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SOBRE EL LIBRO ELECTRÓNICO

En 2009 la venta de eBooks en España sumó más de 250.000 descargas y 100.000 dispositivos lectores. Si la oferta de novedades al fin se amplía y se ajustan los precios, las cifras explotarán en 2010. Ante la inminente popularización, el mundo del libro vive revolucionado, a vueltas con las nuevas plataformas y los derechos de autor.
A los últimos datos conocidos sobre venta de eBooks (libros electrónicos) y de eReaders (dispositivos de tinta electrónica para la lectura) se suman, en un baile imparable, comunicados, disputas y toneladas de vaporware (anuncios sobre futuros productos que, finalmente, no salen a la venta). Todos los que quieren tener algo que decir en el negocio editorial estudian al enemigo y afinan su artillería. Y temen que la digitalización los haga picadillo, como ha ocurrido con las discográficas. En 2009 se descargaron más de 250.000 eBooks de webs comerciales, según las principales proveedores. ¿Cuáles son los últimos datos de esta revolución que ha puesto ya patas arriba al mundo del libro?


Los hechos
En España las ventas por fin se han disparado: un 500% más de eBooks vendidos en 2009 según fuentes de las librerías electrónicas, y más de 100.000 lectores en manos de los españoles. Publidisa, la primera empresa española de creación y comercialización de libros digitales, que gestiona las ciberlibrerías de El Corte Inglés, la Casa del Libro y Todoebook.com, entre otras 40, ofrece los datos de referencia de un mercado naciente y aún confuso. Su fondo digital dispone de más de 20.000 títulos y suma 100 nuevos cada día. Sirven cada mes más de 20.000 descargas de 450 editores distintos (aunque aún no de los grandes) y para todo tipo de dispositivos lectores. ¿Sus primeros eBestsellers? Las novelas románticas de Harlequin que venden a tres euros.
Y es que proliferan las librerías virtuales, como Amabook, de la que desde su nacimiento, hace apenas seis meses, afirman servir 3.000 libros descargados mensuales de sellos tan diversas como Urano, RBA, Umbriel o Gredos. A finales de mayo nacerá la publicitada alianza de las grandes editoriales formada por Santillana, Planeta, Random, SM, Roca o Anagrama. Empresas de telecomunicación como Vodafone o Telefónica también preparan plataformas de comercialización inminentes. En 2009, en España, según datos del Ministerio de Cultura, 8.500 de los 95.000 libros editados lo fueron en versión digital. Las editoriales se atreven con la publicación electrónica y digitalizan a toda prisa sus fondos al formato que ya se vislumbra como estándar: el epub. Empresas ajenas en principio a la actividad entran en el negocio. Los autores intentan ajustar al alza los contratos por las versiones electrónicas de sus obras. Y todo el mundo quiere que le regalen un eReader (aún no bajan de los 200 euros).
Si el problema más grave que ensombrecía el futuro del eBook en España -la escasez de títulos y novedades- se soluciona, la industria explotará. Pero las editoriales deben darse prisa y ajustar los precios porque las novedades sí se pueden descargar ya gratis en la red en las tan mentadas redes que tanto daño han hecho a las multinacionales de la música y del cine que se empeñaron, erróneamente, en defender un modelo caduco.

La librería de pasado mañana
Tres poderosas incógnitas se erigen, como amenaza u oportunidad. ¿Cómo será la librería de pasado mañana? ¿A qué precio? Y, ¿sorteará la industria las descargas gratuitas y el “síndrome del CD”?
Los eBooks se leen en dispositivos lectores de tinta digital, tan descansada para la vista como el viejo negro sobre blanco, y los hay numerosos en tamaño y precio, aunque aún no ofrecen ni una conectividad adecuada, ni pantallas táctiles, ni color. El kindle de Amazon es el rey y dispensa ya 2.127 libros en español. No sólo libros. Los periódicos brincan también a la realidad digital, tan preñada de posibilidades, y preparan sus contenidos para la lectura en kindles, eReaders, ipads, móviles y similares. Entre las más avanzadas propuestas está disponible ya el recién nacido Orbyt de El Mundo.
Juan González de la Cámara lleva las riendas de Granmata, la única empresa 100% española que comercializa el popularísimo lector Papyre, del que en 2008 se vendieron 4.500 unidades y, en 2009, 32.000. Su visión del cambio es radical. Vaticina que en 2011 se llegará al punto de inflexión en el que una tecnología supera a la anterior (50.000.000 de lectores vendidos en todo el mundo) y que en 10 años el eBook será mayoritario. Sus recomendaciones para la supervivencia se basan en “la edición y filtro de contenidos extras al libro (cartas de los lectores, prólogos, epílogos, comentarios, imágenes, etc.). Y los libreros habrán de fidelizar y recomendar libros. Además, deberán promover actos de contacto físico: reuniones culturales, lecturas, presentaciones de autores, etc.”
Arcadi Espada, profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, subraya la urgencia de la reconversión, pues las figuras actuales “no sobrevivirán como las conocemos. Yo creo, por ejemplo, que los libreros deberían convertirse en libreros web, básicamente. Capaces de organizar una tienda virtual y de ajustar su perfil profesional al de un intermediario cultural, que va a ser una profesión cada vez más importante. Y, por cierto, no veo que en España se esté por la labor. En cuanto al editor también habrá cambios. Deberá leer los libros que publica, por ejemplo, aunque sea por encima: no hay duda de que los nuevos ingenios facilitarán su tarea”.

Impasse en Palabras Mayores
Testigo y protagonista de medio siglo de literatura española, la agente literaria Carmen Balcells lanzó a comienzos de 2009 Palabras mayores, una editorial electrónica que ofrecía las obras de los autores de la agencia a cuatro y cinco euros. Hoy comercializa 70 títulos, como El camino del recientemente fallecido Miguel Delibes, Campos de Níjar, de Juan Goytisolo o Bestiario, de Cortázar. El primer año ha sido de tanteo y la empresa afronta ahora un impasse pues han vendido, dice Balcells, “poquísimos ejemplares”. “La idea de incluir a mis autores en un portal para estar presentes en este nuevo formato no era tanto por la retribución, como por el aprovechamiento oportuno e inmediato de un soporte poderosísimo”. Al preguntar por la gran plataforma que están a punto de lanzar las grandes editoriales responde, irónica: “Es sorprendente bajo dos puntos de vista. El primero, que se han olvidado de que son competidores, y el segundo, que es una solución apocalíptica para parar un chubasco”.
A Joaquín Rodríguez, especialista en libro digital y autor del blog de referencia Los futuros del libro no le sorprende la profusión de plataformas: “Es natural que las compañías telefónicas y de comunicaciones crean que pueden convertirse en intermediarios de la misma naturaleza que los editores. Si los libreros, los distribuidores y los editores pretenden plantar cara a un fenómeno imparable, deberá ser con las mismas herramientas y en los mismos términos, es decir: generando plataformas que conecten digital- mente a todos los agentes de la cadena de valor del libro”.

Los 9'95 dólares de Amazon
En lo que respecta a los precios nadie parece aclararse aunque todos saben que sólo los primeros en acertar sobrevivirán a la presión de lo cibergratuito y a la inoperancia de los DRM, los mecanismos de protección anticopia. ¿Cuánto debe costar un eBook para evitar la tentación de la Descarga? Parecía haber un eje evidente en torno al cual pivotar: 10 euros. Tal era la cantidad (9'95$) por la que vendía sus eBooks Amazon cuando jugaba con la exclusividad que le proporcionaba el kindle.
Amazon compraba los títulos al 50% del precio en librerías y los vendía a 9'95$. Perdía un mínimo de 5$ en una operación de dumping cuyo beneficio era un mercado cautivo. Hasta que MacMillan exigió un 70% y Amazon retiró temporalmente sus libros. Apple ha reaccionado ofreciendo libertad de precios a los editores y Google Books..., pues todos esperan ansiosos su movimiento -cuando logre salir del embrollo judicial-, de capital importancia por su tremendo peso y alcance, del que da cuenta su gigantesco fondo digital de diez millones de títulos que podría servir a todo tipo de dispositivos.

Ajuste de precios
El ajuste de precios dista mucho de zanjarse. Los editores parecen apostar por comercializar sus eBooks al 70% del precio del equivalente en papel, unos 12-14 euros de media frente a los 20 euros tradicionales, pero el mercado podría tirar los precios en cuanto la demanda aumente o el lector elegirá, una vez más, el gratis total.
Santos Palazzi, director de Mass Market de Planeta y capitán de la alianza de las grandes editoriales que arranca en mayo, argumenta que “el precio de un eBook estará determinado por la demanda potencial que éste pueda tener y los costes asociados a su desarrollo. El PVP debería estar alrededor de un 70% del libro físico. Este diferencial del 30% se justifica por el ahorro directo que obtiene el editor”.
¿Y cuánto se embolsaría el autor que hoy se lleva el 10%?: “Debería percibir una cantidad semejante a la que recibe hoy. Esto implicará un incremento del actual royalty, ya que éste se calcula sobre el PVP digital que será inferior al del libro impreso”. Para Joaquín Sabaté, editor de Urano y promotor de Amabook”, el eBook no debería costar más que un libro de bolsillo si queremos que este canal no se resienta. El autor debería recibir algo más, pero no olvidemos que todo el riesgo de éste nuevo canal lo asume el editor. Un porcentaje del 25% del ingreso neto para el editor me parece justo. Tiene margen para imputar los costes de la conversión de archivo y el autor recibe de partida una cantidad cercana al 12'5% en lugar del 10%”.

Libros libres de editores
Los autores discrepan y saben que la tecnología les permitirá mañana, hipotéticamente, prescindir de editores y liberar directamente en la red sus libros. Así lo cree Lorenzo Silva, sumergido en la promoción de su última novela, La estrategia del agua (Destino): “Pienso que en el entorno digital, si se quiere mantener una proporción correcta, y sobre todo, evitar que los autores con más capacidad de difusión se creen canales propios de distribución (lo que es perfectamente viable), la remuneración al autor debería ser en términos generales igual o superior a la del editor, lo que en porcentaje sobre el precio final debería situarse en el 30%.
Coinciden con Silva autores como Iván Thays, finalista del premio Herralde 2009 por Un lugar llamado Cabeza de perro o Alberto Olmos, que en 2009 ganó el Ojo Crítico con El estatus (Lengua de Trapo). Dice Thays: “La remuneración del autor de hecho tendría que subir, porque los costes de impresión y distribución bajan, además del beneficio de las librerías, por lo que deberían llegar al menos al 30% Yo creo que 10 euros es un precio razonable para empezar. Pero sin duda, con la oferta y demanda, bajará bastante”.
Olmos recapitula: “Normalmente se establecía el 10% del precio de venta para el autor, y estaba más o menos localizado el porcentaje que se llevaba el librero y el distribuidor; y obviamente también se conocen los gastos de imprenta. ¿Sería salomónico sumar todo lo que ahora no grava al libro y repartirlo al 50% entre autor y editor? No sólo no lo sé, sino que no me quita el sueño. Este asunto compete especialmente a los autores que reciben cientos de miles de euros por sus novelas. Seguramente encontrarán la solución, porque los escritores ricos a lo mejor no saben escribir, pero saben seguir siendo ricos”.

El síndrome del CD
En España, favorecidos por la laxa legislación, las leyes que salvaguardan la copia privada y una conocida alergia a pasar por caja, la respuesta acertada al “qué hacer” es urgente. Cada vez resulta más sencillo teclear en un buscador el título del último bestseller para hallar una o varias páginas que lo ofrecen en descarga inmediata y gratuita.
De esta forma, el “síndrome del CD”, que seguía a veintitantos euros cuando en Internet se obtenía gratis, amenaza ahora la industria del libro, y no retóricamente. La parte de la tarta musical más sujeta a fórmulas ya caducas está a punto de desaparecer y sólo brilla en sus más innovadores formatos, como itunes o spotify.
En CEDRO, gestor de los derechos de los autores de obra escrita, admiten que esta vez sí, el lobo ronda, pero no parecen saber muy bien cómo defenderse. Afirma Magdalena Vinent, su directora, que “los autores se ven afectados por la piratería en Internet. Sus obras son escaneadas y descargadas ilícitamente. Está claro que cuando se extienda el uso de los dispositivos lectores puede que la piratería cause estragos en el sector del libro”. Frente a tales piratas los gestores ofrecen informar, atizar el fuego de la norma y ampliar contenidos pero no parece muy dispuestos a tocar precios (“¿cuánto más barato va a ser?”).
Joaquín Rodríguez relativiza la importancia que se arrogan estos gestores: “muy pocos autores viven de los derechos que la venta de sus libros genera. Apenas un 3% o 4% reciben pagos sustanciales de las entidades de gestión, lo que no resta ni un ápice su derecho a reclamar un pago compensatorio justo”.
Para los editores la solución pasa por “poner a disposición del público -según Santos Palazzi- sus títulos a un precio razonable y con una garantía de calidad. Simultáneamente, la administración debe disponer de los mecanismos jurídicos para perseguir y penalizar a las webs que ofrecen estos contenidos sin autorización. ¡A diferencia del músico, los autores no pueden dar conciertos ni salir a recitar sus libros!”, concluye Palazzi. Para Joaquín Sabaté lo más grave para el sector “puede resultar una gran demanda de contenidos y poca oferta, esto sí que puede alimentar la piratería”.
Lorenzo Silva insiste en señalar que “en el mundo digital todos somos creadores de contenidos. Hay que buscar canales para rentabilizarlos y maximizar su valor, y exigir reglas para que otros lo respeten y no se lo apropien”. Ivan Thays añade que “si no hay una ley buena, si los agentes literarios no defienden los derechos, si los editores no hacen campañas de venta de eBooks masivas y bien enfocadas, probablemente los escritores tendremos que trabajar en otra cosa para vivir y comer. Es decir, como sucede ahora”. Y Olmos: “Sería muy gracioso acuñar, sincopada con aquello de Larra de que ‘escribir en España es llorar', la frase: ‘Leer en España es delinquir'. En todo caso, el gran dinero de la literatura, escritores multimillonarios aparte, está en los concursos de provincia y en las conferencias del Cervantes, y ese coto privado parece que no va a sufrir daño alguno”.
Arcadi Espada concluye: “el problema no es técnico sino moral. Y, por lo tanto, la solución sólo puede venir desde la moral, es decir, desde el convencimiento y la represión. Escuela y cárcel. En este sentido no hay duda de que España es un país pionero y original que, fiel a su tradición de mitificación del bandolerismo, ha elegido llevar a la cárcel al autor. Lo que no deja de ser una solución del problema”.


(Daniel ARJONA, El Cultural del Mundo)

3 comentarios:

Me pregunto: ¿el mercado de las tablets abrirá nuevas formas narrativas y de leer a nuevos públicos?.
Es posible que la literatura clásica se beneficie de las posibilidades visuales de éstas.
Una muestra de la versión enriquecida de Alicia en el país de las maravillas, con sus ilustraciones originales.
El video es un poco esquizofrénico :
http://www.youtube.com/watch?v=gew68Qj5kxw

Esta versión es más lenta:

http://www.youtube.com/watch?v=MorXtquhNTY


Saludos

14 de abril de 2010, 12:35  

Una visión positiva y emprendedora sobre los e-books.Realmente interesante.

http://librosenlanube.blogspot.com/2010/04/migraciones-forzosas.html

21 de abril de 2010, 15:47  

CURIOSIDAD:
Ángela Ruiz ROBLES (1895-1975) ,una maestra visionó la era de las pizarras digitales con varias décadas de antelación.
Artículo aparecido en "La voz de Galicia" el 16/04/2010 con el título de :"El primer «e-book» nació en Ferrol".Os dejo el link:

http://www.lavozdegalicia.es/amarina/2010/04/16/0003_8421879.htm

23 de abril de 2010, 1:30  

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