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DONDE NADIE TE ENCUENTRE

Donde nadie te encuentre

Alicia Giménez Bartlett
Destino. Barcelona, 2011
509 páginas. 20 euros

ALICIA GIMÉNEZ Bartlett supo hasta ahora convivir con sus dos espacios narrativos. Supo escribir buenas novelas policiacas (el ciclo de Petra Delicado) y frecuentar la novela psicológica con un interesante pulso narrativo. Ninguno de los dos registros se contaminaba, como tampoco se contaminaban en la literatura de Manuel Vázquez Montalbán, que podía entregarnos entre carvalho y carvalho una novela tan estimable como El pianista. Lo mismo se podría decir del irlandés John Banville, que un día te regala El mar y otro te hace pasar un agradable rato con su serie de novelas negras firmadas con el seudónimo de Benjamin Black.
Cuál de las dos vocaciones literarias de Giménez Bartlett es más genuina, no es cuestión que nos deba interesar, sobre todo si en las dos se desenvuelve con absoluta solvencia, es decir, respetando las leyes de representación que a cada una le toca respetar.Quien lea ahoraDonde nadie te encuentre, la novela con la cual la escritora de Almansa (Albacete) obtuvo el Premio Nadal de este año, tal vez se pregunte por cuál de los dos registros de ficción se ha inclinado esta vez su autora. Es probable que quien se haga esta pregunta se conteste con un margen de error casi despreciable que Alicia Giménez Bartlett decidió en un solo volumen (escribo volumen y no novela) insertar una novela casi de género policiaco y otra de introspección psicológica. La historia central del libro es la legendaria vida de Florencio Pla Meseguer, más conocido como La Pastora en virtud de sus jóvenes años como una muchacha (llamada entonces Teresa PlaMeseguer) que cuidaba el ganado propio y ajeno, de ahí el apodo. Luego la posguerra y el azar la ponen en el camino de losmaquis. Y aquí empieza su leyenda de guerrillero y el drama de su ambigua constitución sexual. Giménez Bartlett urde dos relatos. Uno, en primera persona, es la voz de La Pastora contándonos su vida hasta el año 1956. El otro, narrado en tercera persona, es la búsqueda de la guerrillera por parte de un periodista y un psiquiatra francés. La primera historia es la real. La segunda es ficticia. Y es aquí, en esta segunda historia, donde el libro de Giménez Bartlett pierde todo el crédito que se gana en la primera. En el relato del guerrillero, se construye una voz convincente, llena de buena literatura. En el relato de tintes detectivescos que Giménez Bartlett se obliga a intercalar, apenas nos interesa su peripecia. Y nos interesa muy poco por dos motivos: primero porque como relato en sí pierde credibilidad en su último capítulo, además de redundar en los caracteres habituales de la novela negra tradicional; y segundo porque no agrega nada sustancial a lo que de verdadera peripecia humana y ética tiene la historia contada por el propio guerrillero. Debió la autora sacrificar una de sus dos almas. Y más que nunca en una novela, que por su tema y argumento, solo necesitaba que destacara la más literaria de las dos.

(LEÍDO EN :Babelia J. ERNESTO AYALA-DIP 26/03/2011)

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