"Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Mi pecado, mi alma. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita. "
Etiquetas: LO QUE BIEN EMPIEZA
LOS DOCENTES SIEMBRAN EL CAOS
El caos se ha desatado en esta mañana de diciembre, cuando millones de padres y madres, que han acudido a los colegios e institutos para dejar a sus hijos, se han encontrado con las puertas cerradas. Al parecer, los docentes alegan que se encuentran mal y que no están en condiciones de impartir clase al alumnado. Todo parece indicar, sin embargo, que se trata de una huelga encubierta. Algunos colectivos de docentes han estado avisando en los últimos días de que las condiciones de trabajo se han deteriorado hasta el punto de resultar insostenibles: “Nos han quitado autoridad, nos bajan el sueldo, estamos siempre amenazados física y moralmente por el alumnado y sus familias, la administración reduce personal y sube el número de alumnos, con casos cada vez más complicados; es normal que el profesorado acabe agotado en todos los sentidos”, manifiesta un portavoz del colectivo.
El plante de maestros y profesores está provocando una situación extrema. Cientos de miles de trabajadores no han podido acudir a sus puestos de trabajo porque no podían dejar abandonados a sus hijos. Médicos, jueces, policías, bomberos, y muchos profesionales de servicios básicos han tenido de quedarse en sus casas, al no poder contar con ayuda en la custodia de sus criaturas. También han sido miles los compradores compulsivos que han tenido que llevarse a los niños a sus compras navideñas. Uno de ellos se lamentaba en la puerta del Carrefour: "Dicen que están para educar, pero son lo peor: Han destrozado la ilusión de mi niña, que ahora no va a creer en Papá Noel". Por otro lado, los abuelos están desbordados y ya se han registrado numerosos casos de insuficiencia cardiaca en este colectivo. El clamor general es de indignación: “No sé qué quieren esos sinvergüenzas: Tienen un montón de vacaciones y cobran más que cualquier operario”, gritaba indignada una agente inmobiliaria que había tenido que llevarse a sus dos hijos adolescentes y sus respectivas videoconsolas al despacho. Un escayolista iba aun más lejos: “Es un descaro absoluto que estos privilegiados exijan mejores condiciones; no se manchan, no madrugan, no tienen apenas riesgos profesionales. Si de mí dependiera, los pondría a todos de patitas en la calle”. Una señora que pasaba por allí apuntaba en la misma línea: “Cuando le cogen manía a un chiquito, entre todos se ponen de acuerdo para suspenderlo y decir que es un demonio. Eso le hicieron a un sobrino mío, un trozo de pan, al que le han amargado la vida. Ya ve, ahora en el paro, por culpa de esos inútiles”.
El caos se ha desatado en esta mañana de diciembre, cuando millones de padres y madres, que han acudido a los colegios e institutos para dejar a sus hijos, se han encontrado con las puertas cerradas. Al parecer, los docentes alegan que se encuentran mal y que no están en condiciones de impartir clase al alumnado. Todo parece indicar, sin embargo, que se trata de una huelga encubierta. Algunos colectivos de docentes han estado avisando en los últimos días de que las condiciones de trabajo se han deteriorado hasta el punto de resultar insostenibles: “Nos han quitado autoridad, nos bajan el sueldo, estamos siempre amenazados física y moralmente por el alumnado y sus familias, la administración reduce personal y sube el número de alumnos, con casos cada vez más complicados; es normal que el profesorado acabe agotado en todos los sentidos”, manifiesta un portavoz del colectivo.
El plante de maestros y profesores está provocando una situación extrema. Cientos de miles de trabajadores no han podido acudir a sus puestos de trabajo porque no podían dejar abandonados a sus hijos. Médicos, jueces, policías, bomberos, y muchos profesionales de servicios básicos han tenido de quedarse en sus casas, al no poder contar con ayuda en la custodia de sus criaturas. También han sido miles los compradores compulsivos que han tenido que llevarse a los niños a sus compras navideñas. Uno de ellos se lamentaba en la puerta del Carrefour: "Dicen que están para educar, pero son lo peor: Han destrozado la ilusión de mi niña, que ahora no va a creer en Papá Noel". Por otro lado, los abuelos están desbordados y ya se han registrado numerosos casos de insuficiencia cardiaca en este colectivo. El clamor general es de indignación: “No sé qué quieren esos sinvergüenzas: Tienen un montón de vacaciones y cobran más que cualquier operario”, gritaba indignada una agente inmobiliaria que había tenido que llevarse a sus dos hijos adolescentes y sus respectivas videoconsolas al despacho. Un escayolista iba aun más lejos: “Es un descaro absoluto que estos privilegiados exijan mejores condiciones; no se manchan, no madrugan, no tienen apenas riesgos profesionales. Si de mí dependiera, los pondría a todos de patitas en la calle”. Una señora que pasaba por allí apuntaba en la misma línea: “Cuando le cogen manía a un chiquito, entre todos se ponen de acuerdo para suspenderlo y decir que es un demonio. Eso le hicieron a un sobrino mío, un trozo de pan, al que le han amargado la vida. Ya ve, ahora en el paro, por culpa de esos inútiles”.
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“Brillan monedas oxidadas”, (Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores), el nuevo libro de Juan Eduardo Zúñiga.
De la entrevista realizada al escritor por Winston Manrique Sabogal y publicada en Babelia el 25/12/2010
Nuestra época es imperiosa, nos obliga a utilizar los términos habituales, pero que a la vez sean muy expresivos y bellos. Lo importante, también, es que un texto tenga belleza y claridad. La belleza, incluso, a veces, se consigue con un cierto ritmo interior de la frase; esto ayuda a que el lector lo viva como un recitado poético si cada frase está cuidada en ese sentido del ritmo, de la cadencia de las palabras.
Hay múltiples formas de escribir, y toda experiencia en la literatura hay que aceptarla y aplaudirla. Algo aportará a este gran cúmulo de la cultura que está en marcha y que continuamente debe recibir estímulos novedosos.
(…) Un relato sugiere al lector incluso ideas que para el autor son nuevas. Como si se sorprendiera de que su lector descubre aspectos que él no ha puesto, o que lo ha hecho de manera no consciente, sino desde un sustrato muy hondo del individuo. Esa es la parte más admirable de la creación literaria. Hay personas que han sido profundamente influidas por la lectura y si le consultaran al autor se quedaría sorprendido del efecto diabólico que ha tenido sobre él. Para mí sería una satisfacción que este libro consiguiera inquietar al lector.
A mis cuentos, casi instintivamente, les dejo algunos aspectos para que el lector opine. No le cierro la interpretación racional del relato, sino que queda un poco abierto, para que el lector camine luego por el terreno del cuento, lo lleve consigo... Esto hace que le dé un ligero tono simbólico, como si la explicación racional no quedara explicada, sino que algo queda flotando.
De la entrevista realizada al escritor por Winston Manrique Sabogal y publicada en Babelia el 25/12/2010
Nuestra época es imperiosa, nos obliga a utilizar los términos habituales, pero que a la vez sean muy expresivos y bellos. Lo importante, también, es que un texto tenga belleza y claridad. La belleza, incluso, a veces, se consigue con un cierto ritmo interior de la frase; esto ayuda a que el lector lo viva como un recitado poético si cada frase está cuidada en ese sentido del ritmo, de la cadencia de las palabras.
Hay múltiples formas de escribir, y toda experiencia en la literatura hay que aceptarla y aplaudirla. Algo aportará a este gran cúmulo de la cultura que está en marcha y que continuamente debe recibir estímulos novedosos.
(…) Un relato sugiere al lector incluso ideas que para el autor son nuevas. Como si se sorprendiera de que su lector descubre aspectos que él no ha puesto, o que lo ha hecho de manera no consciente, sino desde un sustrato muy hondo del individuo. Esa es la parte más admirable de la creación literaria. Hay personas que han sido profundamente influidas por la lectura y si le consultaran al autor se quedaría sorprendido del efecto diabólico que ha tenido sobre él. Para mí sería una satisfacción que este libro consiguiera inquietar al lector.
A mis cuentos, casi instintivamente, les dejo algunos aspectos para que el lector opine. No le cierro la interpretación racional del relato, sino que queda un poco abierto, para que el lector camine luego por el terreno del cuento, lo lleve consigo... Esto hace que le dé un ligero tono simbólico, como si la explicación racional no quedara explicada, sino que algo queda flotando.
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Etiquetas: Moleskine
29 de septiembre de 1929
Alcancé la edad en que se tiene pleno dominio de las propias cualidades, y la inteligencia ha adquirido la fuerza y la destreza de que puede disponer. Es pues el momento de realizar mi obra literaria, contemplando unas cosas, reuniendo o escribiendo otras que están por ser escritas. Para realizar esa obra necesito tranquilidad y cierta soledad. Por desgracia no puedo abandonar las oficinas donde trabajo (no puedo, es obvio, porque no tengo rentas), pero puedo, reservando para las tareas de las oficinas dos días a la semana (miércoles y sábados), disponer para mí de los cinco días restantes. Eso significa el proyecto de Cascaes. Toda mi vida futura depende de si consigo hacer esto pronto.
Por lo demás, mi vida gira en torno a mi obra literaria, buena o mala que sea, o puede ser. Todo el resto de mi vida tiene un interés secundario: naturalmente hay cosas que me gustaría tener y otras que tanto dan si llegan o no. Es necesario que quienes me tratan se convenzan de que soy así, y de que exigirme los sentimientos, por lo demás dignos, de un hombre vulgar y banal es como exigirme que tenga los ojos azules y el cabello rubio.
(…) Queda por saber si el matrimonio, el hogar( o como quieran llamarle) son cosas compatibles con mi vida interior. Lo dudo. Por ahora, quiero organizar a la brevedad mi vida interior y mi trabajo.
“Cartas a Ophélia” Fernando Pessoa, traducción de Alejandro García, Libros del zorro rojo
Alcancé la edad en que se tiene pleno dominio de las propias cualidades, y la inteligencia ha adquirido la fuerza y la destreza de que puede disponer. Es pues el momento de realizar mi obra literaria, contemplando unas cosas, reuniendo o escribiendo otras que están por ser escritas. Para realizar esa obra necesito tranquilidad y cierta soledad. Por desgracia no puedo abandonar las oficinas donde trabajo (no puedo, es obvio, porque no tengo rentas), pero puedo, reservando para las tareas de las oficinas dos días a la semana (miércoles y sábados), disponer para mí de los cinco días restantes. Eso significa el proyecto de Cascaes. Toda mi vida futura depende de si consigo hacer esto pronto.
Por lo demás, mi vida gira en torno a mi obra literaria, buena o mala que sea, o puede ser. Todo el resto de mi vida tiene un interés secundario: naturalmente hay cosas que me gustaría tener y otras que tanto dan si llegan o no. Es necesario que quienes me tratan se convenzan de que soy así, y de que exigirme los sentimientos, por lo demás dignos, de un hombre vulgar y banal es como exigirme que tenga los ojos azules y el cabello rubio.
(…) Queda por saber si el matrimonio, el hogar( o como quieran llamarle) son cosas compatibles con mi vida interior. Lo dudo. Por ahora, quiero organizar a la brevedad mi vida interior y mi trabajo.
“Cartas a Ophélia” Fernando Pessoa, traducción de Alejandro García, Libros del zorro rojo
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Perder teorías. Enrique Vila-Matas
Prólogo de Liz Thernerson
Seix Barral (Barcelona, 2010)
“Porque, vamos a ver, pensó Riba, si uno tiene la teoría, ¿para qué quiere hacer la novela? Y en el momento mismo de preguntárselo y seguramente para no tener una sensación tan grande de haber perdido el tiempo, incluso de perderlo al preguntárselo, comprendió que haberse pasado tantas horas en el hotel escribiendo su teoría general le había en el fondo permitido desembarazarse de ella. ¿Acaso un hecho así era desdeñable? No, desde luego. Su teoría seguiría siendo lo que era, lúcida y osada, pero iba a destruirla tirándola a la papelera de su cuarto”.
(Enrique Vila-Matas, Dublinesca, Seix Barral, 2010)
Pero la teoría no se perdió. Muchos detectives la localizaron en Francia, y en España no dimos con ella hasta septiembre. Paul Auster la leyó, y en Seix Barral se barajó la posibilidad de incluirla como prólogo a Dublinesca, opción que el propio Vila-Matas descartó al considerar que era mejor dejarla a parte para no entretener demasiado al lector, yo añadiría para no desvelarle demasiadas pistas que producirían un efecto negativo, pues si tras lo teórico llega lo práctico es prácticamente inevitable querer comprobar la conexión entre ambas partes. Además, ya lo dice el propio Samuel Riba, lo mejor del mundo es viajar y perder teorías, perderlas todas. No encasillarse y progresar, usar el concepto como una premisa válida que no tiene ningún tipo de sentido si sólo se recoge sin aplicarlo a la novela. El escritor barcelonés lo hizo en Dublinesca, texto que inauguró una nueva etapa en su prosa tras el duro percance de la enfermedad. El tono se volvió menos alocado, más reflexivo, con una larga espera hacia el desenlace, congelación ritual en la preparación de un viaje hacia el salto inglés tras abandonar el pasado en un hotel galo y caminar por la misma ruta, pero con sentidos diferentes. El cambio de rumbo, intuido en Exploradores del abismo, se entiende mejor en las páginas del breve Perder teorías, donde curiosamente Vila-Matas da un nada banal paso al frente guardando a Riba en el cajón del escritorio y tomando la voz cantante, relegando al personaje para afirmar al autor, que aterriza en Lyon para participar en unos encuentros internacionales de literatura. Coge un taxi, y quizá en el mismo vehículo, conversando con el conductor, se da cuenta de no saber nada, lo que es indicio de sabiduría y renacimiento, borrón y cuenta nueva que incita a la transformación, intuida en el juego de máscaras.
Un escritor que busca siempre la medianía ¿Es realmente un escritor? Modera cuanto le llega para no salirse de sus propios límites. ¿Puede una vida que se aísla tanto saber realmente algo de la de los demás?
Las rotundidades de sus obras me resultan penosas. Él nunca me infunde terror. Siempre consigue tranquilizar al lector. Le falta el componente estremecedor, desgarrador, le falta adversidad y rabia, le falta la sensación del vacío bajo sus pies, la sensación de acoso. Su ironía es placentera, su humor jamás se pasa de la raya. Le gusta ser delgado y lo considera una ventaja.
"El corazón secreto del reloj" Elias Canetti, Muchnik Editores, Traducción de Juan José del Solar B.
Etiquetas: El arte de escibir
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