch?v=i2Y0kuOBLQQ&feature=related

2º Mov.
http://www.youtube.com/watch?v=bebi1VHrGMA&NR=1

3º Mov.
http://www.youtube.com/watch?v=-BV_WerbAWg&NR=1


Como decía Daniel Moyano, las palabras son sonidos, "un ta ta, un ta tá ta"...

8 de noviembre de 2009, 0:29  

¡Caramba, Valeria, qué precioso! y qué triste sentirse así.
Mil gracias por tu comentario.

9 de noviembre de 2009, 13:10  

Valeria: tu comentario me ha gustado mucho.

Pandaro: sobre tu queja referente a la información que se da en el taller te cuento que en la sesión sobre Moyano, Fernando nos dio fotocopias de una entrevista de Virginia Gil a este autor y un artículo de Vargas Llosa comentando la obra de J. Joyce que, supongo, no pudo darnos en su momento. Doy por hecho que no estuviste y de ahí tus quejas.

De todas formas todo lo que cada uno de nosotros podamos aportar para entender mejor un libro, es bueno. Tanto si está sacado de internet o de libros.
Por cierto, estoy leyendo más relatos de Moyano,algunos traducidos al asturiano y en concreto "Un sudaca na Corte" es una maravilla. Os animo a seguir con moyaneando, es una pasada.

Y ahora una petición:
¿Alguien me puede animar a leer "Y PUNTO"? Por favor que alguien me diga las cosas buenas que voy a descubrir en este libro porque soy incapaz de leerlo. Os lo digo muy en serio, que me da rabia no poder con él.

Saludos

12 de noviembre de 2009, 20:32  

Hola! Gracias Pandaro y Paxarin parleru por hacer referencia a mi comentario y me pone contenta que les haya gustado.
Las fotocopias que repartió Fernando son muy buenas, la entrevista a Moyano y lo de Joyce, que me dieron ganas de leer Dublineses. Vargas Llosa consiguió contagiarme su entusiasmo por el libro. Y ya me están tentando con El Sudaca en la corte, pero será después de Si una noche de invierno un viajero, de Calvino, que acabo de conseguir en la biblioteca de Riaño, qué emoción, esta noche (casi de invierno) empiezo!
chau

12 de noviembre de 2009, 21:21  

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