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EDUARDO SAN JOSÉ; SALVOMELIORI

Los textos que siguen son una selección personal de las reseñas y artículos de crítica literaria que durante la década de 2002 a 2012 escribí para periódicos, suplementos y revistas culturales. De esas colaboraciones escojo las ceñida al ámbito de la lengua española por ser las que pueden dar alguna imagen de la geografía reciente de las dos orillas de nuestro idioma y nuestra literatura. "Tránsito permanente" y "Los adioses" se trata de crítica de la narrativa hispánica contemporánea, restricción que además de obedecer a la mayor frecuencia con que me he dedicado al género debería permitir un discurso.

Del prólogo de Salvomeliori, Eduardo San José, editorial Laria






EL VICIO MÁS CARO DE TODOS

Ricardo Piglia, El último lector, Anagrama, 2005

Al margen de ñoñas invitaciones institucionales a la lectura con las que se nos tiende un libro desde razones en las que un auténtico lector nunca acabará de reconocerse y por las que un no-lector seguirá recurriendo, qué remedio, a productos más eficaces, nos llega este admirable ensayo de Ricardo Piglia sobre la experiencia de leer. Piglia (Adrogue, 1940), sin duda el escritor más interesante que han dado las letras argentinas en muchos años, nos pone ante una situación más realista, y mística, de la verdadera pasión de leer. Lo que, más que ofrecer, exige su invitación a los libros no está al alcance promocional de las instituciones educativas: dedicación exclusiva, retiro, insomnio, celibato, tergiversación de la realidad y la ficción, un entendimiento caprichoso e intransferible, rayano en la iluminación providencialista, y, sobre todo, somatización obligada a lo leído. El vicio más caro cuesta un ojo (Joyce), los dos ( Borges), y a todos, la vida vivida.
Se trata, claro, de un lector extremo, el que lee como si fuera el último lector, el único de una civilización extinguida o aletargada que quiere creer que lo escrito alude secretamente a su propia vida. Sobra decir que este lector heroico, lectora a menudo, debe amar la lectura, no los libros: debe ser, pues, lento; no pertenecer a la clase de los compulsivos, sino de los obsesivos. Leer es, para Piglia, descifrar, investigar, crear. No esperen encontrar en El último lector las especulaciones de Umberto Eco sobre el pacto de la lectura o las tribulaciones teóricas de la estética de la recepción, sino el puro ensayo autobiográfico sobre la psicología lectora, merecedor   de la estirpe diletante y erudita de Borges, Benjamin o Steiner, donde el rumbo imprevisto de la obra en marcha parece sorprender al propio autor. Pululan aquí lectores tan extraordinarios como Borges, apremiado por una inacabable biblioteca que oscuramente desearía que se quemara; Kafka, obligado al celibato sentimental con una mujer lectora-correctora- copista (muy interesante e capítulo dedicado a las esposas copistas); Che Guevara, que encontraba en el libro un espacio al fin privado, lejos del monolítico hombre de acción creado por el mismo; Joyce, o la escritura para sí mismo. De todos y muchos más, Piglia ofrece sagaces interpretaciones literarias a partir  de los hábitos lectores (a las que deberían echar un vistazo los especialistas escépticos sobre estos "divertimentos de escritor"). Y, desde luego, están Don Quijote, Anna Karenina, Robinson Crusoe, Auguste Dupin, Dahlmann, personajes oportunos, o, aquí sí, me permito echar en falta, la adorable casta de los lectores-autores encamados; pero nada falta ni sobra en este libro entusiasta y sin más conclusiones que los límites del sacramental lector que es Piglia.
Más allá, este ensayo es una herramienta muy útil para conocer los entresijos ficcionados de Respiración artificial (1989) o La ciudad ausente (1992): el valor determinante que Pigia le da a la descodificación, la gran libertad que deja a los lectores, ofreciéndoles la seguridad de la escasa innovación temática que aportan sus relatos, fundados siempre sobre otros libros y un par de viejas metáforas: el resto, casi todo, se lo regala a la delirante discreción del lector, engastado siempre en puro y precioso lenguaje.


Salvomeliori, Eduardo San José, editorial Lara




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