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HARD-BOILED





Novela negra, ficción detectivesca, literatura policíaca… No está clara la delimitación del género, pero vamos a centrarnos en un término referido a un subgénero de estas novelas. “Hard-boiled” es un anglicismo que define un tipo de historias de la novela negra en las que el protagonista no sólo depende de su capacidad de observación y deducción, de sus dotes naturales para la investigación, sino que desempeña su trabajo buscando pistas y recurriendo a múltiples métodos, incluso algunos violentos o ilegales. 


El protagonista intachable al estilo Sherlock Holmes pasó a la historia para dejar paso a otros protagonistas más humanos y vulnerables, que recorrían las calles, que preparaban trampas para atraer a los criminales, que pagaban a los chivatos e incluso con la capacidad para manipular los acontecimientos que le rodean en beneficio de la resolución del caso. 

Los iniciadores del género “policíaco” ilustraban sus obras con protagonistas que poco tenían que ver con los posteriores (Edgar Allan Poe, Arthur Conan Doyle, Agatha Christie…). La “escuela inglesa” daría paso a la “escuela americana” de novela policíaca, con unos ambientes, protagonistas y casos bien diferentes. En este nuevo contexto se inserta el hard-boiled. 

Los orígenes del hard-boiled 

Raymond Chandler en su ensayo, ‘The Simple Art of Murder’ (1950) caracterizaba la novela policíaca norteamericana por una naturaleza más violenta, sucia y cercana a la realidad que la británica y que, a partir de la publicación de los primeros relatos de Hammett, Erle Stanley Gardner, Carroll John Daly o el propio Chandler en revistas como ‘Black Mask’, ‘Detective Store’ o ‘Dime Detective’, recibirían la denominación genérica de “hard-boiled”. 

Tanto en cine como literatura se cita a Dashiell Hammett como pionero del género hard boiled a finales de los años 20 con sus novelas ‘Cosecha Roja’ y ‘El halcón maltés’, la primera con la que creara este subgénero, y la segunda con la que se llevaría al cine con éxito. Gracias al inolvidable protagonista de ‘El Halcón Maltés’, Sam Spade, que responde a las características del nuevo detective, Raymond Chandler crearía su personal visión de aquél y del género con la figura de Philip Marlowe. 

Por su parte, Roberto Bartual Moreno realiza en un artículo titulado “La novela policíaca: ficción detectivesca y “hard- boiled”. El modelo norteamericano como transgresor de la norma inglesa” una interesante aproximación al término y a los orígenes de esta tipología de novelas, apuntando un precedente anterior a Hammett: 
Por otro lado, la denominación de “hard-boiled” queda reservada también a un subgrupo de narraciones policíacas que surgieron a raíz de la revista norteamericana ‘Black Mask’, siguiendo el modelo creado por Carroll John Daly para su detective Race Williams. Narración en primera persona, lenguaje duro, uso de argot callejero, cinismo profundo en el carácter de un detective protagonista que está de vuelta de todo, perdida de importancia del proceso de identificación del culpable, y unos rasgos estoicos y, a veces, nihilistas en la filosofía vital del detective, son las características básicas de este tipo de relatos cortos y novelas de autores como el propio Daly, Dashiell Hammett, Raymond Chandler, Ross McDonald, Fredric Brown, Chester Himes, Cornell Woolrich o Jim Thompson, muchos de los cuales eran publicados por la editorial Gallimard en su Série Noire, lo cual acerca el término “hard-boiled” a lo que concebimos como “novela negra. 


El hard-boiled en Estados Unidos

Como hemos adelantado, el subgénero hard-boiled surge en Estados Unidos en oposición a las novelas policíacas predecesoras, las de la escuela inglesa. Lo que sucede es que se subvierten los códigos británicos de la ficción detectivesca, debido a varias razones. 

Por un lado tuvo su influencia el peculiar sistema de publicación y distribución norteamericano. Pero sobre todo los cambios fueron debidos a las preocupaciones surgidas a raíz de la Gran Depresión, dando lugar a una literatura que se aparta de una intención puramente evasiva para dar rienda suelta a una profunda preocupación social y a una voluntad experimental, junto a la aparición de nuevos escenarios tocados por la crisis, por la corrupción… 

Recordemos que, en el caso de Dashiell Hammett, había trabajado en una agencia de detectives, y por lo tanto sabía muy bien cómo moverse por esos nuevos ambientes, y conocía de primera mano los métodos realistas con los que se trabaja en dicho contexto para resolver un misterio. 

Para entender los códigos que utiliza esta vertiente de la novela policíaca también influyó el público al que iba destinadas las revistas de “papel de pulpa” (pulp) (fundamentalmente, hombres trabajadores). Además, en estas revistas se pagaba a los autores por palabras, de modo que la experimentación formal y la búsqueda estilística quedaba a menudo en segundo plano. 

El definitiva, el hard-boiled en una vertiente de la novela policíaca marcada con unos rasgos propios característicos que lo alejan de los orígenes del género detectivesco y que marcarán a la mayoría de autores a partir del primer tercio del siglo XX. Este tipo de obras de narración rápida, diálogos duros y personajes inolvidables, sigue aún hoy estando muy presente en la literatura, el cine y el cómic.

(Fuente: Papel en blanco)

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