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ISAK DINESEN


Seductora Dinesen


Los relatos de la escritora poseen una mezcla de poesía, misterio y leyenda tan singular que los hace únicos. Los cuentos reunidos en Carnaval tienen un componente mítico, una especie de baño intemporal que los eleva a esa categoría sin dejar de posar sus pies en la tierra
Isak Dinesen fue calificada por Truman Capote como una "seductora por conversación". Lo que se constata leyendo sus relatos es que se trata de una seductora por narración. Hay algo en su manera de contar que la hace única; tanto da si lo hace al modo clásico del estilo alto como si se adentra en lo gótico o en lo maravilloso. La baronesa Karen Blixen nació en Dinamarca, se casó con un primo con el que se trasladó a una plantación en Sudáfrica, donde encontró los dos alicientes de su vida: al cazador Denys Finch-Hatton y la propia África, como cuenta en su hermosísimo y mundialmente célebre libroMemorias de África (llevado al cine) y en Sombras en la hierba. Al cine han pasado también dos piezas suyas convertidas en obras maestras del séptimo arte: Una historia inmortal, de Orson Welles, y El festín de Babette, de Gabriel Axel.
"Queridos lectores, no quisiera engatusaros con algo que
después tuvieseis que lamentar haber leído..." (De "Carnaval y otros cuentos")
Carnaval reúne un conjunto de relatos de diversas épocas que fueron publicados después de su muerte. Los relatos de Dinesen ejercen todos ellos una fascinación especial en el lector. Hay en ellos una mezcla de poesía, misterio y leyenda tan singular que los hace únicos y que hacen pensar en una escritora fuera de las modas y modos establecidos. Ella cuenta cómo relataba historias a los nativos de su plantación y es muy posible que su pureza narrativa provenga de esa experiencia; porque son narraciones en el sentido más estricto de la palabra, que recogen al lector en una especie de clima creado y protegido por una dicción elegante, cuidada, afectuosa e inteligente a la vez, pero no ajena a la eficiencia del relato oral, y lo llevan por el camino de la fascinación (lo "seducen") a través de historias contadas con una muy elevada sensibilidad.
En Carnaval encontraremos una muestra excelente de su quehacer. Desde el relato titulado 'Anna', una historia de enredo muy bien narrada, con un final abrupto y colgado, lo que hace pensar en un cuento sin terminar; pero en su estilo está un modo de construir que es el de tomar un camino para abandonarlo por otro aunque dejando una estela sutil que los une, como sucede con el excelente 'Tío Séneca'. La sutileza se muestra también en relatos como 'Caballos fantasmas', cuyo tratamiento de la relación entre pasado y presente a través de unas joyas desaparecidas tiene las calidades de las mejores historias de fantasmas. 'La dama orgullosa' es un prodigio de construcción a favor de un final al que lo hace admirable no sólo el expectante transcurso de la situación sino, sobre todo, el minucioso ordenamiento del relato, que es lo que paso a paso carga de sentido tal final; por no hablar de la prodigiosa atmósfera del que da título al libro y que cuenta una velada de carnaval de un grupo de jóvenes disfrazados, un complejo y brillante juego de figurines que cruzan sus sentimientos por debajo de sus disfraces. En fin, ninguno de los cuentos desmerece de su gran estilo. En cierto modo, cabe pensar que en todos o casi todos los cuentos de Isak Dinesen hay un componente mítico, una especie de baño intemporal que los eleva a esa categoría sin dejar de posar, sin embargo, sus pies en la tierra. Probablemente ese sea su mayor encanto, que se refleja admirablemente en libros tales como Anécdotas del destino o Cuentos de invierno y que aquí, en Carnaval, podemos reconocer igualmente.
En 1931, la muerte de su Finch-Hatton en accidente aéreo y el fin de su plantación de café debida a la caída del mercado la obligan a regresar a su casa natal en Dinamarca. Allí empezaría su aventura literaria, casi con cincuenta años de edad. Su primer libro fueSiete cuentos góticos, varias veces rechazado hasta que logra publicarlo en 1934. A partir de ahí, la celebridad y el elogio unánime de todos sus contemporáneos.
JOSÉ MARÍA GUELBENZU 22/05/2010

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