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TALLER DE ESCRITURA

Describir el cuadro "La balsa de la medusa" de Gericault. Intentar hacer una descripción real, aséptica. Escribir no lo que nos sugiere, sino lo que ven nuestros ojos.

Según la R.A.E. describir es:
1. tr. Delinear, dibujar, figurar algo, representándolo de modo que dé cabal idea de ello.
2. tr. Representar a alguien o algo por medio del lenguaje, refiriendo o explicando sus distintas partes, cualidades o circunstancias.
3. tr. Definir imperfectamente algo, no por sus predicados esenciales, sino dando una idea general de sus partes o propiedades.

Una descripción literaria es básicamente lo mismo, pero cumple el propósito de ambientar una narración. En otras palabras, al describir, el autor busca que los lectores vean en su imaginación lo que él está visualizando en la suya. Describir es hacer ver, no explicar.

LUCÍA (1ª PARTE)



“Inteligente, dinámico, bello, aterrador…”. Son algunos de los adjetivos que utiliza 24/7 Design Heaven para referirse a Lucía, Luis y el Lobo, una serie de dos cortos de animación stop-motion the factura increíble y brillante narrativa, creada por Cristóbal León, Joaquín Cociña y Niles Atallah y perteneciente Diluvio, un “colectivo de arte audiovisual” fundado en Santiago de Chile en el año 2007.

HER MORNING ELEGANCE



Una chica (Shir Shomron), una cama y toneladas de imaginación son los ingredientes de esta receta mágica que nos trae el israelí Oren Lavie, que además de cantar, actúa en el vídeo y participó en las tareas de realización del mismo junto a Yuval & Merav Nathan. (¿Os recuerda al anuncio de televisión de la Lotería de este año? Para realizar este anuncio se compraron los derechos del video clip de Oren Lavie, director del clip original titulado “Her Morning Elegance”)

El Sol ha estado bajo durante días
Una bonita flor en un florero
Una zapatilla al lado de la chimenea
Un violonchelo en su caja
Pronto esta bajo las escaleras
Lleva su elegancia matinal
El sonido del agua la hace soñar
Despertada por una nube de vapor
Vierte un sueño en una taza
Que endulza con una cucharada de azúcar
Y ella lucha por la vida
Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer
Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…
Nadie lo sabe
El Sol ha estado bajo durante días
Toca una melodía de invierno
El rayo la hace pensar
Oye un ruido tras la puerta
Tal vez una paloma con una carta
Tal vez un desconocido a quien podría amar
Y lucha por la vida
Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer
Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…
Y lucha por la vida
Cuando se pone el abrigo
Y lucha por su vida en el tren
Mira a la lluvia
Caer
Y lucha por la vida
Cuando entra en una tienda
Con un pensamiento que ha tenido
Por una amenaza
Paga su pan
Y se va…
Nadie lo sabe

LOS POEMAS NO MIENTEN


Dicen que al poeta mexicano José Emilio Pacheco (1939) no le gustan las entrevistas, pero él niega la mayor, aunque sólo sea porque su esposa, Cristina, “ha hecho más de 2.000 en prensa, radio y televisión”. Su problema es que “para ser un buen entrevistado necesitas ser Oscar Wilde o Borges”, y él presume de no serlo, de ser “pésimo, sin ingenio”. Sin embargo, el poeta, que el 17 de noviembre recibió en Madrid el premio Reina Sofía de Poesía, rezuma inteligencia y humor. El Cultural conversa con él, ofrece sus ultimísimos poemas inéditos así como otros tres inéditos, reunidos en Contraelegía (Universidad de Salamanca), y analiza su trayectoria de la mano de Joaquín Marco.

Autor de culto para los amantes de la poesía hispanoamericana del siglo XX, un José Emilio Pacheco algo achacoso, agobiado por cien mil compromisos, nos sorprende con su divertido escepticismo. Por una parte, reconoce haber encontrado, “por suerte y desde hace muchos años, la mayor generosidad por parte de los poetas españoles”, pero tampoco deja de apuntar que “no es culpa de ellos que el público lector de España no me conozca. ¿Cómo me va a conocer si somos tantos en tantos países de la misma lengua?”. Con una confesión así, la primera pregunta parece obligada:

-Si no le conocemos aún, ¿cuál sería su autorretrato?
-Es imposible trazar un autorretrato sin photoshop verbal. El único autorretrato posible, porque es involuntario, es el que está en los poemas. Los poemas no mienten, yo sí.

-En sus poemas late cierta tensión de fondo entre el compromiso político, la responsabilidad cívica, y la tensión poética: ¿cómo logra mantener el equilibrio?
-Sólo puedo escribir sobre lo que me afecta y me preocupa. No me digo: “Voy a hacer unos versos en que se manifieste mi responsabilidad cívica”. Es algo menos voluntario de lo que suponemos.

-Sin duda, pero, ¿cuál debería ser la relación entre la poesía y la realidad/actualidad?
-No creo en el debe. No impondría a nadie la obligación de escribir poemas “sociales” o lírica abstracta. Me limito a juzgar los resultados. Hay miles de poemas políticos abominables, pero no tantos como pésimos poemas de amor.


(Si quieres leer la entrevista completa)

CONTADORES DE HISTORIAS, 27-NOVIEMBRE-09



Temas para el relato del próximo viernes, 4 de Diciembre:

* Tema libre con la canción de The Clash London calling

* "La hora de la merienda"



LUIS

LUIS from diluvio on Vimeo.



2ª parte de "Lucía, Luis y el lobo"


El ensayista y novelista, autor de “El Jarama”, obtiene el galardón a toda su carrera.
El premio pequeño llega detrás del grande. Cinco años después de ganar el Premio Cervantes, el máximo galardón de la literatura en español, Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) acaba de obtener el Premio Nacional de las Letras, destinado por el Ministerio de Cultura a "distinguir el conjunto de la labor literaria de un autor español" y dotado con 40.000 euros.

Es la segunda vez que un autor galardonado con el Cervantes (abierto también a Hispanoamérica) recibe el Nacional de las Letras (limitado a España). El primero fue el dramaturgo Antonio Buero Vallejo. Autores como Francisco Ayala, José Hierro, Miguel Delibes, José Jiménez Lozano y Francisco Umbral tienen también ambos pero obtuvieron el "grande" una vez que tenían el "pequeño".

Rafael Sánchez Ferlosio acaba además de publicar en estas semanas nuevo libro: Guapo y sus isótopos (Destino), un texto de poco más de 100 páginas y fechado entre 1970 y 2009. Ferlosio comenzó a escribirlo durante los años en que abandonó la ficción para consagrarse al estudio de la lingüística. Atrás dejaba novelas como Industrias y andanzas de Alfanhuí (1951) -recién reeditada ahora por Destino en un volumen acompañado con fotos de la época- y El Jarama (1956). Con esta última ganó el Premio Nadal y el de la Crítica e ingresó definitivamente en la historia de la literatura española del siglo XX.

Después de años en los que el silencio no fue más que editorial, porque seguía escribiendo frenéticamente, Ferlosio retornó a la narrativa en 1986 con El Testimonio de Yarfoz pero la mayor parte de su producción última se ha centrado en el ensayo con títulos como La hija de la guerra y la madre de la patria, Non olet o God & Gun. En 1994 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo con Vendrán más años malos y nos harán más ciegos, una colección de reflexiones y aforismos, a los que su autor, como si fueran restos del naufragio de sus libros unitarios, denomina "pecios". El jurado del Premio Nacional de las Letras ha estado compuesto, entre otros, por José Manuel Blecua, Marta Pessarrodona, Santos Alonso, Esther Tusquets y Ana María Matute, galardonada en 2007. El premio del año pasado fue para Juan Goytisolo.

(Fuente: El País)

NUEVA GRAMÁTICA


La Nueva Gramática del español, que las 22 Academias de la Lengua han preparado durante 11 años, ya tiene fecha: se presentará oficialmente el 10 de diciembre de 2009 y "será monumental", no sólo porque tendrá más de 3.000 páginas sino porque reflejará "el español total<<2.

Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, ha anunciado en la
64 Asamblea General de la Sociedad Internacional de Prensa, que la nueva versión de
la Ortografía estará terminada para el V Congreso Internacional de la Lengua
Española, que se celebrará en Valparaíso (Chile), en marzo de 2010.

García de la Concha ha hablado de los proyectos que las 22 Academias de la Lengua Española tienen entre manos en una mesa redonda sobre el idioma español, que fue moderada por el presidente de la Agencia EFE, Alex Grijelmo, y en la que también intervinieron el director de la Academia Mexicana de la Lengua, José Moreno de Alba, y el presidente de la Academia Argentina de las Letras, Pedro Luis Barcia.

Ante periodistas de numerosos países americanos, García de la Concha dijo que la Nueva Gramática de la Lengua Española "atiende al español vivo de hoy día, sin perder la referencia a la tradición. El director de la RAE recordó, que, como suele decir Ignacio Bosque, ponente de la Gramática, esta obra "será un gran mapa en relieve del mundo hispanohablante; contendrá la norma común y las variedades de cada lugar, y todo ello autorizado con citas de numerosos autores".

Además de esa Gramática "monumental" de 3.200 páginas, se publicará también un compendio, de 700 páginas, y "un epítome o manual", que tendrá 300 páginas. La Gramática será "muy útil" para cualquier hispanohablante y en especial para los periodistas, porque "se estudia hasta el más mínimo problema gramatical" y porque, como suele decirse, "se barre debajo de la alfombra: todas las cuestiones controvertidas de la lengua están en sus páginas".

(Fuente: El País)

UN ARMARIO LLENO DE SOMBRA


La poesía es y está en mi vida. En alguna ocasión, he llegado a decir que la poesía no es literatura más que accidentalmente, que se trata de una emanación de la existencia. En todo caso entiendo que la poesía no es ficción.
La poesía es, en mí y en otros muchos, naturalmente un componente de mi vida; lo es hasta en términos biológicos (mi presión arterial se eleva en los tiempos de creación). No hay fantasía en la inclusión de la raigambre de la poesía en las memorias de mi vida.
En Función de la poesía y función de la crítica (T.S.Elliot, 1933) he leído lo siguiente: Poesía es aprehensión sensible y directa del pensamiento”.
La poesía nace de un saber desconocido y en nuestros días, bajo condiciones de aparente irrealidad lingüística, crea, en sí misma, una realidad que simultáneamente, es también conocimiento del inicial saber desconocido.


(Antonio Gamoneda)

LAS UVAS DE LA IRA


El próximo jueves 26 de noviembre a las 19:00h se proyectará en el salón de actos de la Biblioteca de Asturias la película LAS UVAS DE LA IRA

TÍTULO ORIGINAL The Grapes of Wrath
AÑO 1940
DURACIÓN 129 min.
PAÍS EEUU
DIRECTOR John Ford
GUIÓN Nunnally Johnson, basado en el libro de John Steinbeck
MÚSICA Alfred Newman
FOTOGRAFÍA Gregg Toland (B&W)
REPARTO Henry Fonda, Jane Darwell, John Carradine, Charley Grapewin, Dorris Bowdon, Russell Simpson, John Qualen, Charley Grapewin
PRODUCTORA 20th Century Fox. Productor: Darryl F. Zanuck
GÉNERO Drama. 2 Oscar: mejor director, mejor actriz secundaria (Jane Darwell)

SINOPSIS: Tom Joad (Henry Fonda) regresa a su hogar tras cumplir condena en prisión, pero la ilusión de reencontrarse con su familia se transforma en frustración al tener que unirse a ellos, huyendo de la pobreza, para emprender un forzado viaje en busca de una oportunidad en la tierra prometida: California.

47 FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE GIJÓN


Del 19 al 28 de noviembre, el Festival Internacional de cine de Gijón en su 47 edición ofrecerá una muestra del cine más arriesgado, independiente y “outsider” del panorama internacional.
En el siguiente enlace encontraréis toda la información referente al certamen.

SOBRE EL LIBRO ELECTRÓNICO


En los últimos meses el sector editorial está tomando conciencia de la renovación inmediata a la que debe enfrentarse, motivada especialmente por la irrupción del libro electrónico. Junto al todavía difuso panorama de comercialización, que implica a editores, libreros y distribuidores, y al de la fabricación de los dispositivos, existe un terreno movedizo en el que todos, en mayor o en menor medida, nos hemos vistos inmersos al abordar el tema: la confusión de términos. ¿Libro electrónico o digital, e-reader, e-book o ciberlibro? ¿Quién no ha tenido dudas a la hora de nombrar estos nuevos libros que se leen en pantalla?

Con la perspectiva de la I Feria del Libro Electrónico que se celebrará en Madrid entre el 17 y el 19 de noviembre, y a la luz del uso continuo e impreciso de estos términos en los medios de comunicación, la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) ha dado a conocer sus recomendaciones.

Lo que en inglés es un e-book (obra digital equivalente al tradicional libro de papel), en español debería traducirse como libro electrónico, libro digital o ciberlibro. Por otro lado, el e-reader es el lector de libros electrónicos, lector de libros digitales o lector de ciberlibros.

Frente a las frases

El ‘e-reader’ es un aparato que permite agrandar la letra a voluntad.
El último ‘e-book’ de la serie es una biografía de Schubert.

la Fundéu aconseja:
El lector de ciberlibros es un aparato que permite agrandar la letra a voluntad. El último libro digital de la serie es una biografía de Schubert.
Aunque si la importancia recae en la obra más que en el dispositivo, podría hablarse sencillamente de ‘libro’.

La Fundación del Español Urgente está patrocinada por la Agencia Efe y el BBVA y trabaja con el asesoramiento de la Real Academia Española. Además, para potenciar el uso correcto del español en los medios de comunicación, cuenta con el asesoramiento de instituciones y firmas como el Instituto Cervantes, la Fundación San Millán, las universidades Complutense de Madrid, Castilla-La Mancha y Cádiz, CEDRO, CELER Soluciones, Hermes Traducciones, Linguaserve, El Corte Inglés, Red Eléctrica, Accenture, Gómez-Acebo & Pombo o Iberia.

Por desgracia, mucho me temo que todavía queda un buen trecho para que la sociedad en conjunto aprenda a utilizar los términos correctos, y ya se sabe que muchas incorrecciones terminan aceptándose debido al uso generalizado… Por otro lado, cada vez es más frecuente la integración de palabras extranjeras. ¿En vuestra opinión, por qué términos optariais?




(Según el Times, ojo)

Creo que no estoy de acuerdo en ni un sólo punto del decálogo que Richard Wilson, productor de televisión y autor de 101 cosas que no hacer antes de morir, ha publicado en el Times. Imagino que a este personaje le gustan los libros como las teleseries, “con una sinopsis que se pueda resumir en una sola frase en la que entre acción, romance, explosión al final y a ser posible un oso polar”. Pero me ha parecido una manera divertida de plantear una discusión sobre los libros que nos sobran. Adelante Mr. Wilson con su donoso escrutinio:

10. Ulises, de James Joyce: Wow. Eso no me lo venía venir. ¿Sólo el décimo puesto, de todas formas? Lo atribuyo a puro chovinismo anglo. Suponía que la obligación de un libro era arrastrarte hasta la última página. Pero en cierto modo es bueno saberlo: si es famoso por ser difícil ya tienes la excusa para no liarte con ello.

9. El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien: Vaya, esto ya es más original. Aunque la explicación de Wilson (que sin duda fue un adolescente atlético y popular con el que todas las chicas quisieron ir al baile de fin de curso) tira por la sociología topiquera. Lo mejor que puedo decir de este libro es que es una herramienta muy buena para elegir a tus amigos en la escuela. Cargar con el monstruoso tomo de Tolkien era el equivalente a una campanilla de leproso: ‘¡Impuro! ¡Impuro!’ (...) En pocos años esa gente estaría yendo a pases de Peter Gabriel y leyendo Dune. Mira, eso último no va tan desencaminado…
8. Por quien suenan las campanas, de Ernest Hemingway. El estilo de Hemingway es impresionante al principio. Frases simples con pocas descripciones (...) Entonces te das cuenta de que es algo soso y aburrido, y cuánto más sabes sobre Hemingway más te das cuenta de que el tipo era un peñazo también: un terrible peñazo machista obsesionado con los toros, las peleas, las armas y el tratar de pescar el pez más grande: realmente un tipo agotador con el que no querrías pasar el tiempo. Hmm, creo que después de todo Wilson no es del tipo arrogantemente viril. Me lo imagino sentado desde la adolescencia contra una pared y contemplando a los demás sólo, en silencio, con una sonrisa de desprecio en la cara como único gesto…

7. En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Sí, sí, probó un bizcocho que le recordó su infancia. Cuando quiero recordar mi infancia me miro unas fotografías. Buen punto, sensei Wilson. Buen punto.

6. El hombre del dado, de Luke Reinhart. Básicamente, este desagradable tipo hace todo lo que le pide el dado que haga, lo cual es a menudo espantoso (...). Escribe en la cara del seis ‘Sube y viola a una mujer’ y si sale el seis lo hace. Si hubiera escrito ‘Tómate tres tortitas’ se hubiera ahorrado muchos problemas. No tengo ni idea de qué libro está hablando, pero suena curioso. Con tortitas o sin ellas.

5. Miedo y Asco en las Vegas, de Hunter S. Thompson. Su única distinción particular es la creación del ‘Periodismo Gonzo’, que autorizó a cualquier periodista a pillarse una curda con quienquiera sobre el que estuviera escribiendo en ese momento. Y por eso, señor mío, le hubiera dado yo el Pulitzer, el Booker y el Príncipe de Asturias a la Comunicación.

4. El mito de la belleza, de Naomi Wolff. No sé si Naomi Wolff es una verdadera académica (...) pero en todo caso debe ser profesora emerita de lo obvio. El mito de la belleza va de cómo se sienten las mujeres bajo la presión de perder peso y tener buen aspecto. Ahí lo tienes. Otro libro del que no sé nada, y en este caso sí que Wilson ha conseguido desinteresarme. Si en el fondo tendrá razón y no hay trama que resista a un plato de tortitas…

3. Guerra y Paz, de León Tolstoi. Demasiado largo. Pitufo gruñón odia los libros largos. Le quitan tiempo de hacer el amor con su ego.

2. La Ilíada, de Homero. La idea de estar culturalmente incompleto sin conocer a Homero es ridícula. La Ilíada es uno de los libros más aburridos jamás escritos (...) Todo escenas repetitivas de batallas con muchos reproches y desfíos y palabras aladas saliendo del cerco de los dientes y orificios nasales llenos de polvo (...) Hay una gran pelea entre Aquiles y Hector, y ya está. Bien, llegados a este punto solo podemos decir que Wilson es un completo cabeza de chorlito. No sólo porque la Ilíada nunca fue escrita, sino por negar que es culturalmente indispensable hoy en día. Dos palabras, Wilson: rollo homo. Por favor, ¿es que no viste a Brad Pitt en la película?

1. Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. Los personajes hablaban de manera muy oblicua y todo parecía ir sobre hipocresía, convenciones y maneras; peor aún, era muy difícil encontrar el sentido de las frases. Estoy seguro de aquí Wilson está insinuando que también tiene la solución para todo el aburridísimo siglo XIX: ¡Tortitas, caramba! Imaginaros una novela de Zola en la que la mayor preocupación de los personajes fueran las tortitas. ¡Charlie y la Fábrica de Chocolate prefigurada un siglo antes!

En definitiva, el consejo de Wilson es el de evitar como la peste todo lo que amenace con aburrir. La verdad es que como consejo existencial no es nada despreciable, pero quizás requiera un nivel de superficialidad que lamentablemente habrá superado cualquiera que haya terminado (y peor aún disfrutado) alguno de los libros de la lista.

Bueno, abierto queda el debate. ¿Qué libros hay que evitar leer antes de morir?


(Fuente: Papel en blanco)

EN GRAND CENTRAL STATION ME SENTÉ Y LLORÉ


El libro de Elizabeth Smart es una novela autobiográfica que narra la pasión de la autora por el poeta George Barker, un hombre casado del que se enamoró incluso antes de conocerlo.
De él dice Enrique Vila Matas:

Libro de una bella intensidad, extrema y rara. Fue siempre una obra maestra gracias a su capacidad de diálogo con la tradición poética y a su elegante inspiración surrealista. De hecho, aquel mismo libro era un perfecto ejemplo de novela en comunicación con el gran espectro poético. Y es más, tenía el encanto de haber sido pionero en un procedimiento que aprecio y que consiste en convertir el texto en una máquina de citas literarias que ayudan a crear sentidos diferentes.

Laura Freixas, la traductora de esta novela dice en el prólogo:
Lo que la autora quiere mostrarnos es, principalmente, la intersección entre la vida y la literatura. Cómo la vida ilumina la literatura, permite comprenderla, y la literatura a su vez ilumina lo vivido, permite interpretarlo. ¿Qué es poesía? Se pregunta Elizabeth Smart en su diario, respondiendo: poesía es la vida en movimiento, vivida y terrible”. Los textos que hasta entonces, mientras se tenía de ellos un conocimiento puramente intelectual no eran más que letra muerta, se vivifican de pronto. Al vivir en carne propia una situación sin duda banal, pero no por ello menos dramática, pues pone en juego los actos y emociones más intensos de los que es capaz el ser humano, el deseo erótico, el asesinato, (aunque sólo sea imaginario), los escrúpulos, el remordimiento, el miedo al abandono, el miedo al castigo, la alegría y la violencia de la procreación… en una palabra, toda una gama entre el amor y el odio, la narradora comprende por fin , con el corazón y el cuerpo, todo aquello que hasta ese momento sólo había penetrado su mente: la mitología clásica, la Biblia, las tragedias de Shakespeare, en particular Macbeth, el doctor Faustus de Marlowe, la Divina Comedia, la poesía de Rilke, de Blake, de Hopkins o de Auden.

LA HORA DE LOS LIBROS


La muestra, inaugurada en Oviedo, acoge las «joyas» más destacadas de 12 bibliotecas públicas y privadas y estará abierta al público hasta el 30 de noviembre.
La sala de arte del Banco Herrero da una vuelta de tuerca a su calendario de exposiciones y presenta en esta ocasión una espléndida muestra centrada en el patrimonio bibliográfico asturiano. Se puede decir, por tanto, que es la hora de los libros, conectando a su vez título a la muestra: «Las horas de los libros. El esplendor de las colecciones bibliográficas asturianas».
La selección, realizada por Ramón Rodríguez, comisario de la muestra, incluye casi dos centenares de obras entre las que hay que destacar 15 códices (manuscritos), diez incunables (obras del siglo XV), 43 obras impresas en el siglo XVI y 28 del siglo XVII. El resto, un total de 129, fueron editadas en los siglos XVIII y XIX, con la excepción de dos o tres que fueron impresas en el siglo XX.
Para reunir esta importante colección contó con los fondos de las siguientes bibliotecas: Catedral de Oviedo, Seminario, Universidad, Biblioteca Pública de Asturias y Biblioteca Pública Jovellanos de Gijón, Fundación Selgas, Museo de Bellas Artes de Asturias y Real Instituto de Estudios Asturianos. A ellas hay que sumar otras cuatro de carácter privado: las de Alberto Valdés, Casariego, Ángel Bueres y Borja Bordíu. De todas ellas hay importantes obras en la muestra, algunas especialmente significativas, como sucede con la presencia de dos de los únicos seis libros de «El Quijote» que se editaron en 1605. Uno de ellos tiene especial relevancia por haber sido corregido por el propio Cervantes.

La muestra incluye también las tres primeras obras impresas en Oviedo, así como un libro de grabados de Piranesi, procedente de la Fundación Selgas; una primera edición de «La Dorotea», de Lope de Vega y la primera Biblia en español, obra de judíos españoles y portugueses, y la Biblia Políglota de Amberes, considerada una de las empresas tipográficas más destacadas del siglo XVI y de toda la historia de la imprenta, ya que se trata de un verdadero monumento tipográfico.

Otra de las curiosidades de la muestra es el primer libro que se conoce sobre la cueva de Covadonga. Publicado en Bruselas, en 1635, y escrito en latín, incluye tres grabados, uno de ellos representando a la virgen de Covadonga. Fue adquirido en 2003 en subasta por el Principado e incorporado a la colección de la Biblioteca de Asturias.
Forman parte de ese escogido conjunto de libros de primer nivel, la quinta obra impresa en España, «Glossae Ordinamenti de Briviesca et Alcala, de 1473», y «El baladro del Sabio Merlín» de 1498, propiedad de la biblioteca de la Universidad de Oviedo.
Dividida en siete apartados, se inicia con el dedicado a «El libro divino y la ciudad de Dios», donde se encuadran las Biblias ya citadas o el breviario ovetense y el misal ovetense. Otro apartado es el titulado «La Ciudad de los hombres», donde figura el Libro de Arquitectura de León B. Alberti, o el impresionante volumen elaborado para la boda de Felipe V e Isabel de Farnesio, una especie de mosaico en el que se suceden diferentes escenas con los asistentes. También se muestra un exquisito volumen del Museo de Bellas Artes de Asturias dedicado a «Los ingenios: colección de vistas de los principales ingenios de azúcar de la isla de Cuba», con láminas de E. Laplante.
«El Libro de la ciencia» y «Otros mundos» son quizá los apartados más vistosos de la muestra. Láminas a todo color de botánica o paleontología, así como mapas y monumentos de época, como los que representan los grabados de Piranesi, sirven para añadir imágenes a los textos protagonistas de la mayor parte de los volúmenes.

En «Los hechos de los hombres» encontramos «La España artística y monumental» de Jenaro Pérez Villaamil y en «Donde nace la lengua» se abre un periodo que guarda las mejores creaciones de nuestra historia literaria y artística, donde encontramos la primera edición de «La gramática de la lengua castellana», de 1771, y el primer diccionario de autoridades de la Academia de 1726. El séptimo apartado es el dedicado a «El reino de la imaginación», con manuscritos de Palacio Valdés y Pérez de Ayala.

La exposición fue presentada por el viceconsejero Jorge Fernández León y el director de la Fundación Banco Sabadell, Miquel Molins, a los que acompañó Ramón Rodríguez, comisario y director de la Biblioteca de la Universidad. La Consejera de Cultura, Mercedes Álvarez, asistió a la inauguración.

(Fuente: La Nueva España)

CORTOCUENTOS EN CUATRO VIÑETAS



Un cómic de microrrelatos con variedad estética, desde lo naïf a lo tétrico.
A mitad de camino entre los microrrelatos, la poesía y los cuentos infantiles para todas las edades se encuentra “Cortocuentos”, un cómic con historias de tan sólo cuatro frases y cuatro viñetas -una de cada por página- pero con la posibilidad de múltiples lecturas.
"Se puede leer rápido o no. Letra tiene poca pero te puedes parar en cada viñeta durante mucho tiempo mirando los detalles y sacar una segunda y una tercera lectura", señaló Borja Crespo (Bilbao, 1972), creador de las historias, durante la presentación del libro en el ciclo sobre cómics que organiza la Fnac de Callao hasta mediados de diciembre y por el que desfiló el maestro Moebius la semana anterior.
Los microrrelatos no se desarrollan mediante la estructura tradicional de planteamiento, nudo y desenlace sino que juegan con las interpretaciones abiertas. "Cada historia tiene una especie de metáfora o moraleja pero sin final cerrado. Cada persona puede ampliarla si quiere", ha explicado Crespo. Unas, dijo, acaban "con humor negro", otras parecen un "chiste" y en otros casos es "como una patada".
Aunque el autor es también ilustrador, los dibujos han sido creados por Chema García (Granada, 1973), que ha realizado un trabajo en el que para cada “cortocuento” el estilo cambia notablemente. "Hacerlo todo de la misma forma siempre es muy aburrido", afirmó el dibujante de la obra. "[Cada cuento] parece dibujado por una persona diferente", añadió Crespo, que recogía así una idea que ya viene apuntada por Joaquín Reyes -humorista de Muchachada Nui y también ilustrador- en el prólogo del libro.
Las ilustraciones se adecuan al tono de cada cuento y viajan entre polos que podían considerarse antagónicos: desde lo naíf a lo tétrico. En otros, un dibujo muy colorido acompaña a una historia oscura.
Durante el proceso de creación del cómic, que duró cerca de un año, Crespo ha reconocido que su compañero fue introduciendo nuevas ideas a las historias, lo que, probablemente, ha contribuido a crear una homogeneidad en la que resulta prácticamente imaginarse los textos sin el acompañamiento de las ilustraciones.
"Chema dibuja caóticamente y luego le tengo que cortar". Aunque el planteamiento inicial de los autores era un libro de unas 200 páginas, finalmente, por recomendación de la editorial, Astiberri, el cómic se ha recortado a unas 120. "Ha sido un acierto y si la cosa sale bien, ya tenemos material para una segunda parte de cortocuentos".
Un género difícil, precisamente por la dificultad de intentar decir mucho con pocas palabras, pero que en ocasiones ha dado lugar a composiciones míticas. Ahí está, por ejemplo, uno de los cuentos minúsculos más famosos de todos los tiempos: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", de Augusto Monterroso.

(Fuente: El Mundo 14/11 2009)



Temas para el relato del próximo viernes, 27 de Noviembre:

* Tema libre con la canción de Bruce Springsteen My hometown

* "Quién te ha visto y quién te ve"



ANIMACIÓN PARA LOS OSCAR

Planet 51 y El lince perdido, preseleccionados a los Oscar

Las cintas españolas El lince perdido y Planet 51 se han colado en la carrera por los Oscar. Ambas han sido preseleccionadas por la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos para competir por el Oscar a la Mejor Película de Animación.
Una categoría en la que competirán con 18 títulos entre los que se encuentran algunos de los taquillazos del año como es el caso de 'Up', la gran favorita.
Entre las preseleccionadas están “Ponyo en el acantilado”, “Los mundos de Coraline”, “Fantastic Mr. Fox de Wes Anderson”, la francesa”Panique au villaje” o “9” la cinta producida por Tim Burton.
“Planet 51” es una producción española en más de un 80% ha costado más de 60 millones de dólares, todo un récord para el cine nacional.
La película relata la pintoresca y disparatada aventura del Capitán Charles “Chuck Baker”, astronauta estadounidense que aterriza en Planet 51 pensando que es la primera persona en pisar este mundo.
Para su sorpresa, descubre que el planeta está habitado por pequeñas criaturas verdes que viven felizmente en un mundo plagado de cercas blancas y casas con bellos jardines que recuerdan a la vida idílica en la América de los años 50, y cuyo único temor es el de ser invadidos por alienígenas... ¡como Chuck!
Dirigida por Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos Martínez y escrita por Joe Stillman (guionista de Shrek y Shrek 2), esta comedia de animación española llegará a los cines el próximo 27 de noviembre, una semana después de su puesta de largo en Estados Unidos.

El lince ya cazó un Goya

Producida por Antonio Banderas y Canal Sur, que destinó una inversión de 700.000 euros a esta película, “El lince perdido” se estrenó el pasado 25 de diciembre de 2008 y ha obtenido este año el Goya en la misma categoría en la que competirá por los Oscar.
Dirigida por Raúl García y Manuel Sicilia “El lince perdido”, que fue la película más taquillera del cine de animación española en 2008, narra las aventuras de Félix, un lince con muy mala suerte que se cura de sus heridas en un centro de recuperación.
Un excéntrico y caprichoso millonario llamado Noé quiere crear su propio refugio secreto para animales en peligro de extinción, sin que le importe utilizar cualquier medio a su alcance, incluso alquilar los servicios de Newmann, un despiadado cazador, para que le ayude a cumplir su plan.

(Fuente: El Mundo 15 de noviembre de 2009)

TALLER DE LECTURA, 19-NOVIEMBRE-09

Y Punto
Mercedes Castro
Alfaguara 2008
630 Páginas

Clara Deza es contradictoria y deslenguada, Clara Deza es agente de la autoridad, esposa y compañera, tan sensible por dentro como dura por fuera. Inmersa en un mundo hostil marcado por el enfrentamiento entre dos esferas contrapuestas: la laboral, poblada por policías que oscilan entre la incomprensión o la superprotección, yonquis que inspiran su ternura y superiores que no la respetan, y la personal, que gira en torno a un matrimonio que es a la vez refugio y casa de fierasremanso de paz y estanque de tormentas.

Clara Deza aprenderá a demostrar pronto su faceta más combativa y mordaz cuando, tras recibir un desconcertante mensaje de su mejor confidente, descubre que uno de los mafiosos más escurridizos planea su gran golpe. Movida por el pálpito de saber que se encuentra ante su caso más importante, comienza a escarbar en las cloacas de una sociedad brillante en apariencia y tremendamente cruel en realidad.

Con una poderosa voz narrativa cargada de ironía, Mercedes Castro irrumpe en el panorama literario con la historia de una mujer que se mueve entre claros y oscuros, una protagonista tan de carne y hueso que traspasa las páginas de esta novela con su humor agridulce, su contundente fragilidad y un inconformismo esencial que va más allá de cualquier punto y final.

(Fuente: CRUCE DE CABLES)

TALLER DE ESCRITURA-2

Escribir un relato donde aparezcan las palabras asiento y cartógrafo.

PREMIO COSECHA Ñ 2009


Andrés Barba gana el Premio Cosecha EÑE 2009
El escritor se ha llevado este galardón por su relato Aparición de Teresa

Ándrés Barba ha ganado el Premio Cosecha Eñe 2009, por el relato Aparición de Teresa. La cuarta edición de Cosecha Eñe ha recibido más de 2.000 relatos de 30 países. De entre todos ellos, el jurado formado por los escritores Juan Bonilla, Elvira Lindo y Ronaldo Menéndez, así como por Camino Brasa y Toño Angulo en representación de Eñe, ha escogido el relato del escritor madrileño como ganador del premio, dotado con 3.000 €.

El relato ganador y los 9 finalistas formarán el número de otoño de Eñe. Revista para leer, que se pondrá a la venta este mismo viernes 13 de noviembre. Los finalistas de Cosecha Eñe 2009 han sido: Silenter, de Trifón Abad López (Murcia, 1979); Apuntes sobre nactrufas, de Selva Almada (Argentina, 1973); La orilla, de Rubén Ballestar Urbán (Castellón, 1981); Los japoneses, los japoneses, de Alejandra Costamagna (Chile, 1970); Eso, simultaneidades, de Juan Carlos Fernández León (Madrid); La noche de Sarah Palin, de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967); Sad Songs from Idaho, de Sergio Galarza (Perú, 1976); Yakamoz, de Paula Lapido (Madrid, 1975); y La reencarnada, de Patricia Suárez (Argentina, 1969).

Los miembros del jurado de Cosecha Eñe 2009 han destacado la calidad de los relatos presentados a concurso. En palabras de Ronaldo Menéndez, de los relatos finalistas "había muchos muy buenos y no pocos, excelentes". Cabe destacar también que, por primera vez en las cuatro ediciones de Cosecha Eñe, entre los autores finalistas se encuentran autores consagrados como el propio ganador, Andrés Barba, Agustín Fernández Mallo, la argentina Patricia Suárez, el peruano Sergio Galarza o la chilena Alejandra Costamagna.

Comienzo del relato Aparición de Teresa, de Andrés Barba:

Primero por el pasillo, a gatas. Luego Teresa haciendo la trompeta, el calor del suelo en las manos, los leotardos arrugados en los tobillos, el nerviosismo. Se los sentía ya a todos en el comedor desde la puerta; las tías, los primos que se reirían para humillar, igual que se sentía la mancha en el vestido de la cena de Nochevieja, se los sentía una semana antes de que llegaran en el nerviosismo, porque el nerviosismo era el sentimiento elástico que ocupaba todas las fiestas de Navidad.

(Fuente: ELCULTURAL.es)

GRAFFITIS EN MOVIMIENTO

STOP MOTION:es la técnica inicial de todos los procedimientos de animación e incluso del cine todo. Se trata de fotografiar cuadro a cuadro imágenes dibujadas, marionetas, siluetas recortadas, muñecos de arcilla, plastilina, tela o cera, de modo que, al proyectar en sucesión de 24 o de 16 cuadros por segundo, se produce la impresión de movimiento en ese dibujo, muñeco, objeto, silueta o lo que sea. La ilusión del movimiento aparece al final del proceso cinematográfico, en vez de aparecer en el momento de registrar la imagen. A pesar de ser la técnica base para crear la ilusión de movimiento, se ha convertido en sinónimo de la animación de figuras tridimensionales, sobre todo de arcilla, tela, cera, madera, etc. En segundo lugar, se asocia con el trucaje de animar ciertas figuras dentro del cine de ficción con actores reales, al estilo de King Kong (1933) o Los pájaros (1962), de Hitchcock.

PREMIO A LA MEJOR LABOR EDITORIAL



LAS EDITORIALES GADIR Y MARCIAL PONS LOGRAN EL PREMIO NACIONAL A LA MEJOR LABOR EDITORIAL

El galardón, concedido por Cultura, tiene carácter honorífico y carece de dotación económica.
Las editoriales Gadir y Marcial Pons han obtenido ex aequo el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural correspondiente al año 2009. En el caso de Marcial Pons, el jurado ha destacado su excelencia editorial, que ha transcendido el ámbito académico para instalarse en un más amplio espacio de la vida cultural española. En cuanto a Gadir, se ha valorado su esfuerzo para formar un catálogo en el que destacan obras ya clásicas y que atiende a todos los géneros.

POR FAVOR SEA BREVE 2



Los mejores microrrelatos de hoy, en una antología.

Los cultivadores del microrrelato se multiplican. Asistimos al nacimiento de un nuevo género literario que "crece bestialmente", a la expansión de la avanzadilla más joven de la Literatura, de la forma de narrar que "mejor se adapta a nuestro tiempo" de prisas y fragmentación. Y toca levantar acta. Eso cree, al menos, Clara Obligado, la autora que ha querido plasmar el estado actual de la microficción en la recopilación que presenta hoy, Por favor, sea breve 2.
En la antología, editada por Páginas de Espuma, ha reunido casi 200 microrrelatos, muchos inéditos. Son la última muestra de lo que hoy perpetran 115 autores españoles y latinoamericanos, tanto consagrados (Ana María Shua, José María Merino, Luis Mateo Díez, Andrés Neuman o Juan Pedro Aparicio, entre otros) como jóvenes (aún) desconocidos. ¿Es este desarrollo de la microficción lo más relevante del panorama literario? "En España sí, o, al menos, lo que más despierta mi interés", asevera Obligado.
La escritora da, con esta antología, el paso que sigue a la recopilación 'canónica' con la que en 2002 dio fe en España del 'boom' del nuevo género, 'Por favor, sea breve'. Textos de Borges, Cortázar o Monterroso se mezclaron entonces con otros de la generación que recogía el testigo y tendieron puentes entre las dos orillas hispanoablantes del Atlántico.
Desde entonces, ha aparecido una "numerosa generación de buenos autores", cientos de “hormiga”' -referencia a un microrrelato de Juan Ramón Jiménez- que son capaces de expulsar -y no sólo de la portada de la recopilación- al viejo dinosaurio del celebérrimo microrrelato de Monterroso, del que ya andan "algo cansados".
"Hay una nueva generación que ha crecido leyendo microficciones", cuenta Obligado, y la diferencia se nota.
El microrrelato se ensancha: ocupa nuevos temas (guerra, ecologismo, vampirismo) y se hibrida, hasta tocarse con la poesía o dar a luz a especímenes como el microteatro de Javier Tomeo.
'El microrrelato es hijo de internet', afirma la escritora Clara Obligado
El género, sin embargo, aún no ha encontrado un nombre fijo (ficción súbita, nanocuento, microficción o hasta testículo) ni extensión límite: una página, propone la autora.
"El microrrelato es hijo de internet", sentencia Obligado. "La imprenta de Gutenberg produjo la novela, y la red ha producido el hiperbreve. El microrrelato está en los blogs, las creaciones se cuelgan al mismo tiempo que se elaboran" o se transmiten por SMS, cuenta la autora de cuentos, novelas y ensayos.
El castellano, asegura, es la lengua donde el microrrelato brota con más fuerza, por la tradición que arraigó en Latinoamerica. Los países más potentes son México, Colombia, Argentina y ahora también España. "Cuando hice la primera antología, me costó encontrar españoles, ahora hay muchos y muy buenos", comenta.
Las editoriales siguen, sin embargo, sin apoyar el género. "Las comerciales nunca apuestan por algo muy nuevo, para eso hay que encontrar casas como Páginas de Espuma. De hecho, espero que siga así, porque si se empieza a trabajar con las microficciones como con la novela, el género estaría muerto".
¿Puede contar lo mismo un libro de microrrelatos que una novela? "No, un microrrelato no puede contar cosas que sí puede una novela, pero una novela no puede contar cosas que cuenta el microrrelato: un destello, una flecha que se clava en una diana".
Obligado no se para ahí, habla de otras propuestas rompedoras que ya están aquí: mezclar música y texto, internet y papel. Sentencia: "La crítica dirá que no es literatura, pero nos importa un bledo”.

María Pérez, Artículo aparecido en el diario El Mundo, 11 de noviembre de 2009

PREMIO LOEWE DE POESÍA





EL CORDOBES JOSÉ LUIS REY GANA EL PREMIO LOEWE DE POESÍA


El poeta mallorquín Sergio Copete logra el galardón dedicado a los jóvenes

El poeta cordobés José Luis Rey ha ganado hoy el premio Internacional de Poesía Loewe, en su XXII edición, por su libro Barroco, mientras que el mallorquín Sergio Copete ha logrado el Premio a la Creación Joven con su poemario La ciudad de las delicias.
El premio a José Luis Rey (Puente Genil, Córdoba, 1973), dotado con 20.000 euros y la edición de la obra en la colección Visor, y el concedido a Capote (Santa Ponsa, 1989), que percibirá 7.000 euros y la publicación del libro, ha sido dado a conocer hoy en el transcurso de un almuerzo al que acuden escritores y personalidades de todos los ámbitos.
El jurado que ha fallado los premio ha estado presidido por el director de la Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, y compuesto por Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Jaime Siles, Cristina Peri Rossi (ganadora de la pasada edición, Jaime Siles y Luis Antonio de Villena.

En nombre del jurado, el poeta Jaime Siles destacó de «Barroco», el libro ganador, que con él «también se quiere presentar una nueva vía poética, una nueva generación que guarda alguna similitud con los primeros novísimos». Igualmente subrayó del poemario su magnífica «teoría y práctica de la metáfora, su surrealismo inteligible, de gran aliento verbal, que crea una suerte de irracionalismo visionario, de realismo lírico».

José Luis Rey ha estudiado parte de la licenciatura de Derecho y es doctor en Literatura Contemporánea por la Universidad de Córdoba. Poeta y ensayista, su obra ha recibido, entre otros, los siguientes reconocimientos: Premio de Traducción de Poesía Inglesa de la Universidad de Extremadura 1993, Accésit del Premio Adonais 1996, Premio Andalucía de la Crítica a la Opera Prima 1997, Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria 2005 y Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma 2006.

PAÍS POÉTICO EN ROCHESTER


Cuando la tierra sea poesía
volaremos despiertos por detrás de las nubes
habrá una estrella en todos los tejados
y veremos las cosas que hasta entonces no vimos
la luna rubia baña los hoteles
hay una fiesta en el ático muchachas con los ojos de cerveza
bailar con ellas mientras se hunde el mundo
en la violeta claridad de junio
con monedas de espuma saltando en el bolsillo deseando llegar
y contar la aventura a los amigos mirad este es el cielo
os haré un mapa con palabras verdes
aquí está la verdad aquí está la belleza cuidado con el bosque
seguid este camino para entrar en el oro
aquí está la ciudad donde es imposible morir
comprad su luz famosa
llamando a las ventanas llegar tarde después
nuestra vida empapada por la lluvia naranja
ya lo veis ya lo veis
os dije que podíamos cantar
y entraremos cansados de volar
en una casa llena de manzanas
donde todo es muy lento y el mar aún no ha nacido
todo eso será cuando vivamos
cuando la tierra sea poesía

NOTICIAS DEL MUNDO REAL

NOTICIAS DEL MUNDO REAL

Construcción de un personaje

Desde muy temprano uno aprende a distinguir en la vida real la enorme diferencia que hay entre lo que alguien dice ser y lo que de verdad es. Luego, llega a la conclusión de que la mejor manera de conocer a alguien no es leer sus entrevistas o sus biografías o lo que su madre dice de él, sino asistir a sus acciones. Pues la vida de ficción funciona de manera idéntica. Todos los elementos decorativos de un personaje, desde los adjetivos hasta las frases grandilocuentes, desde los elementos biográficos hasta su inmersión en los grandes acontecimientos de la historia de la humanidad, carecen de la relevancia de un minúsculo detalle. Un buen personaje de ficción se convierte en gigante por la acción más discreta contada sutilmente. Es más relevante ver a un personaje hacerse doble nudo con el cordón del zapato que escucharle declarar la independencia de su patria. Es como ese momento en El verdugo donde la hija quiere comprarle una camisa al marido y se vuelve hacia su padre para preguntarle la talla de cuello y el viejo verdugo, acostumbrado al manejo de cuellos en el garrote vil, le da una respuesta precisa y contundente, y todo sucede con la máxima normalidad y una enorme discreción. O como en El apartamento cuando descubres que Jack Lemmon escurre los spaghettis en una raqueta de tenis y, de pronto, sientes que todo lo esencial de su soledad está contenido ahí, en ese minúsculo detalle.

El camino más recto para acabar haciendo tuyo cualquier personaje de ficción es siempre el camino torcido y lleno de curvas

Una de las grandes desgracias del cine fue asistir a la preponderancia del actor sobre el personaje. De pronto, como la fama de las estrellas se convirtió en el reclamo comercial más eficaz de la industria, el actor se encontró con un poder entre las manos que no le llevó hacia la inteligencia ni la exposición personal ni hacia la complejidad, sino hacia la propaganda de su persona. Los actores que tienen poder eligen sus personajes en función de lo que aportan a su imagen pública. Los hay que se niegan a fumar, a maltratar a un niño, a pisarle la cola a un perro o a cualquier detalle que alguien pueda asociar con su persona real para mal. Pero los hay también que manipulan los personajes para alimentar su mítica de tipos comprometidos, inteligentes, sensibles, profundos, intensos. Y los resultados son grotescos, pero al mismo tiempo como la maquinaria de propaganda funciona con un engrase perfecto nadie parece dispuesto a denunciar el disparate. Mientras tanto los personajes se van empobreciendo, haciéndose de un tronco sin ramaje y la ficción contamina la realidad. Empezamos a creernos que la gente es de una pieza.
En el colegio aprendimos que no existía personaje más aburrido que el santo. Cuando nos daban a leer los episodios de las vidas de los santos el bostezo era soberano. Porque ahí no había ni drama ni complejidad ni atractivo. Un tipo encontraba el camino recto y lo seguía a rajatabla y sin fisuras. Sin darnos cuenta sentíamos que aquello era una estafa. Lo que nos gustaba era el renglón torcido, los pies del personaje metidos en un charco, la pelea contra su instinto, la caída, el levantarse. El camino más recto para acabar haciendo tuyo cualquier personaje de ficción es siempre el camino torcido y lleno de curvas.
En la literatura, por ejemplo, uno encuentra cada vez más personajes que responden a un comportamiento recto y ejemplar. El tufo de lo políticamente correcto invade también la ficción y a los escritores, al menos esos que corren detrás de satisfacer necesidades ajenas, piensan que nadie va a querer a su personaje si lo ven lleno de defectos o debilidades, si además de resolver el enigma y querer mucho a sus padres, de vez en cuando tira una colilla en la calle o cuando nadie le ve no recoge la caca de su perro de la acera. Por supuesto que luego aparece ese personaje maligno y monstruoso, sin ninguna moral, capaz de hacer daño desde que se levanta hasta que se acuesta de las formas más crueles, pero el proceso es el mismo, tranquilizarte, decirte que todo está bien, porque todos se comportan según lo que esperas de ellos. El mal es el mal, el bien es el bien. Y todos podemos cerrar el libro con total tranquilidad.


David Trueba (El País, 7 de noviembre 2009)

FICCIÓN, INSTRUCCIONES DE USO



Ficción, instrucciones de uso
El prestigioso crítico James Wood disecciona los mecanismos de la novela

Un programa de la cadena NPR estadounidense propuso hace unos meses a sus oyentes que mandaran relatos breves que arrancaran con la frase "La enfermera se despertó". Tras leer casi 200, James Wood (Durham, Reino Unido, 1965) sigue dándole vueltas a la pregunta de a qué altura del texto prende la ficción.
"A uno puede interesarle lo real sin tener interés en el realismo"
"La Red es como una fiesta a la que llegas cuando todos están ya borrachos"
Antes de participar en el concurso, el eminente crítico literario -uno de los más respetados y populares en lengua inglesa y toda una celebridad intelectual cuya incorporación a la plantilla de la revista The New Yorker fue noticia- ya había intentado ofrecer algunas pistas sobre este enigma en Los mecanismos de la ficción (Gredos, 2009), un libro que escribió pensando en lo que a él le hubiera gustado leer cuando tenía 20 años y era estudiante de literatura en Cambridge.
Wood vive en Boston con su mujer, la escritora Claire Messud, e imparte en Harvard un curso titulado Práctica de la crítica literaria; y en Columbia, una clase magistral en el programa de escritura. En las aulas nació la idea de Los mecanismos de la ficción que escribió en cuatro meses y del que lleva vendidos más de 25.000 ejemplares, según sus editores estadounidenses.
El libro no es un texto de crítica académica al uso, mantiene un tono de conversación con breves capítulos que dan agilidad a sus argumentos. En sus páginas, Wood habla de las personas narrativas, de los personajes, del uso del detalle y de la temporalidad y de la eterna cuestión del realismo en la novela. "Recurrimos a la ficción porque nos plantea preguntas sobre el ser humano. El argumento que intento exponer es que uno puede obtener placeres convencionales sin tener que recurrir a formas tradicionales y de la misma manera uno puede tener un gran interés en lo real sin tener interés alguno en el realismo", precisa.
La tendencia de algunos lectores a buscar personajes que les caigan bien más allá de entender si están suficientemente vivos, es uno de los errores más comunes, según Wood, a la hora de comprender los mecanismos de la ficción. "Hay una enorme diferencia entre simpatía e identificación", dice. "Es complicado encontrar gente que te caiga bien en la vida y aún más en la literatura, pero la ficción te vuelve más perspicaz ante las situaciones humanas".
El profesor no ha querido renunciar a su vocación de crítico y argumenta con fuerza señalando por ejemplo a Flaubert y no a Balzac como el padre de la novela moderna. "Me interesa la forma. Flaubert creó un estándar para la narrativa y Sebald, Marías o Roth le deben algo. Quería abrir debate. A menudo me tildan de defensor del realismo tradicional", explica. "Se trata de una corriente muy común en América: textos sólidos un poco periodísticos, abarrotados de detalles. A mí me resultan bastante aburridos".
Al otro lado, se sitúan los detractores del realismo. Wood sostiene que intenta buscar el punto medio. En el centro de su libro ha querido situar la figura del personaje; lo vivo que éste puede estar, el misterio de cómo un novelista crea a un ser en una página. Para ello Wood dice que es fundamental crear el contexto, las reglas del juego. "Se trata de un problema de gestión del apetito, de ver cómo de grande es el plato en relación con la ración de comida que en él se sirve".
Ajeno a sus reflexiones sobre los misterios y trucos de la ficción ha quedado el argumento, algo por lo que Wood no siente mucho interés. Tampoco ha querido tratar la ficción como un espejo -"el espejo del que habló Stendhal tiene las huellas de todos los que lo han usado y además hoy está angulado de mil formas distintas"-. Fuera ha quedado también una mención directa al realismo histérico, un término que Wood acuñó para referirse al trabajo de Zadie Smith, o David Foster Wallace, entre otros. El crítico habla, sin embargo, de cómo el trabajo de estos autores ha añadido al lenguaje del escritor y al del personaje el lenguaje del mundo, el ruido exterior reproducido tal cual. En el caso de Wallace, Wood escribe que consiguió reproducir el tedio contemporáneo, lo que le valió airadas críticas. Tanto es así que ha incorporado un matiz a la edición de bolsillo, puntualizando que se trata de "un logro necesario".
Wood equipara a la enfermedad el estado en el que uno se sume tras recibir críticas punzantes en carne propia. "Al estar al otro lado ves lo horrible que es y piensas que nunca volverás a hacer eso a otra persona, pero luego, sano de nuevo, comprendes la necesidad de ser duro y vuelves a decir cosas desagradables sobre el trabajo ajeno".
El avance de Internet no le hace temer de momento por el futuro de la crítica.

La Red es como una fiesta a la que llegas y todo el mundo está ya borracho discutiendo apasionadamente. Sientes que debes beber deprisa para entonarte. Es muy vigorizante". Aunque percibe cierta nostalgia en su profesión -"hablas con una autoridad que cada vez respeta menos gente"- se muestra optimista y confía en el poder de la pasión. "Si funciona o cómo funciona una novela no preocupa a mucha gente pero si tú lo contemplas como una cuestión de vida o muerte llegas a gente fuera del círculo.


ANDREA AGUILAR - Nueva York - 10/11/2009

LA MAGIA DE LA MÚSICA Y LA LITERATURA



Mendelson y el Sueño de una noche de verano

DDesde la más tierna infancia Felix Mendelson evidenció notables dotes musicales. Se presentó como pianista a la edad de nueve años.
En 1821 Zelter presentó a su alumno favorito a Goethe. Si bien Felix no tardó en entusiasmarse con la obra del gran escritor, también acercó a éste a la música de Bach y Beethoven. El banquero Abraham Mendelssohn, padre de Felix e hijo de Moisés Mendelssohn, filósofo judío de la Edad de la Razón, recibió en su casa a otros escritores tales como Heine y Müller (autor de los textos de los ciclos La bella molinera y El viaje de invierno, de Schubert), pintores, escultores e intelectuales. Todas esas presencias estimularon las inquietudes del niño, quien también abordó con habilidad la pintura y la literatura además de la música.
1825 fue un año decisivo para su futura carrera. Entonces compuso su Octeto para cuerdas y la mágica obertura para el Sueño de una noche de verano de Shakespeare; además el padre del joven se convenció que éste debería dedicarse a la música y lo llevó a París. Allá lo presentó a Cherubini, director del Conservatorio, conocido por su severidad. Sin embargo el famoso compositor no pudo ocultar su asombro y admiración al escuchar al adolescente.

El sueño de una noche de verano, es una comedia romántica escrita por William Shakespeare alrededor de 1595. Es considerada como uno de los grandes clásicos de la literatura teatral mundial. Al parecer fue escrita con motivo de la conmemoración de la boda de Sir Thomas Berkeley y Elizabeth Carey, en febrero de 1596.
Los principales temas de esta obra son los sueños y la realidad, el amor y la magia. Esta comedia relata la historia de dos parejas de enamorados que sufren y disfrutan por causa de su amor y de las argucias de sus enamorados. El trasfondo común se encuentra en las celebraciones de la boda entre el duque e Hipólita.

La visión de Felix Mendelssohn


En 1826, Felix Mendelssohn, de 17 años, descubre a Shakespeare. El milagro concretado por su pluma se genera mucho más por la asimilación subconsciente del potencial poético de la obra que por la voluntad reflexiva de hallar un equivalente sonoro a la féerie shakespeariana: el niño prodigio, a quien tuviera Goethe sobre sus rodillas recupera su alma de infante. El misterio de esos seres inmateriales que se arremolinan en un mundo irracional, en torno a dos parejas, Teseo/Hipólita y Oberón/Titania, le fascina; y despierta en él imágenes musicales asaz más originales que aquellas otras, acaso más convencionales, que circulan por el Octeto para cuerdas escrito en 1825. Cuando retome el tema en 1843, a requerimiento del Rey Federico Guillermo de Prusia, que hiciera de Mendelssohn su músico oficial, se reproducirá el milagro de 1826. Atrapado por esta ópera que jamás llegará a concretar y componer, Mendelssohn no por ello dejará de identificarse con un género en el que descuella: el "divertissement" poético.
Rebosando juventud, según Robert Schumann, la Obertura de el Sueño de una Noche de Verano propone una visión abreviada pero fiel del espíritu que reina en la comedia feérica. Pletórica y sugestiva, la música se abstiene no obstante de delinear todo programa preciso: limitándose a traducir, en cambio, un manojo de impresiones coloreadas en las cuales seria vano buscar correspondencias con la acción escénica que habrá de acaecer. A lo sumo se subrayan motivos secundarios característicos de ciertos personajes (Bottom y los artesanos en particular) que reaparecerán naturalmente en la música de escena.
Cuatro acordes mágicos ubicados en la región aguda de los instrumentos de viento bastan para crear el hechizo; poco después la Obertura emprende vuelo sobre un tapiz de cuerdas estremecidas, para organizarse en lo formal en un clásico allegro de sonata. Con medios simplistas Mendelssohn ha logrado generar una sensibilidad nueva, muy distante de la de Schubert o de Weber, en un decorado quasi-impresionista. Su orquesta, en verdad, maravilla por su flexibilidad, su luminosidad, y su eficiencia: anticipa en gran medida los hallazgos del futuro Berlioz... Y cuando, al término de la Obertura, vuelven a aparecer los acordes fatídicos, se rompe el encantamiento. . .
La música compuesta para escoltar el curso de la obra teatral, comprende una decena de trozos sinfónicos y corales entremezclados con recitativos hablados.
Comarca predilecta del verbo mendelssohniano, el Scherzo que se ejecuta inmediatamente después del primer acto, recuerda al del Octeto para Cuerdas, por la elección de las medias tintas y la sutileza de la orquesta, admirable en las oposiciones de cuerdas-vientos, que libera, al tiempo de concluir, una flauta realizando un trecho vertiginoso.
Sobre un eco de los últimos acentos del Scherzo, se entabla un rápido intercambio verbal entre el duende Puck y un hada. Luego, Titania, la reina de las hadas, hace su entrada rodeada de su séquito. La imaginación de Mendelssohn hace prodigios de esta situación: la marcha de estos seres habitualmente movidos por un toque de varita mágica es uno de los episodios más enrarecidos de la partitura, puesto que sostiene la más honrosa comparación con el Scherzo de la Reina Mab de La Condenación de Fausto, de Berlioz.
Una pirueta de Puck, y he aquí el célebre Lied en cuyo transcurso dos hadas dialogan con sus pares, en tanto Titania busca su reposo. Se trata de una suerte de berceuse, de melodía muy fresca y envuelta en un acom- pañamiento vaporoso de carácter obstinado. Y de improviso, Oberón recurre a los sortilegios y se hace invisible.
El Intermezzo, que debe ejecutarse al finalizar el segundo acto, entremezcla el drama: Hermia busca a Lisandro en todas partes y termina por extraviarse en la foresta. El pánico de la hija de Egeo (a la búsqueda de su amado) se resume en un curso jadeante a través de follajes estremecidos y cómplices, marcado por algunas detenciones dolorosamente interrogativas. La escena concluye sobre una escenilla insólita de esos torpes y groseros artesanos (Quince, Snug, Bottom, Flute, Snout y Starveling) que ensayan para representar la comedia.
El gran Nocturno que sigue, evoca el sueño de las parejas abrazadas, en el rocío de la atmósfera estival, tan propicia a la modorra. Mientras el primer corno entona la exquisita melodía, se hace oír un balanceo continuo de las cuerdas, contrariado por el delicado movimiento de las flautas. La deslumbrante escritura y la magistral orquestación de esta página deslumbrante revelan un Mendelssohn desconocido, sensual y hedonista, en oposición de la imagen puritana que la historia ha podido endosarle.
El comienzo del quinto acto resuena con los acentos de la celebérrima Marcha Nupcial que tanto ha hecho por cimentar la gloria del compositor. Marcha plena de transporte, elevación y solemnidad, que conduce a los futuros esposos a las comarcas de la felicidad terrestre. Una vez unidos, los flamantes desposados asisten a un "divertissement": una farsa tragicómica que les brindan los artesanos. En el instante en que Piramo exhala su último suspiro, se escucha una pequeña marcha fúnebre, presentada en contraste con la gran Marcha Nupcial, a cargo de un clarinete, un fagot y timbales. La farsa culmina sobre la danza rústica de los clowns, que acude al motivo central de la Obertura. La comedia va a concluir en el misterio, tal como había comenzado. Siguiendo a Shakespeare, Mendelssohn convoca a los espíritus haciéndolos surgir de una última vez: "Hadas, Espíritus -canta el coro- el Fuego cubre y va a estallar: ¡apareced!" El encantamiento inicial es quebrado con la reaparición de los cuatro acordes fatídicos.

Remi Jacobs



VEINTE AÑOS DEL MURO

Hace 20 años, el Muro de Berlín cayó tras separar durante 28 años la capital de Berlín. Consecuencias de la Primera Guerra Mundial y de la Guerra Fría, Alemania estuvo dividida por un muro que construyó el partido socialista alemán el 1961. Su caída en 1989 simbolizó una nueva era en Europa.

Para conmemorar la caída:

* Una canción, “Wind of change” del grupo alemán hard rock Scorpions y compuesta, pocos meses después de la caída del muro, por su vocalista Klaus Meine. La letra de la canción pidiendo por la paz y el cambio se convirtió en el himno de los que habían luchado por la abolición de la cortina de hierro.
Se convirtió en un éxito mundial, el más importante del grupo.

video

Por el rio de Moskva
bajo al Gorky Park
escuchando vientos nuevos
verano atardecer
soldados al pasar
escuchando vientos nuevos...



* Una película, Good bye Lenin (2003) de Wolfgang Becker basado en un guión de Bern Lichtenberg.



Sinopsis: Octubre de 1989 no era el mejor momento para entrar en coma si vivías en Alemania Oriental y eso es precisamente lo que le ocurre a la madre de Alex, una mujer orgullosa de sus ideas socialistas. Alex se ve envuelto en una curiosa situación cuando su madre despierta de repente ocho meses después. Ninguna otra cosa podría afectarla tanto como la caída del Muro de Berlín y el triunfo del capitalismo en su amada Alemania Oriental. Para salvar a su madre, Alex convierte su apartamento en una isla anclada en el pasado, una especie de museo del socialismo en que su madre vive cómodamente y donde cree que nada ha cambiado. Lo que empieza como una pequeña mentira piadosa se convierte en una gran estafa cuando la hermana de Alex y algunos vecinos se encargan de mantener la farsa para que al final la madre de Alex siga creyendo que ¡Lenin venció!

* Un libro, La caída del Muro de Berlín. Crónica de aquel hecho inesperado que cambió el mundo, de Jean-Marc Gonin y Olivier Guez
A partir de memorias públicas, documentos, archivos públicos y privados, y numerosas entrevistas, Gonin y Guez, corresponsales en Berlín de medios franceses durante años, han escrito un detallado y apasionante relato de lo que hicieron, dijeron, sintieron y pensaron los protagonistas principales de la caída del muro en sus últimos 35 días de frontera: una frontera temible, semicerrada y regada en sangre desde 1948. Si el lector busca una reflexión sesuda sobre las consecuencias de la caída del muro en los 20 años transcurridos, es mejor que lea o escuche (en la red hay entrevistas que no tienen desperdicio) a Hobsbawm.
Si desea revivir aquellos días intempestivos y extraordinarios, meterse en la piel, en la mente y en el corazón de sus actores principales, soñar y asustarse con ellos, perderse a su lado en la locura (wahnsinn) que hizo realidad lo que parecía imposible, éste es su libro. Escrito en forma de historias paralelas y en orden cronológico, con cortes a veces un poco bruscos, los autores han reconstruido -citando por su nombre real a los personajes públicos y reservando el anonimato de muchos más- la vida de los políticos, periodistas, artistas, espías, policías, soldados y manifestantes anónimos que adelantaron en cien años el final del símbolo principal de la Guerra Fría.

* Y un enlace a un vídeo.
Rescatando libros de la ex Alemania Oriental
Después de 20 años de la caída del muro de Berlín, muchos libros antiguos de la ex Alemania Oriental están en peligro de perderse, y con ellos años de historia de la era comunista. Pero el padre Martin Weskott se embarcó en una tarea titánica: salvarlos del olvido. Un informe de AFPTV.

ALDA MERINI



MURIÓ ALDA MERINI, LA ÚLTIMA GRAN POETA ITALIANA

La poeta Alda Merini , de 78 años, considerada la última gran exponente de este género en Italia, falleció esta semana en el hospital San Paolo de Milán tras una larga enfermedad. Nacida en Milán, en 1931, de familia modesta, quienes la conocieron han escrito estos días que era simpática y nostálgica, y que su personaje vital recordaba el eco de sus versos, de apariencia simple y burguesa, pero a la vez transgresores, intensos y dolorosos. Siempre llevaba un collar de perlas, pero vivía y murió en la indigencia por elección personal. Con lucidez extrema, Merini narró en sus poemas la experiencia de la locura (vivió casi 20 años en manicomios, de 1961 a 1978) y de la estrechez física y económica. "Me inquieto mucho cuando me atan al espacio", escribió.
En una entrevista reciente, contaba que se volvió loca de dolor:

"Murieron mis padres a la vez, cuando yo era muy joven. Y luego me separaron de mis hijas, no me dejaron estar con ellas. Fueron criadas por tres familias. No sé cómo encontré el tiempo para tenerlas. Se llaman Emanuela, Barbara, Flavia y Simonetta. Siempre les digo que no digan que son hijas de la poetisa Alda Merini. Esa loca. Ellas responden que soy su madre y basta, que no se avergüenzan de mí. Me conmueven".


Se casó con Ettore Carniti, un hombre celoso y muy infiel. Una noche que volvió a casa oliendo a perfume de otra mujer, ella cogió una silla y se la rompió en la cabeza. Él sobrevivió al golpe y llamó a la ambulancia. A ella la llevaron al Paolo Pini, el viejo manicomio de Milán. El lugar era "terror, odio, sombra y muerte, el infierno de Dante, pero hice amigos allí", contaba. "Ése fue mi Premio Nobel". Le dieron 37 electrochoques. "Salir viva fue un milagro, allí se entraba para morir".

En 1953 publicó su primer libro, Presencia de Orfeo. Empezó a escribir siendo una niña, y uno de sus primeros poemas se lo dedicó al legendario banquero Enrico Cuccia. "Una vez me lo crucé por la calle y le dije: 'Yo tengo hambre'. Él contestó: 'Buena señal'.” Y tiró derecho.”

"La poesía nace de un terreno de dulzura, de amor. Las verdades me vienen de los sueños, los muertos me visitan"


Escribió también prosa y aforismos, y en 1996 fue propuesta para el Premio Nobel de Literatura por la Academia francesa. Su gran obra, La Terra Santa, le valió en 1993 el Premio Eugenio Montale. Se declaraba loca de amor por Rilke, y le gustaban Hölderlin, Valéry, Melville, Gide, Pirandello, Dante, Manzoni. Y en la vida: "Quasimodo, Manganelli, Montale, Raboni, la Spaziani. A algunos los amé y los tuve".

Otros de sus libros son Testamento, Vuoto d'amore, Ballate non pagate, Superba è la notte, L'anima innamorata, Corpo d'amore, La carne degli Angeli, Più bella della poesia è stata la mia vita o Clinica dell'abbandono.

Era una persona religiosa y muy pagana. "Me he portado siempre como una gran pecadora y no me he arrepentido de nada", dijo al diario La Repubblica en 2006. "No voy a la Iglesia a murmurar, pero Dios está aquí conmigo. Olfateo su olor. Dos cosas me convencen de la existencia de Dios: que no soy dueña de mi voluntad y que el océano Pacífico no pueden haberlo creado los científicos".

En sus últimos años, puso letra a canciones de artistas como Milva, Lucio Dalla, Roberto Vecchioni o Giovanni Nuti. Y dejó estos versos:


Navego como una sombra
en el sueño del día
y sin saber
me reconozco como tantos
inclinada sobre un altar
para ser comida quién sabe por quién.

LOS LIBROS MÁS VENDIDOS DE LA HISTORIA



Para quien sienta curiosidad sobre los 5 libros más vendidos de la historia, he aquí la lista de posiciones y las cifras de venta:

1.- La Sagrada Biblia. Entre 5.000 y 6.000 millones de ejemplares. ¿Alguien esperaba otro ganador?.






2.- Las citas de Mao. 900 millones de ejemplares.






3.- El Corán. Entre 610 y 633 millones.






4.- El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. No hay una estimación clara pero es superior a los 400 millones de libros desde que se publicó hace 402 años ya.






5.- El diccionario Xinhua. China al poder de nuevo, 400 millones de ejemplares aproximados.








A destacar en el puesto 10 Harry Potter y la piedra filosofal, 110 millones. Harry Potter ocupa de nuevo los puestos 15, 16, 17, 20, 21 y 50 con sus otras encarnaciones, sumando en total más de 456 millones de ejemplares y contando.

Otros honrosos puestos:

El Señor de los Anillos en el 12 con unos 100 millones ejemplares, El Guardían entre el centeno en el 19 con 65 millones, en dura pugna con El Código Da Vinci (¡!).

(Fuente: Wikipedia -en inglés-. Vía: Hoja en blanco)

HE VIVIDO DEMASIADO




Francisco Ayala, el decano de las letras españolas y último superviviente de de la Generación del 27, ha muerto en Madrid a los 103 años. Su prolongada vida ha hecho que sea un testigo de excepción de la historia del siglo XX. El escritor granadino se exilió al estallar la guerra civil y no volvió a su país hasta 1980. Se declaraba un hombre tímido que amaba la literatura.

“He escrito demasiado porque he vivido demasiado y lo he hecho intensamente.”

“Yo digo que la literatura es lo esencial, lo básico. Todo lo que no sea literatura no existe. Porque, ¿dónde está la realidad? Un árbol lo es porque uno lo está nombrando. Y al nombrarlo está suscitando la imagen inventada que teníamos. Pero si no nombra un árbol no existe”

Entre sus numerosas distinciones se encuentran el Premio Cervantes 1991, el Premio Príncipe de Asturias, el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de la Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente.

Los que le conocían bien dicen que en los últimos tiempos había dejado de ver y apenas tenía un hilo de voz. Su mente, lúcida hasta el final, advirtió que la muerte le llegaba. Descanse en paz.

A continuación el Texto íntegro del discurso pronunciado por Francisco Ayala al recibir el Premio Antonio de Sancha, el 26 de septiembre de 2005.

Queridos amigos:

He sido escritor público a lo largo de toda mi vida. Empecé a publicar textos de mi pluma en mis años de adolescente y casi me atrevería a decir que desde mi infancia, y en ello he perseverado hasta ayer mismo, aunque mejor dicho, en verdad, hasta el día de hoy, cuando tengo la esperanza de alcanzar a cumplir la edad de cien años. Sin embargo, soy un escritor anómalo, en el sentido de que esa principal e incesante actividad mía se ha desarrollado sin profesionalidad, esto es, sin que yo haya hecho de ella mi modus vivendi. Lo cual ha permitido que mis relaciones con la industria editorial, sin que faltaran a veces los desencuentros y algún enojo, hayan discurrido desde el comienzo de modo apacible y generalmente amistoso. A tal resultado ha contribuido sin duda un factor de buena suerte. En efecto, terminé de redactar una primera novela cuando sólo tenía diecinueve años y, siendo no sólo novato sino también totalmente impecune, carecía de perspectivas de verla publicada, una señora amiga de casa pidió a un su pariente, el exitoso autor teatral Guillermo Fernández-Shaw, que leyese el original, y este celebrado autor tuvo la generosidad de ofrecerse a pagar la impresión del libro; y enseguida, por si fuera poca mi fortuna, el libro fue comentado con benévolo aplauso en el diario El Sol por el más acreditado crítico de entonces, Enrique Díez-Canedo (era el año 1925); de esta manera el joven autor que era yo quedó ingresado de golpe en la
Vendría pronto la época de la renovación vanguardista. Fue ésta una época de gran brillantez para la cultura española. Todavía estaba en su actividad la espléndida generación innovadora del 98; Ortega y Gasset había irrumpido ya en la vida nacional acompañado por un nuevo grupo de literatos del más alto nivel; y por debajo, continuaba actuando un numeroso conjunto de escritores más o menos estimables que gozaban de popularidad, viniendo todo ello a coincidir con una profunda renovación de la vida nacional, sometida pronto a una crisis de sus instituciones políticas con el consiguiente cambio de régimen. Pero, según iba diciendo, surgió entonces un grupo de jóvenes poetas, narradores, músicos y artistas plásticos -la gente de mi grupo, que recibió el nombre de generación del 27-, dentro de la cual me fue dado desempeñar también mi propio papel personal, publicando varios escritos concebidos y redactados dentro del espíritu de la vanguardia. Fueron ediciones muy cuidadas, muy bien recibidas por el no tan escaso público minoritario de aquellos días, y hoy deseadas, buscadas y atesoradas por los coleccionistas; entre ellas, quisiera mencionar algunos de los títulos de los que yo mismo era autor: El boxeador y un ángel, Cazador en el alba e Indagación del cinema, exponentes claros, ya desde su propia cubierta, de una renovadora visión del mundo.

Conviene hacer notar aquí que el desarrollo de la actividad cultural española, así renovada, coincide de un modo muy significativo con movimientos parejos, simultáneos, surgidos en los diferentes países de la América hispánica, cuya historia intelectual no puede echarse en olvido. Fue una época de intercomunicación, de sintonía, entre los grupos intelectuales jóvenes y los de quienes en España nos esforzábamos por descubrir caminos estéticos todavía inéditos: un esfuerzo de apertura hacia el exterior y, mejor aún, de recepción recíproca desde todas partes. Cuando quiere entenderse bien lo que ocurre en el terreno de la cultura, no se puede prescindir del contexto político-institucional y, más ampliamente, del histórico-social, que imponen su marca y modulan las iniciativas de los grupos activos. Por supuesto, no es ésta la oportunidad de establecer alguna precisión que aclare lo dicho. Me limitaré, por tanto, a invocar el recuerdo de la famosa polémica sobre "el meridiano intelectual" suscitada por una imprudencia de Guillermo de Torre en La Gaceta Literaria en relación con la revista argentina Martín Fierro, tan fraternal ésta sin embargo para nosotros. Vivíamos los jóvenes en una atmósfera de felicidad cultural frente a un porvenir que se nos antojaba despejado y muy prometedor. Tal atmósfera estaba alimentada por un conjunto de iniciativas editoriales -conjugadas a ambas orillas del océano- en cuyo desarrollo participábamos con entusiasmo los nuevos escritores de mi generación. Por cuanto se refiere a España, baste recordar la mencionada Gaceta Literaria, para no hablar de la espléndida y por entonces muy respetada Revista de Occidente, debiéndose también hacer mención de la famosa CIAP (Compañía Iberoamericana de Publicaciones), empresa de dudosa catadura y de no menos dudosa gestión. Por cierto que mi buen amigo Esteban Salazar y Chapela tuvo la chance de participar en aquella manipulación editorial, y lo hizo con intención óptima y bien agradecida por sus amigos. En suma, quiero hacer notar también que durante aquel periodo de nuestra historia cultural traducíamos aquí en seguida todo lo más importante que aparecía publicado en el mundo, de modo tal que los lectores españoles podían estar al tanto de las novedades surgidas en diversos países, y ello con una apertura de intereses no igualada a aquella hora en ningún otro país europeo (y por cierto, el joven escritor que por aquellas fechas era yo fue traductor de muy importantes libros extranjeros, cuyo impacto sobre nuestra atmósfera intelectual de entonces fue evidentemente notable).

En resumidas cuentas, conviene notar que durante la primera fase de mi vida como escritor, esto es, desde los años de mi adolescencia hasta el comienzo de nuestra guerra civil, la industria editorial española había desempeñado un papel principal dentro del mundo hispánico, acogiendo a muchos de los más notables escritores hispanoamericanos, mientras que dentro del país se encontraba bien servido el conjunto de los productores literarios nacionales. Los nuevos, los de mi generación -la vanguardia-, promovimos por propia iniciativa la aparición de otros sellos editoriales de alcance minoritario que traían al mercado una fisonomía nueva, marcada por el gusto a lo distinto y con ciertas aspiraciones a la exquisitez. Y convendría notar que esta última manifestación de la actividad literaria española se había correspondido de un modo que pudiéramos calificar de fraterno con las actividades de los grupos de vanguardia simultáneamente aparecidos en diversos países de la América hispana. (Y empleo el calificativo de "fraterno" incluyendo en él las simpatías y los encontronazos como, por ejemplo, el de la famosa polémica del Martín Fierro).

Fue una floración maravillosa, pero ¡ay!, la turbulencia de aquella hora histórica habría de hacerla dolorosamente fugaz. Vino la guerra civil en España, destrozando el país y dejando a la población sobreviviente reducida a las condiciones más precarias. A mí me tocó formar parte del cuantioso número de quienes logramos salvar la vida emigrando, para caer en un exilio que parecía interminable y que de todos modos se prolongó por decenas de años, y que en muchos casos resultó ser definitivo y para siempre.

Ese exilio fue para mí en cambio relativamente suave. Mis circunstancias personales me permitirían recuperar de inmediato en Buenos Aires, ciudad que ya conocía y donde era conocido, y donde tenía muy buenas relaciones, tanto el papel de escritor como una posición social muy aceptable. Se me abrieron las páginas de las publicaciones argentinas más importantes: el diario La Nación, la revista Sur, otras revistas, entre estas una de especialidad político-jurídica: La Ley. Y comenzó asimismo mi implicación en una industria editorial como la de aquel país, allí renovada entonces a expensas de la decadencia peninsular, y favorecida por las aportaciones de tantos profesionales emigrados.

Instalado, pues, en Buenos Aires, y desde el mismo día de mi llegada, reanudé allí la tarea de creador literario que había estado suspendida en España durante los años de nuestro conflicto civil, publicando ahora en la revista Sur (diciembre de 1939) mi Diálogo de los muertos, a la vez que empezaron a aparecer en La Nación artículos míos sobre temas diversos. Debo mencionar aquí algo muy señalado desde el punto de vista editorial: en 1944 aparecería, publicado por iniciativa de Eduardo Mallea, en la refinadísima colección de Cuadernos de la Quimera, lujosa oferta de la editorial Emecé, mi relato El hechizado (una de las piezas que habían de componer luego el volumen Los usurpadores). A la editorial Emecé he de referirme más adelante, pues a partir de entonces tuve con ella una relación excelente.

Si, como dije al comienzo, nunca a lo largo de toda mi vida fui un escritor profesional en el sentido de convertir en modus vivendi el fruto económico de mi creación literaria (soy, por notable excepción un escritor que nunca se ha valido de los servicios, al parecer sumamente útiles, de algún agente), he trabajado sin embargo, de vez en cuando, incluso como empleado a sueldo, para una casa editorial; pues es lo cierto, además, que durante esa breve etapa de mi vida los magros productos de mi pluma debieron servirme para atender en cierta medida a lo más indispensable del diario vivir. Trabajé para la editorial Losada, que publicaría varios de mis libros, algunos de ellos tan importantes como Razón del mundo, La cabeza del cordero y -sobre todo si se atiende a la magnitud de la empresa- mi Tratado de sociología.

Traduje por su encargo obras, alguna de ellas de mi gusto y otras a disgusto mío, y ello me permitió avanzar en la carrera modesta pero grata de tratar con los libros y sobrevivir en un ambiente que me consentía hasta cierto punto elegir el terreno de mis actividades. Entre éstas he de mencionar de modo muy especial la creación y gestión de la revista Realidad, a la que, para matizar su carácter, subtitulé Revista de Ideas. Esta revista la habíamos planeado Francisco Romero y yo con la ayuda y el estímulo de Mallea. E insistí en que Romero apareciera como su director, comprometiéndome con él a no encomendarle ni hacerle responsable de ningún trabajo. La revista fue diseñada y, lo que es más importante, costeada a sus expensas por la Imprenta López, empresa que entonces servía a las publicaciones de las dos principales editoriales bonaerenses. No debo extenderme, como bien pudiera, en detalles interesantes. Invité a colaborar en ella a varios de mis amigos y colegas de España, como José Luis Cano y Ricardo Gullón; se publicó un comentario muy apreciativo de la recién aparecida novela Nada, de Carmen Laforet, y también hubo trabajos con la firma de diversas personalidades de relieve máximo, que son hoy figuras indispensables en la historia universal: Bertrand Russell, Jean-Paul Sartre, Jorge Luis Borges, Martin Heidegger, Juan Ramón Jiménez, Arnold Toynbee, Pedro Salinas, T. S. Eliot, Alfonso Reyes... De Realidad se publicaron dieciocho números; y cuando -por razones diversas- decidí poner fin a mi residencia en la Argentina y trasladarme (año 1949) al norte del continente americano resolví, con gran contrariedad de todos los concernidos, cerrar su publicación, pues no quería que, abandonada por nosotros, pudiera caer en lamentable decadencia, según suele ocurrir en casos análogos, y según ocurriría más adelante con la revista La Torre, que yo mismo había de fundar en la Universidad de Puerto Rico.

En cuanto a mi relación con la Editorial Sudamericana, fue desde el comienzo, y siempre hasta el final, fácil y muy satisfactoria. Había entablado yo muy pronto una buena amistad con su promotor y dueño, Don Antonio López Llausás, un hombre a cuyo padre, dueño de un importante negocio librero en Barcelona, había tenido yo ocasión de saludar no mucho tiempo antes en aquella ciudad. Su hijo, López Llausás, era persona culta, discreta, prudente en sus negocios, y muy capaz de mantenerse siempre dentro de su papel marginal, aunque ciertamente decisivo, en la vida intelectual porteña. La Editorial Sudamericana publicó con complacencia y satisfacción de mi parte las primeras ediciones de mis libros Histrionismo y representación, Los usurpadores, Muertes de perro y El fondo del vaso. Mi familiaridad con el mundo editorial en aquellos años porteños me permitió ofrecer una mirada irónica, quizá divertida, sobre esa profesión que finalmente es la mía. Algunos de mis relatos, como El colega desconocido (recogido en el volumen Historia de macacos), pueden dar una idea de esa actitud mía -ligera, burlona y escéptica- acerca del pintoresco mundo de los escribidores, afanándose por entrar, a fuerza de publicidad, en el juego competitivo de los best sellers.

Luego, mi vida en el trópico, mi relación con la Universidad de Puerto Rico y con su editorial a cuyo cargo estuve, viene a completar esta fase de mi larga actividad de intelectual, pasando yo pronto, desde allí mismo, a reanudar mi verdadera profesión: la docente. Aquella universidad, como la isla misma, su régimen de gobierno y sus perspectivas culturales, se encontraban en una fase de gran plasticidad. Todo cambiaba rápida y profundamente; y esto permitió que mi colaboración, tanto como mi amistad, con el rector Jaime Benítez y con varias de las personalidades singulares, y muy interesantes, que componían aquella peculiar sociedad, fuesen para mí ocasión de experiencias bastante singulares de las que he dejado algún testimonio por escrito. Me referiré aquí tan sólo al aspecto relacionado con la actividad intelectual, que fue de todos modos bastante importante. Establecimos allí una relación muy fecunda con el mundo orteguiano (Benítez era, para así decirlo, un ferviente fan de don José Ortega), y de ahí vino un arreglo para imprimir y publicar en Puerto Rico varios de los títulos que llevan el sello de Revista de Occidente. Marginalmente, la gente de dicha revista en España (concretamente, Fernando Vela) imprimiría en Madrid (1955) la primera edición comercial de mi libro Historia de macacos -aunque seguro estoy de que dicho libro nunca pasó a las librerías-, reproduciendo una edición privada, en verdad clandestina, que previamente se había impreso gracias al entusiasmo amistoso de Ricardo Gullón.

A partir de allí mi actividad y mis iniciativas docentes en la Universidad de Puerto Rico abren una nueva etapa, ya definitiva, a mi carrera de escritor público. En fin, ahora, en la fecha de hoy (el 26 de septiembre de 2005), cuando he terminado de poner por escrito estas palabras, y ante la perspectiva de cumplir los cien años de mi vida, vuelvo la vista hacia el prolongadísimo camino de esta mi existencia sobre el deleznable planeta en que me fue dado abrir los ojos al mundo y encontrarme conmigo mismo y me doy cuenta de que la realidad en la que se desenvolvía mi existencia ha experimentado tan sustanciales cambios que apenas si acierto a reconocerla. Venía hablando hasta este momento de un siglo en el que los libros han constituido el panorama básico de la existencia humana, debiendo entenderse por tal la del hombre que se alza sobre su naturaleza material para contemplar un panorama superior apenas descifrable, y reconozco que los libros, y dentro de ellos lo que en sentido preciso debe llamarse literatura, que ha sido para mí la orientación y meta capaz de justificar dicha existencia sobre la tierra, han perdido ya su vigencia, y están siendo sustituidos por vehículos distintos de la expresión y de la comunicación sobre los soportes que nuevas tecnologías introducen y que anuncian maneras de vivir y de entender el mundo enteramente ajenas a aquellos que, como yo, han desarrollado su existencia temporal en un tiempo que ya hoy se ha hecho pretérito.

No me ha sido dado a mí otro medio de realizarme en función del mundo en que me tocó vivir, si no es a través de la letra impresa. El espacio de la realidad acotado por los libros ha sido desde la infancia mi espacio natural, y en él se ha desenvuelto básicamente mi actividad sobre la tierra, en relación siempre con quienes, como yo, con los libros han vivido, y me refiero a quienes fueron mis compañeros escritores, o los muchos, incontables, aficionados a la lectura, pero, muy en particular, a los profesionales de la producción de tales objetos de cultura: bibliotecarios, editores y libreros, entre los que, ya en su mayor parte desaparecidos, he tenido y tuve tantos y tan buenos amigos a lo largo de esta dilatadísima permanencia mía sobre este cuerpo astral al que piadosamente he calificado de deleznable.

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