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AUNQUE SEA UN INSTANTE



Aunque sea un instante

Aunque sea un instante, deseamos
descansar. Soñamos con dejarnos.
No sé, pero en cualquier lugar
con tal de que la vida deponga sus espinas.

Un instante, tal vez. Y nos volvemos
atrás, hacia el pasado engañoso cerrándose
sobre el mismo temor actual, que día a día
entonces también conocimos.

Se olvida
pronto, se olvida el sudor tantas noches,
la nerviosa ansiedad que amarga el mejor logro
llevándonos a él de antemano rendidos
sin más que ese vacío de llegar,
la indiferencia extraña de lo que ya está hecho.

Así que a cada vez que este temor,
el eterno temor que tiene nuestro rostro
nos asalta, gritamos invocando el pasado
–invocando un pasado que jamás existió–

para creer al menos que de verdad vivimos
y que la vida es más que esta pausa inmensa,
vertiginosa,
cuando la propia vocación, aquello
sobre lo cual fundamos un día nuestro ser,
el nombre que le dimos a nuestra dignidad
vemos que no era más
que un desolador deseo de esconderse.

Jaime Gil de Biedma
de Compañeros de viaje. (Joaquín Horta, 1965)



Con el libro "Las personas del verbo", de Jaime Gil de Biedma, finalizamos hoy en la Biblioteca el taller de lectura.

Interesante y variada ha sido la lista de libros y autores de este año:

  • Ochenta y seis cuentos, Quim Monzó

  • Muerte en Venecia, Thomas Mann

  • Léxico familiar, Natalia Ginzburg

  • Las horas, Michael Cunningham

  • La mancha humana, Philip Roth

  • Carreteras secundarias, Ignacio Martínez de Pisón

  • Derrumbe, Ricardo Menéndez Salmón

  • Cuentos, Ernest Hemingway

  • Matar un ruiseñor, Harper Lee

  • Las personas de verbo, Jaime Gil de Biedma

El verano se extiende como un lienzo ante nosotros. El ritmo es más lento. El tiempo se ralentiza, indolente y perezoso. Mientras los entendidos nos aturden con recomendaciones acerca de dónde ir, qué comer, qué visitar...abramos ese libro. Ése que nos ha esperado pacientemente en la mesita, que hemos dejado para más adelante por muy ligero o por demasiado denso.
...¡Hay que leer! Leer para aprender, para tener éxito en nuestros estudios, para informarnos, para saber de dónde venimos, para saber quiénes somos, para conocer mejor a los otros, para saber a dónde vamos, para conservar la memoria del pasado, para iluminar nuestro presente, para sacar provecho de experiencias anteriores, para no repetir las tonterías de nuestros abuelos, para ganar tiempo, para evadirnos, para buscarle un sentido a la vida, para comprender los fundamentos de nuestra civilización, para alimentar nuestra curiosidad, para distraernos, para informarnos, para cultivarnos, para comunicarnos, para ejercer nuestro espíritu crítico. (Pennac. 1993: 68-69).


Hay que leer para vivir.
¡Buen verano!

1 comentarios:

Pues la verdad es que la selección de lecturas de este taller es high quality .Feliz verano

7 de junio de 2009, 15:17  

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