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ANTONIO TABUCCHI

Antonio Tabucchi

En Lisboa, la hermosa y vieja ciudad que el escritor amó y recreó en varias de sus obras, murió el italiano Antonio Tabucchi. Escritor de obras bellísimas, como Sostiene Pereira, Réquiem o Nocturno hindú, publicadas por Anagrama, así como el magnífico prólogo que redactó para el Tríptico de Carnaval de Sergio Pitol (una inolvidable lección literaria), ha muerto a los 68 años. Tanta vida por delante. Lo despide Juan Cruz, llamándolo “Bartleby ibérico”, y lo despide el blog Papeles Perdidos, como un autor comprometido con la vida. Su último libro, El tiempo envejece de prisa, editado como siempre por Anagrama, originó esta entrevista de J. Martí Fort en el 2010.
Un abrazo enorme, don Antonio.
Dice la nota:
Muchos niños italianos se acercaron a los libros de la mano de Antonio Tabucchi, así que a Italia –y también a Portugal y a España— no solo se le acaba de morir un escritor en Lisboa, a los 68 años, de cáncer, sino también una relación sentimental con la literatura. El escritor italiano, nacido en Pisa el 23 de septiembre de 1943, era además de un autor de obras inolvidables –Sostiene Pereira (1994), Nocturno hindú (1984) o Requiem—, muchas cosas más. La más conocida internacionalmente era su labor como experto y traductor de Fernando Pessoa (1885-1935), pero en Italia también era notoria su actividad como apasionado de la política y brillante polemista. En los últimos años, su bestia negra –y la de Italia—era Silvio Berlusconi. Tabucchi ha muerto de un cáncer que lo venía persiguiendo desde hace tiempo.
Antonio Tabucchi -que tenía nacionalidad portuguesa desde 2004- estaba ingresado en el hospital lisboeta de La Cruz Roja y será enterrado el próximo jueves en la capital lusa, ha explicado su viuda, María José Lancastre, informa Efe. Fue colaborador del diario italiano Il Corriere della Sera,  el francés Le Monde y EL PAÍS. Además su labor como literato, era profesor de Lengua y Literatura Portuguesas en la Universidad italiana de Siena. En su carrera ha ganado premios literarios como el Pen Club, el Campiello y el Viareggio-Répaci en Italia; el Médicis Etranger, el Européen de la Littérature o el Méditerranée en Francia y el Francisco Cerecedo, de periodismo, en España. Traducido a más de 40 lenguas, su último libro -de cuentos-  fue Racconti con Figure, publicado en 2011. (En España se acababa de editar Viajes y otros viajes).
En un encuentro en Florencia en 1998, Tabucchi le confiaba al también escritor Manuel Rivas su desencuentro con la tecnología. “¿No se siente fuera de juego?”, le preguntaba Rivas. A lo que el italiano respondía: “Bueno, ¿sabe usted?, el fuera de juego es una posición que me conviene. En el fondo, todos los escritores están un poco fuera de juego, y sobre todo están fuera de juego los que creen que ocupan el centro del campo…”. Decía también en aquella entrevista que “la literatura es el Internet del alma”. Tabucchi publicó su primera novela en 1975, Piazza d’Italia, pero el éxito absoluto le llegó en 1994 con Sostiene Pereira, que fue llevada al cine interpretada por Marcello Mastroianni. No serán pocos los que hoy irán a su biblioteca y abrirán con emoción el pequeño y tan grande libro amarillo de Anagrama: “Sostiene Pereira que le conoció un día de verano. Una magnífica jornada veraniega, soleada y aireada, y Lisboa resplandecía…”.

GEORGE PEREC

"Quiero escribir un libro que pueda leeerse tirado en la cama"







Hay veces que para muestra vale una foto. Una foto de un señor con los pelos parados y una barba casi jasídica mirando con ojos transparentes de loco. Porque Perec estaba loco y angustiado, como les pasa a los locos conscientes. Y para paliar la angustia, quien nació Georges Peretz, un judío hijo de polacos asesinados por el nazismo, dedicó su vida a escribir en clave de ausencias con una ferocidad, tenacidad y obsesión dignas de una persona que tiene que llenar vacíos dejando una de las obras más geniales de la segunda mitad del siglo pasado.
Se murió de cáncer de pulmón el 3 de marzo de 1982, a los 45 años, y ya había escrito más de treinta libros, entre novelas, poemas, ensayos, obras de teatro y otros tantos escritos inclasificables. En 1965 obtuvo el premio Renaudot por la novela Las cosas, que fue integrada y bien aceptada por el nouveau roman. Pero Perec no era un nuevo novelista francés, o sí lo fue pero eligió otro club al cual pertenecer. De ellos tomó sólo lo que lo sedujo: la mirada exhaustiva, el fetiche por los objetos, la capacidad de narrar en planos. Todo eso que para los franceses fue toda una revolución narrativa para este joven autor no era suficiente: había que llegar más lejos, cambiar la literatura desde adentro, hacerla explotar, recoger los pedazos y armarlos como un puzzle. Y encontró una familia.
Dos años después de la publicación de su primera novela, se unió al OuLiPo (Taller de Literatura Potencial, por sus siglas en francés), creado por Raymond Queneau y François Le Lionnais en 1960, y del que formaban parte escritores como Italo Calvino, matemáticos y artistas plásticos, entre ellos Marcel Duchamp. Lo que el OuLiPo le dio a Perec, además de un sistema para escribir, fue una identidad, algo que para un huérfano criado por los tíos no era poca cosa. El grupo partía de la negación de los preceptos del surrealismo de azar e irracionalismo creador. Según Queneau, la experimentación poética no nace de una musa inspiradora o de esa masa viscosa llamada inconsciente, sino de fórmulas, de restricciones y juegos, que lejos de acotar estimulan y hacen explorar y explotar la creatividad.
Georges Perec se tomó todo esto muy en serio y con muchísimo humor. Fue, sin duda, el exponente más salvaje del grupo y quizá el más talentoso. Con la aparición en 1969 de su primera novela en clave oulipiana, El secuestro, hizo una entrada triunfal a su club con un relato de intriga, en el que no aparece ni una sola vez la letra e, la vocal más frecuente en francés. Y luego escribió Les revenentes (“Las que vuelven”), algo así como una venganza de la letra “e”, ya que en toda esta novela es la única vocal que utiliza.
Lo primero que el lector avisado puede pensar frente a este despliegue de locura verbal es que son libros carentes de sentido, simples divertimentos de uno de los mejores crucigramistas de Francia (que lo fue) pero sin espesor literario. Lejos de ser así, son obras de una profundidad admirable, que pueden ser leídas en varios grados, en varias claves, dependiendo de las ganas y la curiosidad del lector.
En 1978, luego de diez años de trabajo, publicó La vida, instrucciones de uso,novela total si las hay, comparable, por la ruptura estructural, experimentación, juego metaliterario y especular, a Rayuela, de Julio Cortázar. Libro-enciclopedia, encierra todo el mundo Perec: su pasión por la pintura, por los rompecabezas, por los enigmas, por el naturalismo y, por sobre todas las cosas, por la literatura. Una novela llena de trampas y de juegos y de plagios (¡!) o “implicitaciones”, como le gustaba decir al autor.
“Quiero escribir un libro que pueda leerse tirado en la cama”, decía Perec, y lo que logró fue un monstruo que puede leerse en la cama, pero que hará saltar al lector al encontrarse pasajes textuales –sin comillas– de novelas de Flaubert, de cuentos de Borges, de textos de Melville, Michel Butor, entre otra decena de autores. Pastiche, collage o como se quiera, Perec quiso meter todo y a todos en su libro, pero se toma el trabajo de avisarnos de eso al final en uno de los múltiples anexos.
(Moleskine Literario)

ES PRIMAVERA

Es primavera,
Ya no llevan abrigo las muchachas
y tú te has levantado pronto,
caminas por la calle, irás a verla.
Sientes el tráfico, los coches,
las gentes imprecisas,
la luz, esa luz excesiva
al salir del invierno;
un niño te mira, eres
un punto más en la cadena
de sus curiosidades,
y tu imagen, de pronto, en el cristal;
alguien te deja el paso
y muy despacio vas a verla.
Olvido García Valdés La caída de Ícaro

CUENTOS COMPLETOS DE JUAN JOSÉ SAER

Juan José Saer (Serodino , Provincia de Santa Fe, 1937- Paris 2005).  

«La obra de Saer conserva lo mejor del pasado y lo hace brillar por su sola presencia en la incertidumbre de lo actual» (Ricardo Piglia).

«Las ficciones narrativas que componen este volumen abarcan cuarenta y tres años de trabajo literario: los primeros textos fueron escritos en 1957; los últimos, en el tan mentado año 2000, del que sólo unos pocos hombres sensatos fueron capaces de predecir que no sería ni más ni menos banal que sus predecesores abolidos. Los he ordenado siguiendo una cronología rigurosa pero invertida, que empieza por el libro más reciente y termina por el más antiguo, como ya lo había hecho con mis ensayos literarios. Tal vez de esa manera el lector tendrá del conjunto una perspectiva semejante a la mía.» Juan José Saer (2001)


«Saer es un narrador que pone a la lírica como horizonte de su literatura y hace de la poesía un modelo político del uso del lenguaje» (Ricardo Piglia).



La conferencia

El conferenciante entró jovial. Era en uno de los salones de la Real Academia de Ciencias de Bruselas y, si mis recuerdos no me engañan, iba a tratar el problema de los métodos de verificación de una suma: el conferenciante descartaba a priori la verificación estadística (por x número de personas) y la convicción subjetiva y de buena fe sobre el resultado. Pero tal vez se trataba más bien de lo contrario. Se sentó, desplegó sobre la mesa las hojas de una carpeta y, antes de comenzar a desarrollar su tema, contempló durante unos segundos la jarra transparente, sonrió como para sí mismo, y dijo: Yo acostumbro a dormir la siesta antes de dictar una conferencia, para tranquilizarme, porque la obligación de hablar en público me pone siempre muy nervioso. Así que hace una hora tuve un sueño. Tres personas diferentes fotografiaban rinocerontes. Eran tres imágenes sucesivas, pero el método que empleaban para sacar la fotografía era el mismo: se internaban en el río hasta la cintura, y fotografiaban de esa manera al rinoceronte, que se encontraba a unos metros de distancia, en el agua. Se trataba de rinocerontes, no de hipopótamos. El último de los fotógrafos era un poeta amigo mío (al que no conozco personalmente). Era mi amigo en el sueño. Este poeta, de fama universal, me explicaba en detalle el procedimiento que se emplea habitualmente para fotografiar rinocerontes. Y, en nombre de nuestra vieja amistad, me regalaba la fotografía que acababa de sacar.
El conferenciante hizo silencio y recogió de entre sus papeles un rectángulo coloreado. Después, antes de comenzar la disertación propiamente dicha, concluyó su relato: Tal vez ustedes crean que este sueño que acabo de contarles es pura invención. Y bien, estimados oyentes, se equivocan. Aquí tengo la prueba, dijo, y alzó la mano mostrando al público la a fotografía en colores de un rinoceronte en un río africano, todavía
húmeda, a causa sin duda de la proximidad del agua o del reciente revelado
.


Cuentos completos de Juan José Saer, El Aleph Editores

imagen descriptiva

... y otros grandes momentos de la literatura occidental

Una fuente canónica (la de la Real Academia Española en su Diccionario) define la bibliofilia como la "pasión por los libros, y especialmente por los raros y curiosos", lamentablemente sin mencionar nombres de bibliófilos ilustres o aclarar la inquietante cuestión de qué es un libro "raro". Más allá de esto (y dejando abierta la cuestión de si la acumulación de libros singulares por parte de algunos lectores no es una de las tantas prácticas que la popularización del libro electrónico redefinirá o eliminará para siempre), parece innegable que uno de esos bibliófilos es Russell Ash, escritor y autor de obras como The Cynic's Dictionary (1984) y de la introducción a Edward Lear's Book of Nonsense (1980) entre otros. A partir de 1985, y en colaboración con Brian Lake, viene publicando una selección de libros raros bajo el título de Bizarre books que le garantiza un sitio en esa Gran Sopa del Pacífico de la literatura que es este diario de lecturas (por cierto, la semana próxima, sólo citas).

AIRE DE DYLAN DE ENRIQUE VILA- MATAS

Entrevista de Marcos Ordoñez a Enrique Vila-matas con motivo de la aparición de su nueva novela Aire de Dylan. Artículo publicado  en el diario El País el 12/3/2012. Pincha en el título de la entrada para leer la entrevista completa.

En Aire de Dylan, la nueva novela de Enrique Vila-Matas hay un escritor fracasado y sin nombre que conoce a un adolescente parecido a Dylan que quiere fracasar, y una muchacha misteriosa parecida a Scarlett Johansson, y un escritor muerto y todavía más misterioso llamado Lancastre que infiltra memoria en el cerebro de su hijo, y una madre terrible, y la historia de Hamlet puesta al día, y un viaje a Hollywood que acaba siendo un viaje cósmico, y muchas, muchas cosas más.

Marcos Ordóñez. Lo que no hay, diría yo, es una “sátira de la posmodernidad”, como afirma la contraportada.

Enrique Vila-Matas. Eso fue un malentendido. No me he propuesto satirizar nada. En la literatura (y en la vida) acepto todas las tendencias, salvo, claro está, las totalitarias. Intento mantener una apertura mental extrema. Lo que sucede es que Vilnius, el adolescente, se enfrenta a la visión literaria de Lancastre, su padre muerto, por imperativos de la edad. Y eso es lo que ha dado en bautizarse con el ambiguo término de “posmodernismo”.

LO QUE NUNCA APRENDEREMOS

Lo inmenso es lo que nunca aprenderemos
Lo inmenso es lo que nunca aprenderemos.
Pues no se nos enseña a nacer ni a morir
ni cómo arder
de amor
qué penoso nuestro regreso obligatorio
a esas pequeñas cosas de las que somos dueños.
 Mervyn Peake, Traducción de Jordi Doce
Más sobre Mervyn Peake

LIBERTAD, JONATHAN FRANZEN

Jonathan Franzen
¿De verdad ha llegado por fin
la “Gran Novela Americana”?

Con “Las correcciones”, en 2001, vendió cerca de tres millones de ejemplares. A punto de salir a las librerías “Libertad” (publicada en España por Salamandra y Columna), Barak Obama pidio un ejemplar para llevársela como lectura de vacaciones. Una obra que ha sido saludada en Estados Unidos como la novela del siglo. Visitamos a Jonathan Franzen en Nueva York para que nos hablara de su más famoso fan, su desencuentro con Oprah Winfrey y por qué considera que “escribir es una actividad miserable”.
Jonathan Franzen no cree que exista algo parecido a la Gran Novela Americana. El concepto mismo le irrita. “Es una idea estúpida que utiliza la gente que no siente aprecio por la literatura. Quizá sea diferente en Europa, pero en Estados Unidos se trata de una frase paternalista que sueltan los no lectores cuando les comentas que eres escritor: ‘Ah, así que estás escribiendo la Gran Novela Americana, ¿no?’”.
Sentado en una silla de respaldo recto en su apartamento del Upper East Side neoyorquino, Franzen cruza los brazos sobre el pecho y esconde las manos en las axilas. Sobre la mesa frente a él descansan varios ejemplares de su última obra, Libertad, un pesado volumen que ha sido considerado en muchos sectores como, ejem, la Gran Novela Americana, y que le ha valido ser el primer escritor al que la revista Time ha dedicado su portada en los últimos diez años.
Pero Franzen tiende a molestar a la gente (Newsweek una vez lo tachó de “capullo pomposo”) y, nada más aparecer en Time, antes incluso de que el libro viera la luz, el estallido de franzenfreude provocó también una corriente contraria al “genio”, tal y como lo catalogó la novelista Jennifer Weiner, cansada de la sucesión de reseñas elogiosas.

DESPUÉS DE "LA INVENCIÓN DE HUGO"



Viaje a la Luna, de Georges Méliès (1902

Le Voyage dans la Lune (titulada Viaje a la luna en español) es una película francesa de 1902, en blanco y negro, muda y de ciencia ficción dirigida por Georges Méliès y escrita en compañía de su hermano mayor Gaston Méliès. Está basada en dos grandes novelas literarias, que son: De la Tierra a la Luna, de Julio Verne y The First Men in the Moon, de Herbert George Wells. La película dura 14 minutos con 12 segundos a una velocidad de 16 fotogramas por segundo, y algo más de ocho, proyectada a 25 f/s.
Le Voyage dans la Lune es una película muy popular actualmente y la crítica de cine la reconoce como la más importante de las creaciones cinematográficas de Georges Méliès. Además es, en cierto modo, el primer film de ciencia ficción de la historia del cine. La imagen de la cara de la luna recibiendo el impacto de un cohete espacial disparado por una bala de cañón, es uno de los planos más conocidos de la historia del cine.
Méliès intentó distribuir comercialmente el filme en Estados Unidos, pero técnicos que trabajaban para Thomas Edison lograron hacer copias del film y las distribuyeron por todo el país. A pesar de que fue un éxito en ese país, Méliès nunca recibió dinero por su explotación

PARA QUE SIRVEN LOS LIBROS

LAS MUJERES

8 DE MARZO

"Esa mujer es una casa secreta.
En sus rincones, guarda voces y esconde fantasmas.
En las noches de invierno, humea.
Quien en ella entra, dicen, nunca más sale.
Yo atravieso el hondo foso que la rodea. En esa casa seré habitado. En ella me espera el vino que me beberá. Muy suavemente golpeo a la puerta, y espero"

Eduardo Galeano

AUSENCIA DEL HÉROE

Relatos y ensayos inéditos (1946-1992),

Charles Bukowski


Nadie vive para siempre, y los escritores no son una excepción. Quizá ellos nos dejan algo más detrás de ellos mismos, algo que les sobrepasa y que conecta con los lectores muchos años después de su muerte. Si son buenos. Si son verdaderos. Bukowski lo era, a mi parecer. Cuando murió en Los Ángeles en 1994 yo tenía quince años y no había leído aún nada suyo. Cuando leí la que era su primera novela, El cartero hace ya algunos años, sentí una conexión con ese escritor que ya no estaba, que había vivido una locura que yo sólo había atisbado. Él había estado ahí y me lo contaba. Y yo pasaba las páginas y escuchaba. Y buscaba sus libros en las librerías y encontraba poemas suyos en internet, sintiendo que aunque ya no estuviera seguía ahí, conmigo al menos. Pero como él mismo decía en uno de sus poemas (A la puta que se llevó mis poemas): «Yo no soy Shakespeare, pero puede que algún día ya no escriba más.» Y no lo hizo, porque se murió, como haremos todos en algún momento, la mayoría sin dejar atrás lo que dejó él, una impronta de todo lo que había vivido en las páginas de tantos libros. ¿Pero qué se hace el día que te acabas el último libro de Bukowski? Porque ahí sientes que sí se ha ido, que te ha contado todo lo que podía contar, todo lo que le dio tiempo. Y entonces te sientes un poco más solo. A mí me pasó, al menos.
Y un día cualquiera, sin una razón aparente, te enteras de que publican una colección de relatos inéditos de Charles Bukowski. Y tienes la sensación de que te dan unas pocas horas para charlar de nuevo con alguien que creías ya perdido. Pero Bukowski no habla, escupe, como en sus mejores tiempos. Y tú te sientas y dejas que la saliva caliente te empape. Con un cuaderno, tomando notas. Y se las mandas a amigos poetas, como esta cita: «La auténtica prueba de la poesía es que le sirve a cualquier hombre en cualquier parte.» Y tus amigos poetas te responden con un icono de sonrisa, porque no hace falta decir más.
Desde luego Ausencia del héroe no es el mejor de los libros de Bukowski. Pero es injusto pedirle a un amigo que esté siempre como en el mejor de sus días. Tan sólo le pides que sea él, que sea bueno y verdadero.
Muchos de los relatos que lees en este libro te suenan de otras historias de Bukowski, y piensas que sus temas (como los de casi todos los escritores) se repiten una y otra vez, cuando en realidad el propio escritor basaba libros en pequeños relatos que enviaba a revistas, un par a la semana, como un trabajo de oficina. Y como él mismo explica en uno de los relatos de este libro, les habla a los lectores de sexo y violencia para llamar su atención, para engañarles y aprovechar para contar cosas importantes. Porque sabía que para emocionar a alguien, este debía primero escucharte, y eso no es sencillo, hay que buscar la forma. Y Bukowski, debajo de ese aspecto de exboxeador alcohólico y pendenciero se revela (siempre lo ha hecho) como un escritor atormentado por la cruda realidad diaria, con una enorme sensibilidad para tratar los asuntos humanos, los miedos y las dudas.
Algunos de sus escritos, reseñas de otros escritores coetáneos como Ginsberg, no me interesan tanto, pero son cortos e incluso entre todos esos comentarios educados podemos encontrar perlas de esa verdad.
Así que si preguntáis si he disfrutado de este libro diré que sí, que para mí han sido unas pocas horas con un viejo amigo con el que nunca más creí hablar. Y puede que no las mejores que he pasado con él, pero qué coño, él es mi amigo, y en la soledad de mi sala de estar también me gusta pensar que yo lo soy suyo, aunque ya no esté. Porque puede que no pueda beber tanta cerveza como él (nadie puede), pero puedo leer sus libros y apuntar sus consejos para sobrevivir al horror diario de salir a la calle. Él lo hizo.
 

(Santiago Pajares, La tormenta en un vaso)

ANTES DE CRECER

EL ORIGEN DEL MUNDO

El origen del mundo - Pierre Michon


Pudiera decirse que la escritura de Michon (esa figura un tanto escuálida con aire de concentrada distracción) procura en el lector una literatura de gourmet. Tal es la precisión de su lenguaje, la seductora línea trazada por su ritmo, la inusual capacidad de observación en los detalles significativos… Algo que luego se traduce en la historia narrada, haciendo de ella (aunque sea tan trivial como la llegada de un joven maestro a un pueblo con río escasamente poblado) una trama llena de enjundia e interés.

El lector puede acceder a esta prueba de precisión descriptiva y seducción verbal reparando, por ejemplo, en la descripción que el autor hace de la figura de la estanquera, el objeto apasionado de su amor (pp. 19-20) Después de presentarnos su aparición al otro lado del mostrador, nos hace una descripción tan vívida de esa mujer, diríase por dentro y por fuera, que una vez más, el lector llevado de la mano del autor, se hace cómplice necesario de la arrebatada pasión que así nace.

Pero no es menor la pericia con que alude a los niños, los compañeros diarios de su tarea: “Y por la mañana estaba la escuela, la ronda de los piececitos. Estaba la escritura que se aprende llorando, la freza y la ortografía, sin saber –no se sabrá nunca, por lo demás- que más adelante, cuando trencitas sean pelo de ala de cuervo, cuando los pantalones sean largos incluso en pleno verano, entonces no quedará ya más que la escritura con todos sus efectos…”

Pierre Michon nos tiene habituados a títulos elegidos y extensión relativamente breve en sus novelas; recuérdese Cuerpos del rey o Los once o Vidas minúsculas. Sin embargo la extensión engaña, pues en ella no solo caben frases tan rutilantes y evocadoras como “Pasaban grullas y mis alumnos aprendían a conjugar” sino que, digamos, el contenido humano de cada personaje se guarda en todo lo esencial, como un hermoso tesoro, en sus páginas cuidadas de literatura exquisita.
 

Ficha del libro


III CONCURSO DE
MICRORRELATOS
CIUDAD DE OVIEDO

LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LA BIBLIOTECA DE ASTURIAS PARA FESTEJAR EL DÍA DEL LIBRO CONVOCA EL III CONCURSO DE MICRORRELATOS CIUDAD DE OVIEDO. 150 PALABRAS DE TEMA LIBRE PARA UN PREMIO DE 200 EUROS PARA EL PRIMERO Y 100 EUROS PARA EL SEGUNDO CLASIFICADO. EL PLAZO DE PRESENTACIÓN DE TRABAJOS EMPIEZA EL 1 DE MARZO Y CONCLUYE EL 31 DE MARZO.


LA ENTREGA DE PREMIOS SE REALIZARÁ EL 23 DE ABRIL Y SE ANUNCIARÁ CON ANTELACIÓN A LOS GANADORES.


BASES:

La Asociación Amigos de la Biblioteca de Asturias: Un puñado de letras, coincidiendo con la celebración del día del libro, convoca el III Concurso de Microrrelatos Ciudad de Oviedo.

                                               BASES

1.- Podrán participar en él todas las personas mayores de 16 años que así lo deseen, presentando una obra original e inédita en lengua castellana y que no haya sido premiada en otro concurso o certamen literario.

2.-El tema será libre.

3.- Los relatos tendrán una extensión no superior a 150 palabras, sin contar el título; la obra se presentará en un cuerpo  12 “Times New Roman” a interlineado sencillo. Sólo se admitirá una obra por autor.

4.- Se enviarán por correo electrónico a la siguiente dirección: deletras2009@gmail.com. Los relatos irán sin firmar y en un archivo adjunto se enviarán los datos del autor: nombre y apellidos, DNI, dirección y teléfono acompañados del título del relato enviado.

5.-El plazo de admisión se abrirá el 1 de marzo y se cerrará el 31 de marzo  a las doce  de la noche.

6.- Las obras que no reúnan las condiciones expresadas anteriormente serán  declaradas fuera de concurso.

7.- La designación del jurado se llevará a cabo por las personas convocantes.

8.- El fallo del jurado tendrá carácter inapelable y será dado a conocer  el día 23 de abril en un acto enmarcado dentro dela Noche de los libros, comunicándose a los ganadores previamente  la fecha y hora de  entrega. Los ganadores deben estar presentes para recibir el premio.

9.- Los premios serán declarados desiertos cuando, a juicio del jurado, ninguna de  las obras presentadas  alcancen la calidad mínima exigible.

10.- Se concederá:

.Un primer premio de 200 euros al relato ganador

.Un segundo premio  de 100 euros para el relato finalista

11.- Todos los relatos quedarán en poder de la Asociación. Los relatos ganadores podrán ser objeto de publicación con fines no lucrativos.

12.- La presentación de trabajos a este concurso implica la aceptación de estas bases.

 

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