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EL BUEN HABLAR

 

 ¿VERDAD O MENTIRA?

OTAN CUARTEL GENERAL BRUSELAS

A: Todo el Personal Español
ASUNTO: Uso de Lenguaje Inapropiado

Ha llamado nuestra atención por varias visitas oficiales a nuestro Cuartel General que el personal español usa normalmente lenguaje ofensivo. Este comportamiento, además de violar nuestra política de grupos, es muy poco profesional y ofensivo tanto para los visitantes como para el mismo personal.

Por lo tanto se requiere a nuestro personal español que aplique inmediatamente las siguientes normas.

1. No se referirán a los colegas extranjeros o las visitas como "ese guiri de mierda".

2. Palabras como "coño", "hostia", y ese tipo de expresiones no se usarán con énfasis, no importa lo acalorada que sea la discusión.

3. No dirá "la ha cagao" cuando alguien cometa un error, o "la está cagando" si ven a alguien siendo amonestado, o "¡qué cagada!" cuando se haya cometido un gran error. Todas las formas directas o derivadas del verbo "cagar" son inapropiadas en nuestro entorno.

4. No se referirán al Comandante en Jefe, Supervisores de Sección o Jefe de Administración, bajo ninguna circunstancia, como "el hijo de la gran puta", o "el muy cabrón" o incluso "el comemierda".

5. No se referirán a la falta de determinación como "falta de huevos" o "mariconería" no se referirán a las personas con falta de iniciativa como "capullo" o "acojonado".

6. No se referirán a las ideas inusuales o creativas como "pajas mentales" en particular cuando procedan de su comandante.

7. No dirá "cómo me jode" si una persona es persistente, o "está jodido" o "se lo van a follar" si un colega está en una situación difícil. Además, cuando el trabajo se complique, expresiones como "qué jodienda" no serán usadas.

8. Cuando quiera que alguien le deje solo, no dirá "vete a tomar por culo", y no sustituirá el educado "¿Puedo ayudarle?" por "¿que coño quieres ahora?"

9. Si el trabajo o la situación se complica, una expresión aceptable como van a venir tiempos difíciles se usará en vez de "esto esta jodido" o "nos van a follar a todos". Adicionalmente, si usted comete un error, no dirá "que putada" o expresiones compuestas por la raíz "puta".

10. No se referirá a los aumentos de sueldo como "subida de mierda".

11. Por último, pero no menos importante, después de leer esta nota por favor no diga "me voy a limpiar el culo con ella" o "me la paso por el forro de los cojones". 

Manténgala limpia y sin olor y aplíquela adecuadamente.

Con los mayores saludos

Contraalmirante J.W. Adamson

(LEÍDO EN Dubitator Dubitatore )

LIBROS SAGRADOS PARA HOMBRES LIBRES


Es muy probable que la mayoría de vosotros ya conozca Letters of Note, un interesantísimo blog editado por Shaun Usher dedicado a reunir, como su propio nombre indica, cartas dignas de mención y “correspondencia merecedora de una mayor difusión”. Entre todas las cartas reunidas por Usher hay muchísimas verdaderamente notables y os animo a que exploréis sus archivos en profundidad. Esta que hoy os traigo es una de las más recientes en incorporarse a la colección y me ha parecido particularmente apropiada para estos tiempos crispados y regresivos que corren. Es una carta enviada el 16 de noviembre de 1973 por un cabreado Kurt Vonnegut a un tal Charles McCarthy, director del instituto de Drake, Dakota del Norte, después de que éste, tras haberse enterado de que un profesor  estaba utilizando su extraordinaria novela Matadero Cinco como lectura en clase, hubiera ordenado quemar en la caldera del edificio 32 ejemplares de la misma  (por considerar que utilizaba “lenguaje obsceno”), inaugurando así un periodo de “quemas” que no tardó en saltar a los medios de comunicación.

Querido Sr. McCarthy:

ÁNGEL DE LA RUBIA; SILENCIO

Lo que puedo mostrar y lo que no puedo mostrar. Lo que puedo mostrar de Libano tras otra guerra: una niña que sale desde la sombra, con un pañuelo cubriendo su cabeza. No muestro su pobreza. Una casa vacía y ajada. No muestro a quien huyó de ella. En la invisibilidad radica su letalidad. Y en la invisibilidad de los simbolizado radica la naturaleza del símbolo. Lo dicho sin pronunciar. Lo visto sin observarse. Y lo tapado por los andamios de los códigos informativos, de los códigos de una imagen, de la trama de una narración observada desde el ruido de fondo es el único mensaje. Las ideas, las bombas y los muertos son amputados por la re-presentación que elabora el medio, y se convierten en compases de una sifonía de silencio. Estas fotografías tomadas en los días posteriores al fín del fugaz conflicto que enfrentó a Libano y Hezbollah e Israel en el verano de 2006, se basan en una sencilla forma documental para, además de mostrar con humildad la calma tras la tormenta, poner de manifiesto lo virtual y frágil que es nuestro conocimiento mediático.





Mi abuelo trabajó toda su vida en la oscuridad, entre el carbón. Es probable que una única palabra como "trabajo" tuviese para los dos un significado diferente, y representaciones distintas. En su caso el tipo de vida que implicaba y la era en que sucedía eran otro tiempo y otra textura; también otro dolor. Estas fotografías realizadas en el mismo Pozo Carrio dónde trabajó mi abuelo y otros siguen trabajando, son prueba de esta distancia.








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