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El fallo del jurado ha sido el siguiente:

Primer premio  UN LUGAR de Enrique Tejón

Una lápida semienterrada dice que cuando el tiempo empezó a transcurrir, el pueblo ya era viejo. Las paredes, casi cubiertas por la tierra, son testigos de ello; sucias y distantes; ajadas y silenciosas; llenas de susurrante soledad. Ninguno de sus habitantes lo abandonó jamás. Durante mucho tiempo, un carromato sin conductor, tirado por un viejo caballo, atravesaba sus calles muy despacio y, sin detenerse, se perdía en el desierto. La última vez que lo vieron pasar traía un pasajero que no se apeó. El caballo iba desbocado y cruzaron el pueblo a toda velocidad. Poco tiempo después, empezó a morirse el único árbol, y luego, se secó la fuente que ofrecía un hilo de agua. Las sombras ocuparon el lugar de los habitantes; los sonidos se los apropió el viento. En el cementerio brillan tristes los huesos del caballo y gira una rueda del desvencijado carromato.


Segundo premio  …Y EL REFRÁN VOLVIÓ A EQUIVOCARSE de Fernando Muñoz Fernández

Los renglones de su vida estaban llenos de anotaciones al margen de las cosas que había perdido.
La ortodoncia partió rumbo al Cantábrico al saltar de su boca a la taza del váter en la escuela de doña Josefina.
El incendio de las mejillas le delató cuando se inventó que le habían robado la cartera el día que se le cayó saltando entre los bancos del campo de la Iglesia.
A Ramón el cerrajero se le escapó una risita la tercera vez que fue a abrirle la casa.
Fue Juana la que no quiso perderse el resto de su vida y un mediodía desapareció.
Así que cuando la vio brillar –aún no sabe ni cómo pudo fijarse- entre la hierba que les echaba a las vacas, una ceja se le disparó arrugándole media frente.
Era una aguja.

Gracias a todos por vuestra participación

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