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LOS NUEVOS EDITORES EN LA FERIA DEL LIBRO

En una entrevista reciente, ante la pregunta de la profusión de nuevas editoriales, Carmen Balcells, la mítica agente literaria catalana despachaba el siguiente símil: “Las microeditoriales son como las setas, y ahora es la temporada. Brotan miles de ellas, alegremente, por todos lados. Ahora hay que ver cuáles e ellas son transgénicas y cuáles no”. Poco duchos en la ciencia micológica, hemos querido comprobar el fuste de los recién llegados, nueve editores novatos en las casetas de El Retiro...
Iria Rebolo se inventó hace unos meses Ático de los Libros y ahora fatiga el país de punta a punta presentando propuestas como Kanikosen, de Tajiki Kobayashi o Mi tío Napoleón, de Iraj Pezeshkzad. A Rebolo no le asusta la crisis -“ahora la labor editorial es más necesaria que nunca”- y sabe que para sobrevivir en tan darwiniano ecosistema debe brindar ediciones “extraodinarias”: “Para la de Zoo o cartas de amor, de Víktor Shklovski, contactamos con la nieta del autor para localizar fragmentos inéditos”.

Novatos y sin complejos Los de Blackie Books son tan novatos como desacomplejados. Sus vistosas ediciones en tapa dura pueden con todo: metafísica pop (Los Simpson y la filosofía,) o narrativa indefinible (La pesca de la trucha en América, de Brautigan). “Publico lo que me apetece, dice Jan Martín, pero siempre libros bonitos, porque tanta novedad es un engorro, hay demasiados libros y nosotros queremos cuidar el objeto y ser originales”. En Blackie asumen que son “los más novatos”, así que irán a la Feria sin grandes pretensiones: “Nos dedicaremos a espiar por ahí, probablemente un poco resacosos”.

Haciendo suyo uno de los nombres luditas, los legendarios destructores de máquinas ingleses del XIX, Capitán Swing nace “tan coherentes en lo literario como en lo ideológico”, según su alma mater, Daniel Moreno. ¿Sus títulos? Florencia insurgente, de Maquiavelo o La Bestia humana, de Zola. Moreno reconoce que algo raro pasa en el negocio cuando “a todo el mundo le va bien hasta que cierra” pero cree que “a quien más debe preocuparle la sobreproducción es a los grandes pues gracias a los pequeños hay una bibliodiversidad mayor”.

Valerie Miles es la más experimentada de los debutantes. Dirige el sello Duomo y su mayor deseo es conseguir un compromiso “a largo plazo” de autores y lectores que ya ofrece títulos como Perdidos, La filosofía, de Simone Regazzoni o Alondra y termita, de Jayne Anne Phillips. Sobre Duomo, Miles asegura que salen a escena “con la cabeza en las nubes y los pies en la Tierra. Tenemos que merecer existir en el sector, aunque todos sabemos que siempre hay también un elemento de suerte”.
Daniel Ortiz y Talía Luis gobiernan en Escalera, la joven editorial que ha encaminado la senda de los clásicos modernos traducidos con especial atención a la literatura marginal norteamericana del siglo XX -Kerouac, Selby, Purdy, inéditos fundacionales como Go, de John Clellon Holmes o Nadie Gana, de Jack Black y en una línea paralela autores contemponáneos que simpatizan con esta corriente de la talla de Ryu Murakami, Jaan Kaplinski o Carlos Salem. Dicen acudir a la Fiesta "con muchísima ilusión y compartiendo caseta con una editorial amiga, Baile del Sol. Hemos organizado junto con Salto de Página, Artemisa y Nevski Prospects, el evento Worstsellers: El libro peor vendido". Sobre su papel como editorial independiente afirman que a lo que "nuestra calaña se refiere, estamos llamadas a salvaguardar, rescatar y abanderar la verdadera literatura, la que perdura, la que envejece bien".

Había agua en la piscina” El dúo dinámico que sostiene Errata Naturae, Irene Antón y Rubén Hernández, tiene bien definido su objetivo: “Conformar un catálogo tan extraño como coherente, donde convivan de forma amable el último libro de un pensador fundamental de nuestro tiempo como Alain Badiou (La filosofía, otra vez) con un ensayo sobre Los Soprano o un elogio de la calvicie escrito en el siglo IV”. Puesto que la vida “no entiende de ciclos económicos”, se lanzaron a la piscina editorial pese a la crisis, “y resultó que había agua”.
Libros de Silencio se estrena también en la Feria. Su impulsor, Gonzalo Canedo, defiende la calidad sin clasificaciones. Con la Poesía inédita de Quevedo o Harry revisado de Mark Sarvas, en su zurrón, certifica una “Edad de Oro de la edición independiente. Nunca antes hubo propuestas tan diversas y de tanta calidad como las actuales, nunca los grandes grupos estuvieron tan preocupados como ahora por la competencia de las pequeñas editoriales”. Grupos a los que, según Canedo les resulta inviable mantener una relación estrecha con el lector.
Mirando al este se presenta otro dúo recién nacido, Marian y James Womack, dispuesto a acabar con el funesto hábito de verter al español las letras rusas por traducción interpuesta. Nevski Proyects traduce directamente del ruso las Memorias Literarias de Dmitri Grigoróvich o los textos de la antología Rusia gótica. Los Womack piensan que en tiempos de crisis “ la gente favorece la lectura sobre formas más extravagantes de divertirse”. Rechazan además ser producto de temporada: “nadie monta una editorial alegremente, hay mucha reflexión detrás”.

La mejor medicina
También de la poesía vive la reciente generación de editores. Martín López-Vega, al mando de Vaso Roto, se ha atrevido con los versos de Ledo Ivo (Rumor nocturno) o la Poesía erótica y amorosa de Clara Janés. López-Vega recomienda “los buenos libros” como “una de las mejores medicinas” y saluda “que no sea hoy necesario que un libro se publique en un gran grupo editorial para que sea visible”. ¿Y qué tiene que decir de la Feria? “Es una fiesta estupenda en la que además se liga. Como dedía aquel single de Sánchez Dragó, ‘Todo está en los libros'. Y lo bueno es que se sale de ellos”.

Daniel ARJONA  El Cultural de El mundo 28/5/ 2010

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