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JOSÉ PAREDES; FERNANDO FONSECA

José Paredes en la galería Cornión febrero, marzo 2013
FLORES

Del 15 de febrero al 16 de marzo, la sala Cornión (Gijón) acoge la obra del pintor José Paredes (San Claudio, 1949).  Presenta el artista ovetense  una veintena de acuarelas recientes, originales y vibrantes, donde la singular vena surrealista del pintor ovetense ha dado paso a un lírico espiritu compositivo. Una muestra que, como reza en su título, recupera el sentido de la naturaleza para experimentar con la materia, el color y la forma, sin amaneramientos ni excesos.

 Como introducción al catálogo que reúne la obra que el artista expone  estos días,  el escritor Fernando Fonseca, autor de   "Pabellón de eternos", "El mirlo y la boa", "Palabras de cocaina", "Los días de la pereza", "La agonía del pez tarado", entre otros, ha escrito el siguiente cuento.

HAY FLORES EN CORNIÓN

 
Hay flores en Cornión, gritaban a la vez y contagiosos los niños y las comparsas del cortejo. Al
ser motivo de alegría, así se voceaba por las calles de aquella ciudad cantábrica. Flores junto al
Atlántico, ¿dónde se habrá visto mayor encaje?... Era motivo de fiesta el reencuentro con el
artista que siempre sorprende porque -ahora hay flores en Cornión- jamás decae ni decepciona.
El artista con su Mundo Propio bajo el brazo o en la maleta o en el carromato o en el cabás.
Ahora hay flores en Cornión. Como si anunciara la presencia del Gran Teatro de Oklahoma a
orillas del Cantábrico, aquel vocerío se multiplicaba contagiado por un entusiasmo benéfico para
los tiempos tristes que discurrían; así que flores para esos tiempos.
Qué enorme entusiasmo ponían los niños y las comparsas al anunciar las flores del agua, las del
sueño, las transparentes por la vergüenza, las de esa rabia que todos por allí masticaban
resignadamente, las de la memoria de quienes se resistían frente a la derrota, las hechas con el
viento o con los suspiros o con la angustia o con la melancolía que los valientes iban robando
cuando podían aquí y allá; las flores que trajo el Apocalipsis cuando, en la noche anterior, se
derrumbó de repente, tan ancho como lo imaginaban, sobre las aguas embravecidas del mar,
acallando con el impacto los horrorosos ecos persistentes de las ballenas de otro siglo y dejando
abierto en aquel cielo tenebroso un boquete enorme por donde aprovecharon para escapar los
cobardes y los innombrables. Las flores colgadas del cielo o las que brotaban desde el mismo
centro de la Tierra o las flores tímidas de las paredes. Porque solo ellas, las flores, lo traducen
todo al idioma elegante y sencillo de los dioses. Lo significan todo y todo lo explican: flores
alfabeto.
Hay flores en Cornión. Se anunciaba la presencia del artista, con su Mundo a rastras, en tanto
una lluvia inmensa de pétalos, que antaño pertenecieran a todas las flores de la Tierra, anegó
aquella ciudad cantábrica. He ahí el arte. Y todos los de aquella ciudad, y otros tantos venidos de
fuera, salieron a la carrera para contemplar las flores que había en Cornión. Lo que allí iban a
encontrar era un universo presentado con botánicas formas simbólicas y espacios robados a la
imaginación de los más inteligentes, un universo que les haría salir embobados y dados al vicio
de la ensoñación.

 
Fernando Fonseca

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