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DIEZ LIBROS PARA APRENDER A ESCRIBIR

  1. Aspectos de la novela, de E.M. Foster, editorial Debate
  2. El arte de la ficción, David Lodge, editorial Peninsula
  3. Cómo no escribir una novela, Howard Mittelmark y Sandra Newman, editorial Seix Barral
  4. Los mecanismos de la ficción, James Wood, editorial Gredos.
  5. Curso de literatura rusa y Curso de literatura europea, Vladimir Nabokov, Ediciones B
  6. Leer el mundo, Victor Bravo, editorial veintisieteletras
  7. Metamorfosis de la lectura de Román Gubern, editorial Anangrama
  8. Breve histoia del leer de Charles Van Doren, editorial Ariel.
  9. Puntuación para escritores y no escritores. Desde un relato breve, una novela y un ensayo hasta un mail, Silvia Adela Kohan, editorial Alba.
  10. Sturreganz-El arte del relato, Jacob Wassermann, editorial KRK

SOBRE EL ARTE DE LA NOVELA


Las  viejas madres: no pasa un día sin que se piense en ellas por un instante. Todos o casi todos los hombres, difícilmente han de pasar un día de sus vidas sin distraerse algún instante para pensar en ellas, en las madres viejas. (…)  Hay un instante de sus días en el que pueden verse relámpagos de oscuridad-esas sombras- surcándoles las caras. Surcar-como relámpagos, como cara- son formas de decir. (…) ¿Tal vez un pensamiento, un sentimiento, algún fragmento de la memoria repetidora que súbito ha subido para fijar por un instante la vida del tenaz? La respuesta sólo la puede proveer el arte de la novela. El arte de la novela que parece complejo, resulta, si se lo observa desde lejos, una sencilla combinatoria. Está la historia, están la silla y la mesita de novelar, y sobreviene la intención de combinar algunas citas bajo palabreriles velos. Y ahora debo escribir la frase “es conveniente”: todo lo que transcurre después de “es conveniente” provoca una atención que nunca el arte de la novela puede obtener en estos tiempos tan difíciles , en los que las historias transcurren siempre fuera de las novelas y reclama apenas del novelista visitas esporádicas, flashes testimoniales en la televisión o declaraciones irritadas que alguien publica tardíamente en la prensa del sábado.


Sobre el arte de la novela Fogwill, Editorial Periférica

David Simón, el creador de la serie The Wire, es un gran narrador social. Incorpora a la intriga policial los hechos del presente (la economía de ajuste de Bush, la manipulación de las campañas políticas, la legalización de la droga).  (…) La narración social se ha desplazado de la novela al cine y luego del cine a las series y ahora está pasando de las series a los facebooks y a los twiter y a las redes de internet.  Lo que envejece y pierde vigencia queda suelto y más libre: cuando el público de la novela del siglo XIX se desplazó hacia el cine, fueron posibles las obras de Joyce, de Musil y de Proust. Cuando el cine es relegado como medio masivo por la televisión, los cienastas de Cahiers de Cinéma rescatan a los viejos  artesanos de Hollywood como grandes artistas; ahora, que la televisión comienza a ser sustituida masivamente por la web, se valorarán las series como forma de arte. Pronto, con el avance de las nuevas tecnologías, los blogs y los viejísimos emails y los mensajes de texto, serán exhibidos en los museos. ¿Qué lógica es esta? Sólo se vuelve artístico —y se politiza— lo que caduca y está atrasado.

Ricardo Piglia, Babelia 12/2/11

                                                     Frederich Nietzsche por Munch


• El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

• Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

• El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

• La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones. También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

• Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

• El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

• Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

• El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

• No es sensato un hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.

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