Blogger Template by Blogcrowds

JUAN GELMAN

XXV

tu lluvia
deja caer pedazos de tiempo/
pedazos de infinito/
pedazos de nosotros/

¿por eso estamos
sin casa ni memoria?/
¿juntos en el pensar?/
¿como cuerpos al sol?/


SALARIOS DEL IMPIO Y OTROS POEMAS Juan Gelman, Colección Visor

Y REGRESAMOS


MEJOR HOY QUE MAÑANA; NADINE GORDIMER





MEJOR HOY QUE MAÑANA, editorial Acantilado,  el nuevo libro de Nadine Gordimer ( Gauteng, 1923), Premio Nobel de literatura en 1991.

Nadine Gordimer incesante luchadora contra el apartheid a su 90 años pone de nuevo la atención en Sudáfrica aunque sea muy diferente a la Sudáfrica que aparecía en otras novelas suyas  como: Un invitado de honor (1970) o El conservador (1974).







Todo surge de la creación del personaje. Los escritores somos excepcionalmente observadores, en eso somos un poco como los niños. Nosotros no nos fijamos sólo en lo que se  está diciendo, también observamos el lenguaje corporal. Y todo eso lo utilizamos para crear a personajes que respiran vida. Toda escritura es un viaje de descubrimiento. Estamos investigando en la vida de distintas personas, en distintas circunstancias y edades. Es un viaje al misterio de lo humano. Es lo que encuentras en los grandes autores, los que me han iluminado, de Tolstoi a Shakespeare o Proust. Los escritores tenemos que tener esa facilidad para meternos en la piel de otras personas que no tienen nada que ver contigo. Si no sabes penetrar en la intimidad de tus personajes, no eres un escritor.

Extracto del artículo de Juan Sardá aparecido en EL CULTURAL  8/11/2013 

ARTE Y ROMANCE; MOISÉS MORI


 
 




El próximo martes día 12, a las 19:00 horas en la librería Cervantes de Oviedo, presentación del libro ARTE Y ROMANCE de Moisés Mori.












Si eres viejo

                     y tienes gafas

y meriendas bizcocho-¡qué bizcocho!-

en la cafetería,

y tu mujer

-¡qué mujer, qué levadura!-

moja una rebanada en el café

y se chupa los dedos

y las pulseras;

y si (en la cara se te nota)

padeces del corazón

o la sangre apenas circula

(ya se ve que no bebes)

o has superado un trombo

la pérdida del oído

o la muerte de un hijo,

entonces,

              mi viejo, mi caricatura

mi infame simulacro,

entonces ¿a qué tomas ese dulce?

¿Qué esperas de la vida?

¿La hora de la merienda?



Y tu mujer-vieja perla de esta estancia-

¿se conforma con relamerse, con ver

la televisión digital

y acordarse de cuando era guapa?



Te contemplo en la cafetería:

la cara colorada, los lentes,

                                           esa inconsciencia

y pienso en mi vida:

                              tan triste

tan increíble y penosa.

No hay salida -me dices sin querer.

Y yo te creo. Mi rebeldía

es solo vergüenza ajena, amor propio.

Al menos te desprecio. Otra mesa:

una caña, hacer tiempo, mala sangre

picar los cacahuetes (como el mono);

sin embargo no llego

                                  a convencerme

de que escribir versos

ser poeta

               -¡qué poeta!-

sea otra cosa

que mojar pasteles

chupar oro, endulzar la píldora.

Intervalo

desgarro

demora

sala de espera

el hocico.

Y risas. Risas

 

Arte y romance, Moisés Mori, KRK


 


1.-Lenguaje: no es la herramienta del escritor. Es más bien un terreno de juego. O un campo de batalla. En el que llevamos las de perder. El lenguaje hegemónico se impone con nuestro descuido, cargado de significados que tal vez no deseábamos. Si no te acercas a él con tensión, con desconfianza, al final solo reproduces ese lenguaje. Que siempre es el del poder. Crees que el lenguaje te sirve, y acabas sirviendo tú al lenguaje. (Y lo dice alguien que más de una vez ha sido siervo cuando creía ser señor).

2.-Tiempo: la materia prima de toda narración es el tiempo. Y no hablamos de cronología, ni de cuidar que al lunes le siga el martes. El tiempo es el que da densidad a lo narrado, lo dilata o contrae, lo deforma, lo hace vivo. El tiempo narrativo, ajeno a las leyes físicas habituales, un territorio cuyas dimensiones y leyes decides tú. (Y lo dice alguien que todavía a veces confunde el tiempo narrativo con el cronológico).

3.-Voz: quién cuenta. Desde dónde cuenta. Encontrar el punto de vista, y el tono de esa voz, es tener ya media novela. No acertar en encontrarlo garantiza el fracaso. (Y lo dice alguien que ha vuelto a la casilla de salida varias veces por ese motivo).

4.-Ritmo: el de la escritura, que será el de la lectura. En las mejores novelas, hasta la escritura de apariencia más plana se sostiene sobre un ritmo cuidado. La prueba de la lectura en voz alta sigue siendo válida. (Y lo dice alguien que tiene decenas de páginas que no resisten esa prueba).

5.-Diálogos: cuántas buenas historias se malogran por un torpe uso del diálogo. Los personajes no dicen en los diálogos, no más que con sus acciones. Cuando hablan sabemos de ellos, más que de lo que cuentan. El buen diálogo caracteriza. El mal diálogo es meramente informativo. En lo más bajo están esas conversaciones de dos personajes que hablan para que el lector les oiga. (Y lo dice alguien que recuerda con sonrojo algún diálogo propio).

6.-Itinerario: dónde vas. Desde dónde. No hace falta una hoja de ruta minuciosa, pero es fundamental marcar la casilla de inicio, la de llegada, algunas estaciones intermedias. Desconfía de los autores que aseguran que el personaje se rebela y anda solo. Es mentira, nunca sale bien. (Y lo dice alguien que, pese a llevar mapa, ha elegido la deriva alguna vez y ha acabado perdido).

7.-Lector: está ahí, al otro lado de la página. Hay que tener en cuenta su presencia. Y más importante: asumir que él también sabe que nosotros estamos a este lado. A partir de ahí, no hay relación en plano de igualdad, imposible, ni intentarlo. Pero hay que contar con él. Saber que tiene expectativas, que nunca lee desde cero, en blanco, que se ha educado en una forma de lectura donde a ciertas acciones siempre le siguen ciertas consecuencias. Hay que decidir qué hacer con esas expectativas, si satisfacerlas, demorarlas o traicionarlas. Las tres opciones son válidas, siempre que se haga con honestidad. (Y lo dice alguien que no está seguro de haber sido honesto en todos los casos).

8.-Lector (2): cuidado con la seducción. La tentación siempre es conquistar al lector por la vía más rápida. Seducirlo. Y es tan fácil a veces, cómo resistirse a ello. Algo peor a que el lector se sienta tratado como un tonto: que se sienta tratado como un listo. Que descubra que tratamos de seducirlo intelectualmente: que escribimos con claves que funcionan como miguitas de pan para que las vaya recogiendo y al masticarlas sienta: “qué listo soy”. Si al final descubre el truco, se acabó. (Y lo dice alguien que no siempre se ha resistido a seducir al más débil).

9.-Ironía: la figura triunfante de nuestro tiempo. La más atractiva, la mejor acogida, la distintiva de tantos autores. Pero también la más peligrosa, la peor manejada, la peor entendida.

10.-Leer/Releer: hay que leer a los clásicos, para saber que pertenecemos a una tradición, para elegir a qué rama del árbol vincularnos, y para no caer en el adanismo. Hay que leer a los contemporáneos, para saber que escribimos en nuestro tiempo y para nuestro tiempo, y confrontar con ellos. Hay que leer a Virginia Woolf. Hay que releer lo escrito, una y otra vez. En la relectura y reescritura está la otra mitad de la novela (la primera mitad, recordamos, era la voz). Y eso de dejar unos días, semanas, meses, y volver a releer, es cierto, funciona. ¿Dije ya que hay que leer a Virginia Woolf? (Y lo dice alguien que ha leído a Woolf, sí, pero).

Y un último consejo, el once, aunque rompa la redondez del decálogo: pasear. Andar con el libro en la cabeza. Las novelas hay que pasearlas durante horas, durante kilómetros. Pasearlas ayuda a enfrentar el lenguaje, manejar el tiempo, encontrar la voz, dotar de ritmo a la prosa, eludir los diálogos innecesarios, decidir el itinerario a seguir, respetar al lector, manipular con cuidado la ironía. (Y lo dice alguien que, ahora sí, ha paseado mucho cada novela).

* Isaac Rosa (Sevilla, 1974). Ha publicado las novelas La malamemoria (1999), posteriormente reelaborada en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007); El vano ayer (2004), que fue galardonado con el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Ojo Crítico y el Premio Andalucía de la Crítica, y llevada al cine con el título de La vida en rojo; El país del miedo (2008); y La mano invisible (2011). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y acaba de publicar La habitación oscura (también en Seix Barral).

El confidencial 11 de septiembre

CEES NOTOTEBOOM

Narro historias. Si de ellas salen pensamientos que para otros es filosofía, no es voluntario.
Mis libros siempre están abiertos, no tienen jamás un final cerrado y absoluto. Tampoco acabé nuca nada en la vida; ni los estudios de secundaria. Mi literatura está hecha de digresiones.
Elliot decía que a veces escribía poemas que no entendía. Yo tampoco comprendo todo lo que he escrito: lo que importa es dejar entrar la poesía y aceptar el misterio.
Tiene que ser difícil  no morir nunca. Por eso acabo de escribir Cartas a Poseidón (Siruela) una tentativa poética de descubrir si los dioses nos desprecian o son celoso de nuestra mortalidad.
Escribir es posponer la muerte.

Fragmento del artículo aparecido en El País el 5/10/13 y escrito por C. Geli/ A. Garbus

CICLO "ENSAYO: LEER Y ESCRIBIR"


Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio